Conflicto en Medio Oriente

Los hutíes atacan petroleros sauditas y amenazan con cerrar otra ruta clave para el crudo

El grupo respaldado por Irán reivindicó su primera ofensiva contra buques comerciales en varios meses y elevó la tensión en el mar Rojo. El temor a un bloqueo de Bab el-Mandeb, sumado al cierre de Ormuz, impulsó al Brent hasta cerca de los US$98.

Alberto Ruskolekier: “Los hutíes e Irán comparten un odio profundo hacia Occidente” Foto: CEDOC

Los hutíes respaldados por Irán reivindicaron su primer ataque contra buques comerciales en varios meses, abriendo un nuevo frente en la guerra entre Estados Unidos e Irán, un conflicto que ya ha alterado el suministro mundial de energía y sacudido los mercados de bonos.

Alertan que los hutíes ya están listos para atacar el transporte marítimo en el Mar Rojo

Los militantes, con base en Yemen, afirmaron que atacaron dos petroleros sauditas en el mar Rojo con misiles y drones.

El gobierno de Arabia Saudita confirmó un ataque contra un petrolero de productos refinados llamado Encelia. La Armada británica informó que un buque tanque fue alcanzado en la parte sur del mar Rojo, cerca de la ciudad saudita de Al Shuqaiq. Los hutíes identificaron al segundo buque como el Layla, un petrolero de crudo.

Aunque no está claro si los buques sufrieron daños, la ofensiva podría cerrar de forma efectiva otro punto de paso marítimo crucial para los mercados energéticos, después del bloqueo iraní del estrecho de Ormuz. Algunas embarcaciones ya están evitando el estrecho de Bab el-Mandeb, en la entrada del mar Rojo, mientras los precios del petróleo continúan al alza.

El Brent avanzó un 3,8% el jueves, hasta rozar los US$98 por barril, con lo que acumula un alza cercana al 30% desde el 10 de julio, aproximadamente cuando comenzó la más reciente escalada entre Estados Unidos e Irán.

Las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo durante la noche su duodécimo día consecutivo de ataques aéreos contra instalaciones militares iraníes, incluidos sistemas de misiles y defensa aérea. La televisión estatal iraní informó que uno de los bombardeos alcanzó la terminal de pasajeros del paso fronterizo de Shalamcheh con Irak y dejó dos muertos. Irán volvió a atacar bases e instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Jordania.

El presidente Donald Trump ha dicho que las fuerzas estadounidenses destruirán un puente o una planta eléctrica cada vez que Irán ataque embarcaciones en el estrecho de Ormuz. Teherán ha advertido que responderá atacando infraestructura y puentes en la región, incluidas instalaciones energéticas, si Trump cumple esa amenaza.

Las hostilidades muestran pocas señales de disminuir. Ni Estados Unidos ni Irán han dado indicios de querer retomar las negociaciones. Los ataques de los hutíes intensifican aún más el conflicto, aunque la violencia sigue siendo menor que durante el punto más álgido de la guerra en marzo y principios de abril.

Desde Manila, capital de Filipinas, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, instó a los hutíes a mantenerse al margen del conflicto. Trump ha dicho que EE.UU. se encargará del grupo, aunque sin precisar cómo. En el pasado autorizó ataques contra los hutíes, pero no está claro si Washington volverá a hacerlo mientras mantiene bombardeos diarios sobre Irán.

El mar Rojo se ha convertido en una vía esencial para las exportaciones de crudo, especialmente de Arabia Saudita. El puerto de Yanbu pasó a ser la principal salida para las exportaciones sauditas, lo que permite evitar el estrecho de Ormuz, por donde actualmente transitan muy pocos buques.

Para los mercados petroleros y el transporte marítimo, resulta especialmente relevante que los dos petroleros atacados parezcan ser sauditas y realizar envíos domésticos. Los hutíes enviaron correos electrónicos a propietarios internacionales de embarcaciones para advertirles que no atraquen en puertos sauditas. Si los incidentes se extendieran a buques de otros países, aumentaría aún más el riesgo para la industria y las tripulaciones.

Los hutíes forman parte del denominado Eje de la Resistencia de Irán, una alianza de grupos armados financiados y entrenados por la República Islámica, aunque con cierto grado de autonomía. El grupo controla Saná, la capital de Yemen, y el puerto de Hodeida, en el mar Rojo. En 2023 interrumpió el transporte marítimo con ataques de misiles y drones tras el inicio de la ofensiva de Israel contra Hamás en Gaza. Sin embargo, puso fin a esa campaña en mayo de 2025 tras una tregua con Estados Unidos, que los había bombardeado junto con Reino Unido e Israel.