Pequeño pero letal: el hallazgo en Neuquén que revela cómo los dinosaurios se encogieron
Paleontólogos identificaron en Neuquén al Alnashetri cerropoliciensis, un alvarezsáurido diminuto. El hallazgo, detallado en ScienceDaily, adelanta cronológicamente la miniaturización de la especie.
Un equipo de paleontólogos identificó restos óseos de una nueva especie de dinosaurio carnívoro en la formación Candeleros, ubicada en la provincia de Neuquén, Argentina. El ejemplar, bautizado como Alnashetri cerropoliciensis, pesaba apenas un kilogramo y medía aproximadamente medio metro de largo. Los científicos confirmaron que este animal habitó la región hace unos 95 millones de años, durante el período Cretácico Superior, lo que sitúa su existencia en un contexto ambiental muy distinto al actual.
El descubrimiento de este pequeño terópodo se produjo en la zona de La Buitrera, un yacimiento famoso por la preservación de fauna de menor tamaño que convivía con los gigantes herbívoros. Los investigadores destacaron que los restos incluyen huesos de las extremidades posteriores, los cuales presentan una morfología única que los diferencia de otros alvarezsáuridos conocidos hasta la fecha. Esta estructura ósea permitió a los especialistas determinar que se trataba de un corredor extremadamente ágil.
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La importancia de este hallazgo radica en lo que revela sobre la línea evolutiva de los alvarezsáuridos, un grupo de dinosaurios cercanamente emparentados con las aves modernas. Hasta ahora, se creía que la tendencia hacia la reducción de tamaño en este linaje era un proceso más tardío. Sin embargo, la presencia del Alnashetri en estratos del Cenomaniano demuestra que la miniaturización ya estaba consolidada millones de años antes de lo que sugerían los registros previos en Asia o América del Norte.
La anatomía del corredor de La Buitrera
Los análisis osteológicos realizados sobre los fósiles recuperados mostraron una cresta ósea distintiva en la tibia, la cual servía de anclaje para una musculatura potente en las patas traseras. Peter Makovicky, uno de los autores del estudio original publicado en PLOS ONE, señaló que "Alnashetri muestra que los alvarezsáuridos basales ya poseían especializaciones en los miembros posteriores que antes solo veíamos en sus parientes mucho más jóvenes". Esta característica técnica permite inferir un estilo de vida basado en la velocidad para evadir depredadores.
A diferencia de sus parientes más tardíos, que desarrollaron un solo dedo prominente en las manos para excavar hormigueros, el Alnashetri todavía conservaba características más primitivas en sus extremidades. Los investigadores indicaron que el animal probablemente se alimentaba de insectos y pequeños vertebrados que abundaban en los suelos de los valles fluviales de la antigua Patagonia. El tamaño reducido no era una desventaja, sino una adaptación específica para ocupar un nicho ecológico desatendido por los grandes carnívoros.
La preservación de los huesos en la formación Candeleros es excepcional debido a las condiciones de sedimentación de la época. Los fósiles de animales pequeños suelen ser difíciles de encontrar porque sus huesos frágiles se desintegran fácilmente antes de fosilizarse. En este caso, el sedimento fino de la zona permitió que piezas diminutas de la pierna llegaran casi intactas a las manos de los científicos actuales, facilitando una descripción taxonómica precisa y rigurosa.
Reescritura de la cronología evolutiva
El equipo de investigación subrayó que este ejemplar pertenece a los miembros más antiguos conocidos de la familia Alvarezsauridae en el hemisferio sur. Este dato es fundamental para la paleobiogeografía, ya que sugiere que el grupo tuvo una diversificación temprana en Gondwana antes de extenderse globalmente. La evidencia recolectada en el campo contradice la teoría de que estos dinosaurios pequeños eran exclusivos del final de la era Mesozoica en el territorio que hoy ocupa Mongolia.
Los especialistas utilizaron técnicas de microtomografía computada para analizar la densidad y la estructura interna de los huesos del Alnashetri. Estos estudios confirmaron que el espécimen no era un juvenil de una especie más grande, sino un adulto o subadulto de una especie naturalmente pequeña. El crecimiento óseo observado en las secciones delgadas de la tibia respalda la conclusión de que el proceso de reducción de masa corporal fue una estrategia evolutiva exitosa y temprana.
La zona de Cerro Policía, donde se hallaron los restos, continúa siendo objeto de estudio constante por parte de equipos internacionales. El Alnashetri cerropoliciensis comparte hábitat en el registro fósil con reptiles como Buitreraptor y serpientes con patas como Najash, formando un ecosistema de microvertebrados único. Los datos técnicos obtenidos del fémur y el peroné del ejemplar fueron comparados con bases de datos globales de terópodos para confirmar su posición filogenética exacta.
El estudio técnico definitivo sobre la morfología de la tibia del espécimen MPCA-477 (holotipo del Alnashetri) fue catalogado bajo el registro de investigación del Field Museum de Chicago y el Museo Provincial de Cipolletti. Los restos fósiles permanecen bajo custodia en la provincia de Río Negro para su preservación y futuros análisis mecánicos.