Discurso de época

El frenesí antiinmigrante

Un influencer libertario pidió echar a los extranjeros de las villas, donde, dijo, son mayoría. La ministra de seguridad celebra un récord de deportaciones. En la Ciudad, deberán pagar un arancel para atenderse en hospitales públicos. La riesgosa imitación de una conducta.

Otras épocas. El joven de LLA le manejó la cuenta de Tik Tok y la de Instagram a Milei. Foto: cedoc

Un posteo en Instagram de Iñaki Gutiérrez, influencer libertario, 24 años, más de 700 mil seguidores en esa red, publicado esta semana. “Último momento”, anuncia el chico, y sobreimprime un título de Infobae que rastreo y tiene fecha 6 de septiembre de 2010: “La mayoría de los que viven en las villas porteñas es extranjera y recibe subsidios”.

Sostiene Gutiérrez, cámara en primer plano, cabello rubio desordenado, hablar agitado: “El 70% de los habitantes de las villas son extranjeros que entraron de forma ilegal al país. Hay que echarlos inmediatamente”. Continúa: “Hay que apoyar el plan del presidente Milei que echa a todos los inmigrantes ilegales que estén hoy en el suelo argentino”. Y advierte: “La Argentina no puede seguir siendo el patio trasero para abusadores, para violadores, para delincuentes, para homicidas”. El posteo de Gutiérrez obtuvo más de 69 mil likes en IG. 

El influencer fue el creador y quien maneja la cuenta de TikTok de Javier Milei. Se lo ve habitualmente en los actos del Presidente. Hasta ahí llegan sus responsabilidades, al parecer. Si bien tuvo participación en el equipo de comunicación del Gobierno, Gutiérrez ha tenido algunos tropiezos, como el uso de una cuenta oficial con fines personales, que redujeron su grado de influencia. 

Nadie parece haberse inquietado en el Gobierno con el posteo de Gutiérrez. El mismo día de esa publicación, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, sucesora de Patricia Bullrich, anunció en Instagram que entre diciembre y enero, la Argentina alcanzó el récord de 2400 “expulsados, inadmitidos, capturados y extraditados”, en pasos fronterizos. “Calentito el verano”, dice la ministra.

ICE: hubo más protestas y fueron reprimidas con gases frente a un campo de detenidos en Texas

Que en la Argentina debe darse una política migratoria responsable es un reclamo de larga data. Entre el llamado plan Patria Grande, de 2006, y la reforma de Milei, de 2025, la cuestión ha venido oscilando entre programas que facilitan la regularización de extranjeros, en gobiernos kirchneristas, y aquellos que endurecen las condiciones para la radicación, en gobiernos no peronistas. Aunque podría decirse que unos borraban lo que habían escrito los otros, hubo un cruce de posturas en 2024, cuando el actual gobierno implementó un régimen especial de regularización para los inmigrantes provenientes de Venezuela, aún vigente. 

Hoy asistimos a un frenesí antiinmigrante. Sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires, donde los habitantes nacidos en países extranjeros representan el 13,5% del total (419 mil sobre 3,09 millones, según datos del censo 2022), contra el 4,2% registrados a nivel nacional. Según recogió Chequeado, de acuerdo a datos del Ministerio de Desarrollo Urbano y Hábitat de la Ciudad, la proporción de habitantes nacidos en países limítrofes y Perú trepa al 34,4% en los barrios populares, las villas de emergencia.

Jorge Macri ha venido endureciendo su discurso en la Ciudad. Ya había dicho en X que promoverá la expulsión de extranjeros que delincan (cosa que ya ocurre). El miércoles posteó que los extranjeros deberán pagar un arancel si quieren atenderse en los hospitales públicos porteños. “La época en la que los extranjeros se atendían gratis se terminó. A todos los que no tienen DNI argentino se les cobra. Y no solo eso, sino que por primera vez en la historia los porteños tienen prioridad”, dice el post.

Sobreactuaciones

Todas estas sobreactuaciones responden a un discurso de época, pero también a la demanda de un electorado no menor. Un comportamiento que imita, ciertamente en una escala menor, lo que está ocurriendo en los Estados Unidos con la política de “caza” de extranjeros ilegales. Donald Trump empoderó a la policía de fronteras, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en sus siglas en inglés) y la puso a actuar como fuerza federal, por encima de las responsabilidades de los estados, en varias ciudades del país. 

Trump y su ICE van 'aflojando' en Minneapolis: suspendieron a los agentes que acribillaron a Alex Pretti

En lo que va del mes, dos ciudadanos estadounidenses, una mujer y un hombre, ambos de 37 años, murieron cuando protestaban contra distintas redadas en busca de ilegales en Minneapolis, Montana. Provocó una ola de indignación general, que obligó a Trump a desplazar al jefe de los operativos. La jefa del ICE, Kristi Noem, quien visitó la Argentina el año pasado, deberá además dar explicaciones ante una comisión del Senado por las dos muertes. Bruce Springsteen compuso un tema en memoria de esas dos personas: Streets of Minneapolis.

En un texto que puede leerse aquí, PERFIL contó en noviembre pasado que el Departamento de Estado de EE.UU. tenía previsto pedir a sus embajadas en América Latina que presionen a los gobiernos para que endurezcan sus políticas migratorias y adviertan sobre lo que Washington considera un vínculo entre migración, crímenes violentos y violaciones a los derechos humanos. El Departamento de Estado ya había enviado entonces un cable a sus embajadas en Europa y en países de la esfera angloparlante para que expresaran su preocupación por los peligros de la inmigración masiva. 

¿Está la Argentina frente a una situación de emergencia en materia de migración? ¿Puede compararse la inmigración de países limítrofes (y de Venezuela) con el fenómeno de migración masiva que ha sufrido EE.UU. en las últimas décadas? ¿Tiene algún punto de contacto con la problemática en Europa? 

No.




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