Defensora de Género

¿Es posible el multilateralismo hoy?

La centralidad de Trump. El presidente norteamericano, en Davos, volvió a plantear su cerrada condena a la ONU e impulsó “su” Consejo para la Paz. Foto: cedoc

Terminó el Foro Mundial Económico de Davos –que este año nos dejó más interrogantes que respuestas–. En 2026, Davos fue el ámbito de resonancia de las divergencias mundiales basadas en política internacional, donde lo económico está presente, pero no es tan notorio. Cada líder mundial planteó allí su posición, algunos avanzaron más, porque estructuraron y hasta crearon nuevas organizaciones y acuerdos. El máximo exponente fue el presidente de Estados Unidos, quien planteó en su discurso sus desacuerdos, entre ellos, con Naciones Unidas. Pero no son solo palabras las de Trump, porque actúa como se registra desde hace un año, cuando asumió su segundo mandato como presidente de Estados Unidos. 

En 2025 se cumplieron ochenta años de la creación de Naciones Unidas, y Estados Unidos, que en 1945 promovió su creación, ochenta años después quiere destruirla o reemplazarla, porque considera que no cumple su objetivo. Trump, quien ya en su primer mandato tenía grandes críticas a Naciones Unidas, ahora en su segundo período, desde el comienzo, manifestó su oposición. 

La primera medida que adoptó fue retirar a EE.UU. de la Organización Mundial de la Salud –OMS–, a la que atribuyó no haber sido eficiente durante la pandemia, entre otras cuestiones. Esto significó un duro golpe para la OMS por la importancia de la participación técnica y científica, y también económica, porque contribuía en gran medida a la financiación. Simultáneamente, y de acuerdo con su concepción, niega el cambio climático; por lo tanto, se retiró del Acuerdo y denunció que la ONU está dominada por la ideología de género, de la que es franco opositor. 

El 7 de enero de 2026 anunció el retiro de Estados Unidos de 66 organizaciones (31 de ONU y 35 vinculadas), esto constituye una importante pérdida que afecta el funcionamiento y la financiación de relevantes agencias, necesarias para asegurar el bienestar de las personas y el ambiente. El ex primer ministro del Reino Unido Georges Brown, el domingo pasado en PERFIL, hizo un análisis exhaustivo sobre el impacto del retiro de Estados Unidos y la eliminación del apoyo económico a esas agencias, sumado a los antes anunciados: ONU Mujeres y el Fondo de Población –Unfpa– que tienen a nivel global. Brown explica que “la igualdad de las mujeres y la protección de los derechos de niñas y mujeres difícilmente puede justificarse etiquetándolos como programas ideológicos, en conflicto con la soberanía estadounidense”, como lo planteó Trump. También señala impactos a nivel global, como el aumento del número niñas que no asistirán a la escuela, las que sumadas a los ya 122 millones que en el mundo no concurren ahora, desencadenarán un efecto en cascada al no permitirles incorporarse en la productividad del país, y además, disminuye la prevención del matrimonio forzado infantil. Respecto a la retirada de agencias que apoyan a niñas y mujeres, víctimas de guerras y conflictos bélicos, como la oficina del representante especial del secretario general sobre violencia sexual en conflictos bélicos y sobre violencia contra niñas y mujeres, muchas vulnerables padecerán más violencia y morirán. También se registrará un aumento de la mortalidad materna y de violencia sexual sobre niñas. Esto implicará un retroceso en los derechos en que se había avanzado a nivel mundial, constituyendo un asalto a los derechos globales.

Pero no obstante esto, Trump en Davos culminó su ataque al multilateralismo al crear el Consejo de la Paz, un organismo internacional destinado, en principio, a promover la reconstrucción de Gaza, pero puede extenderse a otras acciones en áreas en crisis. Por eso se lo interpreta como un reemplazo de la ONU, pero no basado en la democracia ni el multilateralismo, ya que será presidido, gestionado y administrado total y exclusivamente por el propio Trump. Este, al ser consultado sobre si podía reemplazar a la ONU, dijo: “Podría ser”. Si bien fueron invitados más de cincuenta países a constituirlo, en Davos solo alrededor de veinte lo aceptaron, uno de ellos Argentina.

Este Consejo exige a sus miembros un importante aporte económico, si bien no tendrán participación en su manejo ni en las decisiones. Tanto el posible reemplazo de la ONU como la modalidad de gestión hicieron que la mayoría de los países de Europa no se asociaran, así como tampoco México y Brasil, entre muchos otros. La creación de este organismo internacional cuestiona el multilateralismo y promueve una asociación basada en el autoritarismo y el sometimiento. Así, Trump expresa su desprecio por el derecho internacional y el respeto de todos los países.

Frente a esto, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, al hablar en Davos, propuso a los países medios unirse para defenderse de las grandes potencias que actúan según su voluntad y por la fuerza. Muy claramente señaló cómo ya no rigen las normas del orden internacional que garantizaban vínculos igualitarios, ahora la fuerza militar junto a la económica y social las reemplazan. Esto no lo comparte Milei, que sigue a Trump, quien domina por la fuerza, como lo demostró al invadir Venezuela militarmente y negar el derecho internacional y el respeto al país.

El llamado del primer ministro de Canadá es clave para el futuro del multilateralismo y para la reforma de Naciones Unidas. Puede ser el inicio de una nueva estructura de poder en el mundo que supere a las regiones y que permita una fuerte globalización del poder basada en el respeto, la democracia y el derecho internacional.