Imágenes paganas
Donald Trump es el primer presidente que no asiste a la cita en un cuarto de siglo.
Se cumplieron 25 años del ataque a las Torres Gemelas y, alrededor de la conmemoración, dos hechos son los que han acumulado mayor eco. El efecto Trump es uno de ellos: un protagonismo que nunca es ajeno a la realidad, incluso cuando está ausente pone en circulación un contenido apropiado para anular el vacío que deja. Es el primer presidente que no asiste a la cita en un cuarto de siglo aunque puede que sea verdad que necesitaba hablar –es la excusa que puso para no asistir: en estos actos solo se escucha el nombre de las víctimas a través de la voz de sus familiares– ya que, a la misma hora que en Nueva York se celebraba este acto, en el que organizaron en Washington, Trump reivindicó la guerra con Irán. Necesitaba decirlo al mundo: relacionar el Irak de los Busch, vía Afganistán, para reivindicar su enfrentamiento a Teherán. Una sola causa.
La otra novedad que ofreció el aniversario es la publicación que hizo el alcalde Zohran Mamdani al desclasificar cientos de miles de registros no divulgados relacionados con la calidad del aire tras los atentados terroristas. Los documentos dan cuenta de múltiples registros de investigación con niveles elevados de toxinas atmosféricas posteriores a los atentados. Mamdani, apoyado en estos datos, afirmó que se han producido más decesos por las enfermedades generadas a través de la contaminación del aire que las producidas el día de la tragedia.
Aquella mañana de 2001 quiso el azar que estuviera en Nueva York y vi el ataque a las Torres Gemelas en el televisor de la habitación de un hotel ubicado junto al Empire State. La ventana no estaba orientada hacia el bajo de la ciudad donde transcurría la escena sino en sentido contrario. Si hubiera podido observarla no creo que hubiese tenido una percepción distinta de los hechos. Cuando ocurrió el primer ataque, el noticiero local que teníamos sintonizado nos mostraba la torre Norte humeante vista, precisamente, desde una cámara instalada en el Empire State. Se hablaba de un accidente. Cuando se produjo el segundo choque se disiparon las dudas y en unos minutos la pantalla fue cubierta con una sobreimpresión: America attack.
Unas cuentas horas después, pasado el mediodía, cuando pudimos salir, la ciudad también estaba cubierta pero por una lluvia similar al hollín que se espesaba a muy pocas cuadras, bajando por la Quinta Avenida hasta ganar en densidad y convertir el fondo en una cortina volcánica. Días después, cuando se pudo cruzar a Nueva Jersey, vimos como pesaba sobre la parte sur de la isla de Manhattan un colchón oscuro para nada gaseoso a simple vista: fingía la consistencia de las piedras.
El imaginario del 11S no guarda esa imagen; todos vemos el instante previo a la oscuridad. Una columna de humo negro que brota de la primera torre contra el cielo inmaculado de una mañana atlántica mientras un tiburón con alas nada veloz hacia la otra.
Hay otra fotografía. Poco difundida. En su día, el New York Times no quiso publicara pero circula y en ella, en lugar del escualo alado que atraviesa las tripas de la torre Sur se ve a un oficinista que cae en el vacío. El cuerpo se precipita y, paraliza el hecho de que al observarlo, si se lo gira mediante una aplicación gráfica, podría parecer que estuviera pisando el suelo ya que tiene los brazos, incomprensiblemente, pegados al cuerpo y una pierna apoyada en la nada pero sugiere pisar una superficie. Basta verlo. Un flâneur del aire, paralelo al edificio y, es curioso, la figura parece estar envuelta en silencio. Esta foto es tan pertinente como la primera pero queda sujeta a la intimidad del horror de quien se toma el trabajo de buscarla.
Como otra imagen, también relegada al olvido, la del cuerpo del niño sirio Alan Kurdi en las cosas griegas, muerto, abandonado por el mar sobre la arena. Un recuerdo que apagan las políticas contra los inmigrantes en Estados Unidos y Europa. La caza del otro está en todos los programas de la ultraderecha, la que gobierna y la que espera, al acecho.
¿Cuáles serán las imágenes de este siglo que despertarán el espanto de las próximas generaciones?
* Escritor y periodista.
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