Los ajustados, movilizados
¿Qué es lo más peligroso? Que crezca la búsqueda de una alternativa que mantenga los trazos gruesos del proyecto libertario cambiando sólo los modales de sus dirigentes. El problema es el modelo, no su estilo de implementación.
El martes se realizó la cuarta Marcha Federal Universitaria en defensa de la educación pública. Fue una movilización multitudinaria que se expresó en Plaza de Mayo y en numerosas localidades de todo el país. Los principales reclamos fueron la ejecución de la ley de financiamiento universitario, el aumento salarial y fondos para el funcionamiento de las casas de estudios.
No fue una manifestación aislada: estuvo en línea con la que tuvo lugar el 24 de Marzo y con las anteriores marchas federales universitarias. Marcan un nuevo estado de ánimo de la sociedad en toda la Argentina. Entre cada una de ellas se viene comprobando un aumento de la cantidad de ciudadanos y ciudadanas que se movilizan. Hay una participación creciente.
Ante este panorama, el gobierno redobla la apuesta: el día anterior a las marchas anunció un nuevo recorte del presupuesto del Conicet y de los fondos pautados para la mejora de infraestructura en universidades nacionales, entre muchos otros ajustes en áreas vinculadas al desarrollo del conocimiento.
La respuesta a la demanda de mayores fondos consistió en anunciar nuevos recortes. Lo que busca comunicar el gobierno es que el programa se cumple caiga quien caiga y que el modelo se mantiene cualquiera sea la resistencia que genere. Ello, más temprano que tarde, producirá más desgaste y pérdida de legitimidad.
¿Qué es lo más peligroso? Que crezca la búsqueda de una alternativa que mantenga los trazos gruesos del proyecto libertario cambiando sólo los modales de sus dirigentes. El problema es el modelo, no su estilo de implementación.
La Argentina es un país con muchas riquezas naturales que son demandadas por el mundo. El cobre, el litio, las tierras raras, entre otros productos primarios, están en el centro de las disputas geopolíticas entre China y los Estados Unidos.
Lo que los grandes capitales globales buscan es la continuidad en nuestro país de un gobierno que les dé tranquilidad y les garantice legalidad parlamentaria para sus inversiones. Es decir: que las condiciones absolutamente favorables que lograron con este gobierno no puedan revertirse con el próximo. De allí que algunos sectores, ante el deterioro en la opinión pública de la administración libertaria, busquen alternativas que puedan darle continuidad al modelo actual.
En este escenario y de cara a las próximas elecciones se hace cada vez más necesario construir un espacio amplio, plural y diverso desde donde podamos volver a impulsar un modelo alternativo. La discusión no se debe reducir a la existencia o no de déficit fiscal. Hay que definir si se insiste con un país basado solo en cuatro sectores (minería, combustibles, agro y finanzas) o se vuelve a un proyecto de desarrollo industrial y de servicios orientados a la mayoría de la población.
Tenemos que proponer una Argentina en la que se importe solo lo que no se puede producir en el país y no donde se produzca solo lo que no se puede importar. Un país que estimule su diversidad de capacidades productivas y continúe fortaleciendo su desarrollo científico tecnológico. Un país que deje de considerar a la inversión en ciencia, salud y educación como un gasto en lugar de una inversión, entre muchos otros importantes temas.
En otro orden de cosas, el Índice de Precios al Consumidor de abril fue de 2,6% y ya acumula 12,3% en el primer cuatrimestre del año, según el Indec. Es decir: supera el 10,1%, el total de la inflación que el gobierno estableció para todo el año en el Presupuesto 2026.
La variación mensual se desaceleró 0,8 puntos porcentuales con respecto a marzo. Pero hubo una serie de rubros que subieron por encima del promedio del 2,6%: Transporte, 4,4%; Educación, 4,2%; y Comunicación, 4,1%.
El gobierno viene implementando una serie de medidas recesivas. Ellas suelen dar resultados para frenar la inflación. Pero, como siempre decimos, esas políticas matan al enfermo para lograr que ya no le duela la cabeza. En síntesis, en este caso “es peor el remedio que la enfermedad”.
En el actual contexto de crecimiento de la movilización social y pronunciada caída del apoyo a la gestión del gobierno, mejoran las condiciones para el desarrollo y la discusión de una propuesta alternativa. Como vengo diciendo desde los años noventa, el único límite que tiene el ajuste es la capacidad de resistencia de los ajustados.
*Presidente del Partido Solidario.
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