Los pañuelos verdes y el cambio demográfico
Recientemente Milei, en medio de una presentación en el Council de las Américas, se refirió al modelo económico de su gobierno y se explayó en el mismo como el eje del crecimiento económico que promueve, explicando todos los éxitos que alcanzo. Esto es algo en lo que está insistiendo en todos sus mensajes y a lo que alude permanentemente. Lo hace en medio de múltiples menciones y referencias a autores de teorías económicas que por su profusión los convierte en discursos poco amigables para la población en general, además de plantear dudas respecto a si realmente esas teorías y esos autores son tan geniales o solo grandes exageraciones poco fundamentadas.
En medio de esto lanzó, como al pasar, una alusión a “los pañuelos verdes” y los responsabilizo de la caída de la natalidad. Dijo: “Y, de hecho, estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes y hoy la Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población que permite la reposición”. Argumento falso que atribuye que la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo condiciona el crecimiento poblacional y la sustentabilidad del sistema previsional.
Esto no es nuevo, porque desde la campaña, y luego en el gobierno, sus políticas niegan los Derechos Humanos de las mujeres, especialmente los reproductivos, y desconoce la desigualdad de género, así como también la transición demográfica. Transición que se caracteriza por la extensión de la vida, o sea, el envejecimiento de la población junto a la disminución de la fecundidad, algo que empezó muchas décadas antes que se sancionara está ley y que se registra en todo el mundo.
Estos dichos coincidieron con la realización en Montevideo de la Conferencia Regional de Población y Desarrollo organizada por CEPAL y el Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE), a la que el gobierno argentino no asistió. Allí se señalo cómo los avances y cambios que ocurrieron en el mundo son responsables de está disminución de la fecundidad junto al envejecimiento de la población. A su vez, una encuesta de intenciones reproductivas en Argentina, realizada por el Fondo de Naciones Unidas para Actividades de Población, indica que más de la mitad de la población de 18 a 45 años desea o hubiera deseado tener más hijos de los que tienen.
Entre las causas que determinan esto están las barreras económicas: la inseguridad laboral, los bajos ingresos y la falta de una vivienda digna son las principales. A esto se suma la ausencia de una política de cuidados de apoyo a la crianza que permita disminuir la carga de los cuidados y el acceso a la salud integral lo que impide tener el número de hijos deseado. Esto indica, como se señaló en Montevideo, que los gobiernos deben atender y eliminar esas barreras para asegurar todas las personas puedan tener los hijos que desean. No son “los pañuelos verdes”, sino las políticas económicas, laborales, de vivienda y de cuidados las que están ahora limitando la fecundidad en el país.
En la resolución aprobada en la Conferencia se plantea la responsabilidad de los gobiernos de adoptar políticas públicas que garanticen esto. Esto es lo que Milei y su gobierno niega y por eso responsabiliza a “los pañuelos verdes” , que es más fácil que asumir esas políticas. Ni bien asumió el gobierno destruyó lo poco que se había avanzado en términos de eliminar las barreras existentes con sus políticas de cierre y desfinanciación de todos los programas y actividades destinadas a permitir ejercer los derechos, especialmente a mujeres, niñas y personas de la diversidad.
Esto no es nuevo, que lo reitere ahora tan insistentemente no es casual: está preparando el terreno engañando a la población porque aspira a lograr apoyo para derogar las leyes que garantizan estos derechos, incluso reconocidos en la Constitución Nacional. Esto es evidente porque en estos días Argentina firmó el “Acuerdo de Ginebra”, un pacto que bajo la supuesta defensa de la salud de las mujeres encubre la negación de todos los derechos e incluso a vivir una vida libre de violencia.
Este pseudo acuerdo es un documento elaborado y promovido por Trump desde su primera presidencia, que ahora ha reavivado. No tiene ningún valor legal, solo es enunciativo, pero confunde y engaña. Esto no exime al Gobierno argentino de cumplir las leyes y la Constitución Nacional. Frente a esto cabe: 1. informar y esclarecer sobre el cambio demográfico y sus causas. 2. difundir las políticas públicas de los gobiernos deben garantizar a «TODA» la población el derecho a ejercer libremente sus deseos reproductivos eliminando las barreras de todo tipo existentes con políticas adecuadas. 3. no permitir que se engañe a la población con falsas acusaciones sin fundamento científico y desconociendo que estos son valores de la población que superan a los “pañuelos verdes”.
¡Presidente Milei, revise sus políticas públicas que impiden a los argentinos tener los hijos que desean! ¡No busque enemigos externos!
También te puede interesar
-
Los límites del “riesgo kuka”
-
“Innovar, reinterpretar y reconfigurar”
-
El periodista entre los victimarios ideales y los legítimos
-
Divinas criaturas
-
Puntos de pasaje
-
La palabra equivocada
-
Camelias
-
El Banco Central podría usar los dólares de ahorristas como garantía para tomar deuda
-
Keynesianismo libertario: con la batalla cultural no se come, no se educa y no se cura