Pausas de hidratación
El Mundial y las legislativas de medio término de Trump.
Dos fronteras regulan los comportamientos y las planificaciones de la “casta política”. Existe y persiste. Ponderable hallazgo conceptual de Javier Milei, el Tertuliano que preside el Gobierno de Consultores de extrema derecha y atracción internacional.
La primera es el advenimiento del Torneo Mundial de fútbol, que se celebra pronto en Estados Unidos, potencia en guerra que no aparenta apaciguarse. En simultáneo la pelota va a rodar también en la sublime monotonía de Canadá, en el norte, «estado número 51», y en la permanente miniserie de acción de México, hacia el sur y con magníficos colores.
El torneo es tomado, por la mayor parte de la casta, como otra pausa de hidratación. Un respiro con atisbos narrativos de lícita exageración. Colectivamente se supone que el universo intacto está pendiente de los goles y de la objetividad de los VARES.
El acontecimiento, en Argentina, viene acompañado del conflicto patológico. Hasta poco antes de que la pelota entre en movimiento, desde la altanería de la justicia se atornillan a los máximos dirigentes del último campeón del mundo. Se los acosó desde la esfera mediática, la que exclusivamente interesa. Un festín diabólicamente irresponsable de maléficas injurias contra la contabilidad de dos peronistas atorrantes. El presidente Claudio Tapia, El Chiqui, y Pablo Toviggino, El Tovi, cotidianamente despanzurrados sin siquiera tener en cuenta las consecuencias de las sospechas en el plano meramente deportivo.
Estrellas de la publicidad
El Director Técnico es eficiente. Lionel Scaloni, Sentido Común, aprovecha la instancia para destacarse como estrella perentoria de la publicidad. Imagen ideal para promover cerveza o recomendar fernet, un rápido sistema bancario o combustibles. No obstante, con su apuntada excelencia, se esmera por mantener firme el encanto movilizador de 2022. Pero el cuadro es complejo. Los jugadores campeones que siguen en actividad cargan con cuatro años más encima. Solo Ángel Di María, el Fideo, mantuvo el coraje de percibirlo. Asumió la dignidad de abandonar la élite, a los efectos de entretener con sus gambetas en Rosario.
El más inapelable ídolo, Lionel Messi, ya no fascina en el Barcelona y tampoco en el París Saint Germain. Para ser francos, no efectúa sus corridas geniales en ningún plantel de las grandes ligas. Al borde de los 39 años, con caprichosos desgastes en el cuerpo, participa del torneo amablemente estratégico de Estados Unidos, que puede ser una excelente inversión a largo plazo, o al intermedio, pero hoy es comparable en calidad a cualquier campeonato de country.
Rodrigo De Paul, Figuretti, se incorporó también en el amateurismo de Messi. Juntos componen otra dupla publicitaria para expender nafta nacional, se enriquecen con el negocio como otros de reconocida potencia. Como Emiliano Martínez, el Dibu. O Julián Alvárez, Alexis Mac Allister o Enzo Fernández, los Mac Ke Mac’s para vender hamburguesas.
Después de conquistar la Copa del Mundo, el plantel tuvo enfrente rivales de relativa envergadura. Aunque fue aceptablemente meritoria la participación en las eliminatorias folclóricas con los países del barrio. Para la casta inventada por Milei, la pausa de hidratación se extiende hasta la conclusión del torneo. Para lanzarse, a partir de agosto, “a hablar”.
Es el caso del sobrio minigobernador que sigilosamente se apunta para ser el gobernador de la Provincia del Pecado. Lo imitan innumerables audaces. Saben que atraviesan la fase secretamente previa del lanzamiento presidencial. Es el caso del puntilloso peronista del interior rural de la Provincia del Pecado. Se desgasta en consultorías mientras suplica no ser mencionado todavía como posible elegido para enfrentar al Tertuliano. Justamente quien prefiere admitir, en su soberbia, que carece de opositores relevantes para cuidarse. Porque Milei cree que es, en definitiva, su único opositor.
Para respirar, el Tertuliano aguarda también la pausa larga de hidratación. Para que milagrosamente, por los goles, disminuyan las alusiones peyorativas hacia la señora Karina, La Guantanamera. Para que los periodistas mayoritariamente ensobrados aprovechen la pausa de hidratación para no descubrir flamantes atrocidades mínimas de Manuel Adorni, el Premier.
La agenda a la bartola de Trump
La otra pausa de hidratación es casi trágica. Alude a cierta conclusión. La aventura política personal de Donald Trump, protagonista fundamental de la guerra inexplicable con Irán, encarada sin planificación. Y lo peor: sin inteligencia. Un conflicto insoluble, a la bartola, para comprarse inútilmente la agenda francamente violenta de Benjamín Netanyahu, El Bibi, quien sí tiene razones macizas para acabar con los guerreros del Hezbollah chiita, que lo hostigan desde el sur del Líbano. Como la teocracia de Irán, chiitas institucionales que mantienen el precepto constitucional de desconocer, y -peor aún- el objetivo de acabar con Israel.
La elección legislativa de medio término, en noviembre, marca el destino del alborotado mandato de Trump. La posible condición de dos próximos años de gobierno sin legitimidad cultural. Para continuar con el asedio de los inmigrantes o con la escatología de los desastres fiscales. Pedanterías que signaron los dos primeros años con algoritmos fantasiosos que inspiraban el control del poder.
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Trump arrancó 2026 con el secuestro pactado del entregado envuelto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. En febrero tampoco vaciló en asesinar con despreocupación al ayatolá Alí Khamenei, jefe de estado de Irán. Combate intuitivo que debía durar una semana. Pero mantiene una carga deplorable de tres meses en los que Trump desperdició credibilidad. El estallido de la crisis afectó la relación con los aliados de la Unión Europea. Con la intensidad triunfal de los papelones memorables por sus amenazas de exterminio propias de un guapo del Far West. Con los anuncios grandilocuentes de acuerdos finales de paz que nunca se cumplen, mientras la cotización cae en las encuestas.
El delirio anticipatorio instala el temor de la contundente derrota de noviembre que corresponde a una explícita derrota de Milei. Arbitrariamente el Tertuliano decidió inmolarse en la táctica suicida de fundirse geopolíticamente con Estados Unidos e Israel. Los presuntamente antagónicos resultados de noviembre fundamentan la horrible idea de auspiciar un diciembre áspero. Con un Fenómeno Solitario vulnerable, ampliamente desvalorizado. Infortunadamente no podrá esperar el rescate de otro cheque formidable. O la condolencia salvadora de un tuit.