Riquelme tropieza otra vez con la misma piedra
Nunca te bañarás dos veces en las mismas aguas. Puede ser. Pero mejor decir “dos veces te tropezarás con la misma piedra”. Dicho de otro modo: si no cambia nada, ¿porqué cambiarían los resultados? ¿De qué estoy hablando? De Boca, por supuesto. Con el mismo plantel por ahora (habrá que ver cómo arranca Ascacíbar) y con el mismo técnico, hay inmensas chances de que el Boca 2026 se parezca mucho al de 2025: un equipo mediocre. Puede ganar algunos partidos, empatar otros y perder varios. Pero todos sin gracia, sin encanto, sin talento ni jerarquía.
También se podría formular una ley: el sol sale por el Este, el agua en el llano hierve a 100 grados y Boca no gana nunca un partido importante. Pero no es cierto: el año pasado le ganó más o menos bien a River. Pero el resto de los partidos importantes no los ganó; al contrario, los perdió. El partido del miércoles pasado contra Estudiantes en La Plata, ¿era importante? Más o menos. Pero era una buena prueba para saber dónde está parado. Bien: Boca está parado en un lugar tan triste como los últimos años. Estudiantes, pese a haber perdido un par de jugadores por ventas, es un equipo armado, trabajado, que sabe a qué juega. Mientras que Boca parece tener que inventarlo todo desde cero en cada jugada. Y desde cero también tiene que inventar la delantera, sin un 9 (sobre esto se habló tanto que no vale la pena agregar nada) pero también sin extremos suficientes para jugar 4-3-3- como Úbeda parece querer armar este año. Hasta Paredes viene en baja, ya desde los últimos partidos del año pasado. Tal vez contra Newell’s mañana Boca gane. O no. Qué sé yo. Sé, en cambio, que nada cambió. Y que eso resulta incomprensible. Riquelme sabe de razones que la razón desconoce.
¿Y River? Dos jugados, dos ganados, con el arco invicto sin Armani. ¿Pero ya se ve el clásico River de Gallardo? Todavía no. Levantó algo con respecto al año pasado, tiene un medio campo más sólido y, claro está, la pegada de Juanfer Quintero. Pero está lejos de ser el equipo que los hinchas de River quieren. Pese a eso, tiene todo para ser el gran favorito. Y yo tengo todo para repetirme: esa frase la escribí el año pasado muchas veces. Y no. River perdió. Y perdió muchas veces dejando una muy fea imagen. Sin embargo, este año tiene de nuevo todo para ser el gran candidato. Todavía no le tocó un partido duro como Boca contra Estudiantes (dejemos una cosa en claro: la zona en la que juega River es mucho más fácil que la de Boca, miren si no los equipos que integran una y otra zona) y tiene todo, además, para salir primero en la tabla general. Recién empieza el campeonato y habrá que ver cuando le toquen esos partidos más difíciles (insisto: mucho más fáciles que los que les toca a Boca).
¿Y Racing? ¿Está en una mala racha o es el principio de la decadencia? El partido contra Tigre pasa a tener una importancia impensada. Entre tanto, ya estamos en la tercera fecha y, como era de esperar, el campeonato arrancó con altos y bajos, en dos o tres semanas tendremos las cosas más claras.
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