Capitalismo verde

¿Solución ecológica o nueva dependencia?

Factores. La crisis del Covid-19 y las guerras dificultan esta cuestión. Foto: Marcelo Silvestro

La situación mundial actual es de emergencia ecológica. Sin embargo, esta emergencia es una de las múltiples dimensiones de una crisis que afecta al propio orden capitalista globalizado, neoliberal, financiarizado y fósil. Lo que venimos viendo es una transformación de este orden en varios sentidos, entre ellos en sentido “verde”. 

En el centro de este giro verde se encuentra la transición energética que, en tanto expresión de la articulación de gobiernos, fondos de inversión, big techs y energéticas para la generación de fuentes de energía renovable, busca contribuir al fortalecimiento de un capitalismo se encuentra en una fase marcada por la tendencia de caída de la tasa de ganancia.

Esta tendencia ha sido agravada en las últimas décadas por los efectos de la crisis económico-financiera de 2008, la crisis sanitaria del covid-19, conflictos bélicos como los de Ucrania y Gaza y los reiterados golpes de mano que viene asestando EE.UU. al orden internacional. Es decir, el deterioro económico, que ha puesto en evidencia las desigualdades de la globalización neoliberal, viene acompañado de una crisis medioambiental que se profundiza a cada segundo. Ante esto, algunos de los debates que se vienen proponiendo en el mundo occidental, como el Green New Deal, plantean que es posible llegar al desacoplamiento entre el crecimiento económico y el deterioro del medio ambiente a través (entre otros aspectos) de la transición hacia una matriz energética.

Esta transición se viene defendiendo como una “solución inevitable” ante el calentamiento global, que el año pasado batió récords y superó las previsiones. No hay duda de que la crisis climática afecta al mundo, pero la emergencia ecológica no se limita solo al cambio climático. En este sentido, no podemos pasar por alto el hecho de que, esta transición energética prioriza las dimensiones productiva y tecnológica en detrimento de transiciones ecosociales más amplias que favorezcan transformaciones estructurales.

O sea, más allá de pensar cómo producimos la energía y las fuentes alternativas el desafío está en entender dónde y cómo la energía es consumida, así como los aspectos urbanísticos, culturales y alimentarios, más allá del tecnológico necesario para una transición justa. 

Aunque los países de la región no representan ni el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, soportan la presión extractiva de los recursos naturales estratégicos y la sobreexplotación de la mano de obra, lo que refuerza la especialización productiva, la deforestación, la pobreza y la devastación socioambiental. Por lo tanto, lo que hay es una transición corporativa, tecnocrática y neocolonial.

Y es por medio del extractivismo exportador y de la dependencia tecnológica y financiera que esta transición garantiza el mantenimiento de las tradicionales condiciones de subordinación de la periferia latinoamericana. En lo que respecta al extractivismo exportador, las grandes potencias siguen tratando los territorios latinoamericanos como “zonas de sacrificio”. Estos se disputan, mediante inversiones o préstamos orientados a la explotación y exportación de recursos naturales, el acceso a “minerales críticos” esenciales para la producción de baterías e imanes de alto rendimiento, utilizados en vehículos eléctricos, torres eólicas y robótica industrial, pero también para tecnología militar avanzada y la explotación petrolera.

Si bien se considera que América Latina es un receptor privilegiado de financiamiento externo “verde”, que puede en alguna medida impactar positivamente las economías locales, hay que ser consciente del riesgo que implica el control de los recursos energéticos por parte de grupos y capitales extranjeros, así como la expansión de la frontera extractivista y de sus impactos socioambientales. Y lo que la experiencia viene mostrando es que faltan salvaguardas o mecanismos por parte de los Estados para proteger a las comunidades tradicionales y originarias de las empresas.

*Doctor en Economía Política Internacional **Profesor e investigador de la Institución Universitaria Digital de Antioquia. */**Latinoamérica21.