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Acerca del peronismo: ¿tiene futuro la eternidad?

En la semana más complicada para el justicialismo, una revisión de su historia desde la ciencia política. Una reflexión que permite pensar cuál es la posible durabilidad del movimiento.

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¿Tiene vencimiento el peronismo?. | Pablo Temes

El peronismo está presente en la vida política argentina desde hace ochodécadas. Ha borrado casi por completo el primer movimiento histórico, el del radicalismo. Perón y Evita resisten al paso del tiempo. Pero la persistencia del peronismo, que pudo ser unaventajacomo prueba de su capacidad de sobrevivir a todas las derrotas y de volver, plantea una problemática crucial.

El movimiento, en pleno mileísmo, está en abandono. Retrocedamos en el tiempo. En una carta del 3 de noviembre de 1956 a John William Cooke (que habíasido designadopor Perón, en 1956, como “el único jefe que tiene mandato para presidir a la totalidad de las fuerzas peronistas”), el presidente depuesto escribía: “Les hedado una organización, una doctrina y una mística”. ¿Qué queda hoy del legado? La organización, en torno a la CGT que fue la “columna vertebral” del movimiento, se derrumbó. La doctrina, salvo la referencia original a la justicia social y, quizás, a la soberanía política, se caracterizó por una plasticidad constante. Permaneció la mística: la del doble carisma, a la vez cumplidor y sacrificial. La imagen de Perón y Evita abrazados, el ícono fundacional de la alianza entre el pueblo y el poder. Una imagen con fuerza de eternidad. Pero la eternidad puede ahogar todo futuro. Si el peronismo de 2026 no se adapta, desaparecerá de la escena. Ha dejado de ser un actor. Sus fuerzas están atomizadas. La brecha se profundiza entre sus representantes y el partido, entre el interior y el AMBA. ¿Cuál es el verdadero desafío para él? El desafío es trabajar para que el país pueda tener una oportunidad de alternancia política. Pero ¿el peronismo lo quiere? Y: ¿puede hacerlo?

Si se admite que el peronismo no puede reconstruirse ex nihilo, quizás sea pertinente recordar a qué se vinculan sus orígenes, y cuál fue su trayectoria.

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¿Cuál fue el proyecto político de Perón? Fue en el seno de la logia militar del GOU (Grupo de Oficiales Unidos) donde el coronel Perón, desde marzo de 1943, concibió las líneas de su proyecto político. Después del golpe de Estado del 4 de junio de 1943, se encontró al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, que le sirvió de instrumento para lanzar sus primeras medidas sociales. Presentaba entonces a la STP, por mensaje radial del 2/1/1944, como una “conexión activa y armonizadora entre el Estado y el trabajador argentino”.

La idea esencial era realizar “una obra de justicia social concreta”. Eso, a través de un Estado que ya no debía ser “abstencionista”. Dirá, en un acto público en Quilmes: “Uno de los postulados sobresale por su importancia de todos los demás : la justicia social” (2/09/1944).

Su combate se dirigía contra los “extremistas” (los comunistas que, con el dirigente del sindicato de la carne, José Peter, formaban parte de la CGT N°2). Y contra la famosa “oligarquía”, ya desde 1944. La representaba, con su inimitable sentido de la metáfora, bajo los rasgosde un joven procedente de las viejas familias: “Un joven que recibió dos o tres estancias, un palacio en la calle Florida y el manejo de la cosa pública. Vendió la primera estancia, se fue a París ; en Montmartre liquidó la otra estancia, y cuando ya no tenía haberes volvió al país, hipotecó primero su palacio y luego lo vendió. Cuando ya no tenía nada que vender, comenzó a vender el patrimonio de todos los argentinos”(cine-teatro Flores, 29/7/1944).

Frente a la oligarquía, hizo adoptar la primera gran reforma estructural: el Estatutode lPeón (8/10/1944), haciendo ingresar en la categoría de los trabajadores asalariados a los peones que, como él dirá más tarde, estaban pagados 10 pesos por mes. En cuanto a los obreros, mientras iniciaba la industrialización delpaís, declaró: “Queremos un capital humanizado. O el capital se humaniza, o es declarado indeseable por el Estado” (discurso del 26/11/1944).

Sin embargo, buscó convertir a los empresarios en aliados: “Se ha dicho, Señores, que soy un enemigo de los capitales, y si observan bien lo que les acabo de decir, no encontrarán ningún defensor, diríamos, más decidido, porque la defensa de los hombres de negocios, de los industriales, de los comerciantes, es la defensa misma del Estado” (24/08/1944). En 1946, propugnará la “tercera posición, por la cual no se llegaría al absolutismo estatal, ni se podría volver al individualismo absoluto del régimen anterior” (discurso a los industriales, Reatro Colón, 27/11/1946).

Una tesis que no está totalmente exenta de parentesco con la narrativa de hoy.

¿Con qué fuerzas llegó al poder? Con un sector minoritario de la UCR y con el laborismo. Desde finales de 1942, Perón buscaba tender puentes civiles para su proyecto. “ Tal es mi tarea capital: persuadir, dialogar”, decía en esa época. Había tomado contactos con los impulsores de la línea anti-alvearista de la UCR. En primer lugar Amadeo Sabattini, caudillo cordobés, jefe de la tendencia yrigoyenista-intransigente. En vano. Sabattini se incorporará a la Unión Democrática en 1945. Con la corriente Forja (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) de Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche. Y, tras el 17 de octubre de 1945, con los socialistas como Borlenghi (Federación de Empleados de Comercio), los laboristas comoBramuglia (abogado de la Unión Ferroviaria) o Cipriano Reyes (líder de los frigoríficos de Berisso y Ensenada). Pero el verdadero nexo quedósellado con unacorriente disidente de la UCR, constituida en 1945: la Junta Renovadora, corriente antipersonalista con Hortensio Quijano (quien fue ministro del Interior del gobierno militar). Quedará entonces consagrada, para las elecciones del 24 de febrero de 1946, la fórmula Perón Quijano. El Partido Laborista había aportado la mayor parte del apoyo electoral que permitió la victoria. Perón no tardó en pronunciar la disolución de ambos partidos de su coalición, creando el Partido Peronista en 1947, que devino Partido Justicialista en 1954. En este período, lo que aparece claramente es la voluntad de Perón de retomar, por convicción y oportunismo, el legado del yrigoyenismopopular.

Es interesante ver cómo, 25 después, C. Reyes describía al Perón de 1945. Aliado de los orígenes, había tenido que pasar una temporada en prisión tras su rebelión. Dirá: “Perón no parecía como un auténtico revolucionario, pero sí resaltaba su sensibilidad inteligente. Esto hacía de él la expresión más completa de la escuela castrense, aún antes de constituirse la logia (GOU), cuya creación adunó los fragmentosdel Partido Militar. Supo acercarse al Pueblo, hablar con el Pueblo y pensar como el Pueblo. Porqué? Porque tenía condiciones innatas de caudillo y algo imposible de disimular: el imprescindible carisma para sobresalir entre sus pares”. (Así, 27/10/1970). Perón, en efecto, no tenía ningún rival comparable.

¿Cómo evolucionó la práctica peronista de gobierno? La economía, desde 1949, se impondrá como un obstáculo. Respecto a los tres gobiernos del período 1946-1955 y 1973-1976, las políticas económicas peronistas siguieron una evolución lenta e inconclusa, hacia la ortodoxia. La trayectoria, en efecto, es bastante clara:

►1946: el primer gobierno es la traducción del proyecto político de los orígenes. El plan quinquenal tiene como objetivo hacerllegar a la Argentina a una economía mixta agro-industrial autosuficiente para 1951. El PBI argentino va a aumentar un 30% entre 1945 y 1948, con un conjunto de nacionalizaciones espectaculares iniciadas bajo el gobiernodel general Farrell. El intervencionismo estatal tiene como objetivo realizar una acumulación de capital mediante la transferencia del sector agro-pastoril hacia el sector industrial. Se trata de un modelo dirigista-autárquico, coherente, pero que da la espalda a la coyuntura mundial de la posguerra. Perón se proclamaba de Roosevelt y del New Deal, del cual sostenía que su política social era la “ versión argentina”

►1949: con el retorno de la coyuntura mundial, fracasa la apuesta gubernamental basada en una expansión continua de las ventas agro-alimentarias en Europa. Gómez Morales reemplaza a Miranda (el “zar” de la economía) y pone en marcha un plan de estabilización.

► 1952: nuevo plan de estabilización con la inauguración del segundo plan quinquenal (congelación de salarios y de precios durante dos años).

►1953: llamado a los capitales extranjeros y ley del 21 de agosto sobre las inversiones de concesiones petroleras. La crisis energética obliga a Perón a negociar nuevas concesiones con empresas extranjeras. En mayo, en el Congreso General de la Industria, Perón anticipa la retirada del Estado: “La industria es unaempresa privada, el Estado no tiene ningún interés, y tan pronto las empresas actuales tomadas en estado antieconómico puedan ser devueltas a la actividadprivada. Nosotros somosgobierno, no industriales”.

►1955: en marzo. Congreso de la Productividad y Bienestar Social. En mayo, proyecto de ley para autorizar un contrato con la Standard Oil de California en la región de Santa Cruz. Frondizi denunció el “pacto”. Perón califica a los opositores a las concesiones petroleras de “nacionalistas de opereta”.

1973: el “Plan Trienal para la reconstrucción y la liberación nacional” puesto en marcha por José Ber Gelbard (dirigente de la CGE) provoca, desde 1974, en plena crisis energética mundial, un desliz inflacionario. Perón vuelve a llamar a Gómez Morales, quien liberaliza la economía y aplica, otra vez, una línea ortodoxa. Tras la muerte del líder, el pacto social desaparece. El ministro Rodrigo recurre a un ajuste suicida en 1975, en elcaos político del isbabel-reguismo.

Si hay que resumir: el peronismo corresponde al arquetipo de un Estado dirigista desde sus orígenes. En su trayectoria, embestido por la necesidad económica, emprende una mutación progresiva hacia una ortodoxia sin llegar a convertirla en un factor de estabilidad.

¿Cuáles fueron los resurgimientos? El menemismo, por la radicalidad de sus medidas económicas, provocó un shock entre muchos peronistas. Menem provenía del justicialismo. Su fuerza fue conciliar la tradición criolla con la modernidad de la apertura al mundo. Desde 1989, impuso un giro radical recurriendo a las reglas de un liberalismo económico y erigiéndose en líder integrador. Frente a la inaceptabilidadde un Estado sin recursos, la recuperación, con Domingo Cavallo, fue espectacular durante el primer mandato. Recordemos que, al final del gobierno militar en 1983, la inflación alcanzaba el 300%, y que elvolumen de la deuda acumulada era de alrededor de 45 mil millones de dólares. Y que, a fines del mandato de Alfonsín, tras el agotamiento del Plan Austral y el fracaso del Plan Primavera, la inflación se disparó a más del 3 mil% en 1989. El éxito de la lucha contra la inflación fue contundente. En el espacio de tres años, la inflación pasó del 1.400% en 1989 al 84% en 1991 y al 7% en 1993. La línea económica no fue incoherente respecto de la trayectoria peronista. Incluso puede decirse que Carlos Menem aplicaba lo que, en 1953, había anticipado Perón: la retirada del Estado, y la devolución de empresas a la actividad privada (incluso la reglamentación del derecho de huelga en los “servicios esenciales” con el decreto del 16/10/1990). Pero el modelo cavallista empezó a desgastarse a partir de 1995 con la aparición de la recesión y el desempleo. Mientrasque el liderazgo de Menem, que se hundía en una estrategia de acumulación de poder, iniciaba su propio proceso de desgaste.

El kirchnerismo, sobre todo durante el período cristinista, aparece en realidad en desfase estructural con respecto a un peronismo de gobierno. Pero forma parte del ciclo global peronista. Era un avatar del peronismo del exilio, cuando el giro a la izquierda de Perón fue, como decía Ernesto González, un “globo de ensayo que largó el viejo caudillo para ilusionar a algunos incautos”. (¿Qué fue y qué es el peronismo?). Encuentra sus orígenes concretos en la gran oleada camporista de 1973, dominada por una Juventud Peronista (JP) ganada al “socialismo nacional”. Cristina Fernández y Néstor Kirchner estaban, en La Plata, muycercanos al espacio de la JP. Pero no apoyaban a los Montoneros. Perón, el 31/01/1974, fue, esta vez, claro, diciendo a los “muchachos” que la Tendencia no era justicialista. Había, sobre todo, que poner fin, después del asesinato del secretario general de la CGT José Rucci (25/09/1973), a la deriva armada de los Montoneros. Se perdió de vista el discursodel 21/6/1973 pronunciado al día siguiente del arribo, justo después de la masacre de Ezeiza. Perón había dicho: “Quien altere este principio de la convivencia, sea de unlado o de otro, será el enemigo común que debemos combatir sin tregua”. Una vez en el poder, el kirchnerismo tuvo logros propios, pero acentuó su política de izquierda, y se concibió como el hierro de lanza de un Estado que se quería omnipotente. El gasto público nacional alcanzaba el 12,3% del PIB cuando Néstor llegó al poder. Era del 46,5% cuando Cristina terminó su segundo mandato. Diego Cabot escribía al respecto: “El crecimiento desmesurado del Estado se ha tornado casi imposible de financiar en dos décadas”. La Nación, 24/05/23).

El “albertismo” neutralizado. Alberto Fernández, elegido presidente en 2019, fue dominado por la figura tutelar de Cristina, entonces vicepresidenta. El nuevo presidente, que había hecho de la “unidad” un principio cardinal, se negó a conquistar su autonomía. Adepto de los cambios pactados, había emprendido, con Martín Guzmán, un buen camino para la economía, tratando de asumir una política centrista. En nombre de su propia legitimidad, la vicepresidenta ejerció un acoso permanente contra el Gobierno. Su discurso de Ensenada, el 27/07/2022, marcó, para la experiencia en curso, el comienzo del fin. Cristina puso en cuestión la falta de coordinación política, el acuerdo con el FMI, la política de tarifas públicas y la de las importaciones, y se opuso al argumento de que el déficit fiscal estaba vinculado a la inflación.

El peronismo de 2026 entre la espada y la pared. La problemática de hoy crea una urgencia: salir del cerco entre elmileísmo triunfante, y el cristinismo en pleno declive. Mucho sargentinos no habían esperado a Milei para impregnarse de la idea de que la acción clientelar del Estado, con las derivas de los programas asistenciales, relegaba a segundo plano el trabajo y el mérito. El mileísmo cambia de paradigma. Uno de cada dos argentinos se ha dejadoconvencer de que la política era la “casta” que utiliza al Estado en su propio beneficio, y que el Estado era el “robo” de quienes trabajan. El Estado se convertía así en el “enemigo del género humano. La creencia en esta tesis, hoy, es impulsada por los éxitos de la lucha contra la inflación y por la obtención delsuperávit fiscal, percibido aún más “milagroso” que el déficit cero. Pero es en la duración donde se revelan los verdaderos elementos para juzgar.

Ahora bien, con el libertarismo agravado por el delirio anarco-capitalista, Milei es un vector de incertidumbre. Lleva consigo una desmesura que le confiere el derecho, incluso en la provocación, de “defender lo indefendible”. Desmesura que oculta la racionalidad de la economíasobre la cual, además, se erige en apóstol. Implementa una política económica fundada en el principio estricto del librecambismo y en la virtud de la iniciativa individual cuando, al mismo tiempo, los empresarios de las pequeñas y medianas empresas son los sacrificados del librecambismo. Confiere una virtud moral a las políticas económicas que promueven un mercado “sin fallas”, como si toda opción alternativa, en el juego democrático, fuera amoral. El líder autoritario que es hace de la verdad su asunto personal, relegando a las tinieblas de la deshonestidad a un periodismo cuya ética profesional se centra en la independencia. Con un simplismo desconcertante, mistifica la idea misma de libertad, haciendo creer, como lo declaraba en un largo discurso en Madrid en 2024 al recibir el premio Juan de Mariana, que con “las ideas de la libertad y la tecnología se puede qué?, podemos recrear el paraíso sobre la tierra”(La construcción del milagro, p. 457).

La incertidumbre reside, efectivamente, en una práctica mesiánica en la que la violencia y la arbitrariedad son recurrentes. Desde este punto de vista, el mileísmo es una especie de venda negra sobre lo real.

Lo que se observa. Fente al mileísmo,se operan aquí y allá conexiones más o menos estrechas entre gobernadores y legisladoresneoperonistas y el poder. Los que dialogan responden, es cierto, a una responsabilidad de negociación. Pero vemos también que Milei, como un gurú, santifica a unos para desterrar a otros. Existe una forma de oposición que, en rigor, puede ser eficazsobre tal o cual aspecto de un proyecto oficialista, por ejemplo en la reforma laboral. Pero, en el fondo e incluso en la forma, ¿puede el peronismo dejarse seducir por el espíritu y la práctica delmileísmo? Por otra parte, ¿puede el peronismo confiar en su destino sometiéndose a un liderazgo inmóvil? La tutela puede ser percibida como tranquilizadora si puedeaportar un peso electoral importante (más o menos de un tercio), pero es estéril en cuanto al resultado final.

La hora está en la verdad. En diciembre de 2025,J. J.Amondarain (exsenadorjusticialista) y L. Chiconi abordaban la cuestión de la renovación peronista (Panamarevista). Consideran que una renovación peronista debe integrar el “orden ortodoxo”, lo cual constituye, para ellos, -++el logro de nuevo poder. Tienen razón en subrayar que existe “un nuevo anclaje ciudadano a favor de un orden ortodoxo para la macroeconomía argentina”. También tienen razón de poner de relieve el hecho de que el peronismo, que fue a menudo asociado al caos, se mostró, en el gobierno o en la oposición, capaz de tomar en cuenta la realidad. La estabilización de la macroeconomíacondiciona, efectivamente, el buen funcionamiento del país. Esto dicho, hace falta una proyección política. Y el enfoque político, que parte de un cuestionamiento de fondo para construir un proyecto, es tiempo de emprenderlo.

¿Hay un camino para salir de la eternidad? ¿Argentina habría perdido su voluntad de vivirjuntos? Corresponde a los Argentinos responder. En lo que concierne al peronismo, volvemos a la cuestión inicial: ¿quiere preparar el futuro? Si es así, su aggiornamento por adaptación estratégica no podrá evitar una reconstrucción de sus estructuras (aunque sea al precio de una pérdida electoral temporaria). El despertar peronista implica unanueva dirección colegiada y federal. Una despersonalización transitoria del peronismo, para una redefinición. ¿Pueden eludirse los siguientestemas? ¿Qué concepción de la economía para crear una base estable favorable al desarrollo y a la gestión del bien común? ¿Cómo operar la conciliación del mercado y del Estado garante de la libertad de cada uno? ¿Cómo puede la práctica de la justicia social armonizarse con el valor del trabajo y del salario? ¿Cómo puede implementarse correctamente el federalismo para que la Nación pueda revivir? ¿Cómo una verdadera concepción de la libertad, en la democracia restaurada en 1983, permitiría volver al orden constitucional y cívico? ¿Cómo podría la “comunidad organizada” trascender para convertirse en una comunidad de destino garante del pluralismo societal? ¿Cómo, después de la política de alineamiento que coarta su libertad de elección, podría la Argentina reubicarse en la escala continental y mundial? La emergencia o la elección de una encarnación no puede producirse sino después de esta etapa. Una base programática diseñada, además, para permitir la articulación de alianzas con otras fuerzas. Tal vez, entonces, una alternancia pueda perfilarse para la Argentina.