“La enfermedad de León XIV marca un punto de inflexión en su pontificado”
El periodista colombiano acreditado en el Vaticano analiza cómo impacta la operación del Papa por cáncer de pulmón en el rumbo de la Iglesia, las diferencias con Francisco y la posibilidad de que se modifique la gira por Argentina, Uruguay y Perú. También destaca la importancia de la transparencia sobre la salud del Papa.
—¿Qué implica que el Papa haya anunciado públicamente que tenía que operarse? ¿Qué significa para su pontificado?
—Marca un punto de inflexión dentro de lo que es este año y medio de pontificado. Un hombre de 71 años, que es joven, fuerte, deportista y que se ve que tiene buena salud, de un momento a otro debe afrontar esta situación. La manera de comunicarlo llama la atención porque la salud de los papas ha sido un tema secreto, de reserva total. Con Francisco se volvió un poco más normal, pero, por lo general, la salud de los papas no es algo que se exponga así, porque se los ve como personas que deben mantenerse casi encapsuladas en una curia romana. Esto forma parte de su transparencia y sinceridad. El hecho de haber querido ingresar al Gemelli por sus propios medios, no por una puerta escondida, saludando, y saber que estuvo caminando un poco, que hizo un mensaje para los participantes de la Asamblea de Amoris laetitia y que estuvo oficiando una misa, demuestra que es un hombre sorprendente. Pero marca un punto de reflexión que nos permite darnos cuenta de que la fragilidad humana es así.
—¿Cree que, por la manera en que encaró este proceso, esto puede cambiar el ritmo de su pontificado? Si finalmente no viaja a Argentina, Uruguay y Perú, ¿de qué manera se interpretaría?
—Este Papa, al igual que Francisco, nos ha enseñado a ir paso a paso, sin tratar de anticipar lo que va a suceder en el futuro. Según lo establecido por el Vaticano, hasta el 20 de octubre estarían suspendidas las audiencias y las visitas. Serán los médicos quienes definan las condiciones. Más allá de lo que quiera el Papa, usted debe saber que el pontífice, incluso cuando está bajo anestesia, sigue siendo la máxima autoridad de la Iglesia católica. Pero él ha demostrado ser un hombre un poco más juicioso con los médicos que Francisco. Francisco les hacía más caso a los enfermeros; León escucha más a los médicos.
—Hay casos en los que los papas han desoído a los médicos. ¿Cree que León XIV va a ser más cauteloso?
—Mire, es un hombre que es canonista. Además de su formación agustiniana y de su manera de ser, es matemático: los matemáticos son precisos, exactos. Es filósofo, maneja el pensamiento y la reflexión; es teólogo, estudia a Dios, y es canonista, conoce las leyes. Es un hombre muy preciso y seguramente va a seguir las indicaciones. Francisco no lo hacía de la misma manera. Acuérdese de aquel día en que apareció casi en pijama en la basílica de San Pedro. El médico le decía: “Por favor, estos quince días en silencio y encerrado”. El Papa le decía que sí, pero después se daba vuelta y pedía que lo llevaran a la basílica. A pesar de la neumonía y de toda la enfermedad, Francisco se expuso en el papamóvil hasta el final de la celebración al aire libre, prácticamente con la vida yéndosele, pero quiso despedirse. Eso iba en contra de las indicaciones médicas. No creo que este Papa vaya a llevarles la contraria, porque, además, se ve que es un hombre muy puntual en lo que hace.
—¿En qué ve la continuidad de este Papa con respecto a Francisco?
—Quienes seguimos lo que sucede en el Vaticano sabemos que, si no hubiera sido por Francisco, León XIV no existiría como Papa. Fue él quien lo trajo de Perú, quien lo hizo primero obispo y lo dejó allí en ese puesto. Después, lo llevó a Roma como prefecto del Dicasterio para los Obispos, nada más y nada menos que el organismo que conoce a todos los obispos del mundo. Francisco lo hizo cardenal y, de alguna manera, lo llevó de la mano. También vemos esa continuidad en el hecho de que León XIV haya querido conmemorar los diez años de Amoris laetitia, la exhortación apostólica sobre el amor del papa Francisco. También dejó a Rafaela Petrini como gobernadora del Vaticano, un cargo que nunca antes había ocupado una mujer, y este Papa la ratificó. No son iguales. No es Francisco II: (León) tiene su sello y su estilo, pero, sin duda, es un hombre que sigue por la misma senda, con otro ritmo, otros pasos y otra visión de la Iglesia. Los jesuitas y los agustinos son diferentes, pero creo que hay una manera más pausada de avanzar, con la misma contundencia.
—¿Cómo interpreta esta gira latinoamericana? ¿Qué se puede esperar?
—Cada visita de un pontífice tiene una preparación y unos objetivos trazados. Todo está organizado al detalle: no es minuto a minuto, sino prácticamente segundo a segundo. En este viaje hay mucho de Francisco. El hecho de que vaya a Argentina y Uruguay, países que Francisco quiso visitar, pero a los que nunca fue, tiene un significado especial. Argentina ha esperado durante muchos años la llegada de un pontífice y no pudo tener a su propio Papa ni recibirlo. Ahí hay mucho por hacer. Pero, sobre todo, están esos casi siete días que va a pasar en Perú, su amado Perú. Va a llegar hablándonos en español, con ese amor y ese cariño que tiene por América Latina.
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