-¿Cómo cree que va a impactar en la Argentina la derrota de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos?
-Soy optimista respecto de la relación. Los demócratas ganaron fuertemente, muy bien, y algunos periódicos, como The Washington Post, hablan de un cambio sísmico. Pero la Argentina no es un tema central para los demócratas. No es que le tengan antipatía al país. Ciertamente consideran que Milei es demasiado amigo de Trump, pero no creo que vayan a cortar la ayuda a la Argentina. Puede haber límites en términos de las importaciones argentinas, a lo mejor de carne. Esto es puramente especulativo, pero no veo problemas. Hay que ver cómo se desarrolla la economía. El riesgo país aumentó mucho, lo que significa que lo que estoy diciendo no es visto de la misma manera por los mercados. Ciertamente, las inversiones que pueden venir podrían bajar.
-¿La derrota de Trump estuvo influida principalmente por la economía o por la guerra con Irán?
-La guerra con Irán era importante, pero no la principal preocupación. Evidentemente, mucha gente fue afectada por el conflicto a través del aumento del precio de los combustibles y de otros productos, como los fertilizantes. Pero diría que la economía fue el número uno: el hecho de que subieron tanto los precios. Por otro lado, los aranceles que impusieron también generaron problemas. Como la tasa de inflación se aceleró, subió la tasa de interés, en contra de lo que quería Trump, pero no quedaba más remedio. Esa es una respuesta larga para decir que fue la economía. La guerra, por supuesto, también es importante. No es un conflicto considerado popular o razonable por la mayoría de la gente. Todos esos elementos influyeron bastante.
-¿A la Argentina le vino bien que ganara Lula en Brasil? ¿Puede quedar relegada en la relación con Estados Unidos frente a su socio regional?
-Creo que lo que plantea es totalmente cierto. Por un lado, tener menos buenas relaciones con Brasil genera problemas en la economía brasileña y eso le pega a la Argentina. Pero, para Estados Unidos, tanto para el gobierno de Trump como en general, el hecho de que Brasil no sea un país amigo hace que se pregunten cuál es la economía más grande después de Brasil y México. México está en una situación diferente: tiene una relación política mala, pero está muy integrado. Mi respuesta es que sí, la Argentina va a ser cuidada desde ese punto de vista. Creo que eso la va a ayudar, no solamente con Trump y su administración, sino también con el bloque demócrata, que puede plantear que hay que cuidar a los amigos.
-¿Qué puede derramar el resultado electoral estadounidense sobre la economía global?
-Principalmente, el resto de la economía mundial está pensando que va a haber menos sustos y menos volatilidad. Es muy probable que en esta situación la guerra con Irán se resuelva o, de alguna manera, quede más tranquila. Hay otro elemento que no había mencionado: hubo muchísimas críticas desde el Ejército y desde distintos sectores al manejo militar de esta campaña. Son factores importantes que van a tener consecuencias. En términos de otros aspectos, como las tasas de interés, habrá que ver qué pasa con una baja fuerte del precio del petróleo y con la inflación. Si la inflación sigue alta, las tasas de interés también van a continuar altas. Pero diría que el derrame va a ser positivo porque se puede volver a una relación más cercana con Europa y Japón. Hay que ver qué pasa con China; ahí no creo que cambien demasiadas cosas.
-¿Esta elección puede llevar al Partido Republicano hacia posiciones más de centro y al Partido Demócrata hacia su ala más de izquierda?
-Ha sido un cambio fundamental. Estoy seguro de que los republicanos, después de esto, van a tratar de dejar de lado a Trump. En última instancia, eso ya se nota. En el campo demócrata está mucho menos claro. Aunque mis simpatías están con el Partido Demócrata, porque llevo 55 años viviendo acá, tengo miedo de que se produzca un movimiento demasiado marcado hacia la izquierda. En esta elección hubo candidatos de lo que se llama la Unión Socialista Americana, pero muchos de los que ganaron lo hicieron con una línea de centro. Creo que va a haber algún tipo de conflicto dentro del Partido Demócrata. Evidentemente, habrá un fortalecimiento de la izquierda, pero no creo que se le permita avanzar demasiado. Si el partido se va mucho hacia la izquierda, la mayor parte de la gente, que puede ubicarse entre el centro-derecha y el centro-izquierda, no estaría de acuerdo. Si se va demasiado para un lado, pierde al otro. Eso está claro.