39º Encuentro Plurinacional

"Sin comida no hay salud mental que aguante": lo que debatieron los talleres del Encuentro de Mujeres y Disidencias

Los talleres de salud mental del 39º Encuentro Plurinacional de Córdoba reunieron reclamos por el acceso a tratamientos, el endeudamiento y la sobrecarga de cuidados. Las participantes exigieron presupuesto y atención en los barrios.

En ronda. Los patios también fueron espacios de debate durante el 39º Encuentro Plurinacional. Foto: Gentileza Comisión Organizadora del 39º Encuentro Plurinacional

"Sin comida no hay salud mental que aguante", dice una de las conclusiones. En los talleres del 39º Encuentro Plurinacional de Córdoba se habló de tratamientos que dependen de una vianda y de familias que deben elegir entre trabajar o cuidar. La convocatoria obligó a dividir el taller de salud mental en más de diez comisiones.

El sábado 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, trabajadoras de la salud, docentes, estudiantes, usuarias y familiares de distintas provincias se cruzaron en las rondas. En las actas, los problemas del acceso a la atención aparecen junto a las deudas y al desgaste de quienes cuidan. Las intervenciones cuestionaron los recortes y reclamaron recursos a los gobiernos nacional y provinciales.

Comer y atenderse

Una operadora psicosocial de San Luis contó que la urgencia alimentaria había desplazado parte del acompañamiento que antes podían sostener en los barrios. "Sin comida no hay escucha, sin escucha, no hay salud mental", recoge la minuta de su intervención.

Su planteo también fue una advertencia sobre lo que se pierde cuando toda la tarea se concentra en conseguir alimentos. Propuso aprovechar incluso la espera de la comida para conversar y acompañar. Otra trabajadora describió los pedidos de viandas de las usuarias: para sostener un tratamiento, también hay que garantizar desayunos, almuerzos o colaciones.

Pagar consultas y medicamentos durante meses se vuelve una dificultad más. Una estudiante habló del acceso a la atención como un "privilegio de clase". Desde San Juan, una participante relató esperas de ocho meses para un tratamiento y los costos económicos y afectivos de acompañar a familiares.

 

La deuda doméstica apareció entre los problemas que agravan el malestar.

 

En otra intervención se señaló la falta de hospitales de día y la necesidad de recurrir a la Justicia para acceder a esa atención. También hubo cuestionamientos a los diagnósticos en las infancias cuando se formulan sin considerar el contexto en el que viven niños y niñas.

El costo de cuidar

"Trabajás o acompañás o colapsás". Así quedó registrado el planteo de una docente y acompañante terapéutica bonaerense. Las familias tienen que sostener un ingreso, conseguir atención y estar disponibles para cuidar. Buena parte de ese trabajo recae sobre las mujeres.

Mujeres de San Juan que habían organizado espacios de acompañamiento frente a situaciones de violencia hablaron de la sobrecarga cotidiana y de las dificultades que persisten desde la pandemia. También contaron la experiencia de un club de fútbol y hockey. En las rondas se preguntó quién acompaña a quienes acompañan; la pregunta llegó a las conclusiones.

También hablaron quienes atienden. Una enfermera hospitalaria señaló el deterioro de las condiciones laborales y las dificultades de las propias trabajadoras para acceder a tratamientos. Otra trabajadora del sector propuso articular espacios de atención entre compañeras.

Desde Corrientes, una participante describió contrataciones precarias en las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario, que reciben a madres de personas con consumos problemáticos. Planteó la necesidad de políticas para quienes trabajan en esos espacios y de organizarse para exigir el presupuesto de la Ley de Salud Mental.

 

El Encuentro se despidió de Córdoba entre una marcha masiva, denuncias y la vuelta al origen

 

Una intervención de Córdoba lo puso en estos términos: "Nuestras condiciones laborales son las condiciones de atención de la población". Los problemas de los equipos también se sienten del otro lado, cuando una familia busca ayuda y no encuentra profesionales o servicios disponibles.

Llegar antes de la urgencia

Las alertas por suicidios y consumos problemáticos llevaron a reclamar prevención y acompañamiento temprano. La comisión 3 remarcó el carácter multicausal del suicidio y pidió atender el endeudamiento de los hogares, fortalecer los grupos locales de contención y sostener las redes comunitarias.

Las participantes describieron dificultades para conseguir atención antes de que las situaciones se vuelvan urgentes. También hablaron de las adolescencias, de la soledad y de la falta de espacios de pertenencia. Las apuestas online y otros consumos digitales aparecieron entre las preocupaciones.

En las propuestas se incluyeron el deporte, el arte y la recreación, junto con la educación sexual integral y la formación interdisciplinaria de quienes acompañan. Se compartieron experiencias de clubes y dispositivos barriales que sostienen vínculos y permiten pedir ayuda.

Desde Córdoba, una trabajadora de la salud habló de la "soledad y desesperanza" que encuentra en los espacios grupales. Su intervención quedó registrada con un pedido: "No dejar que nos devore todo esto que está pasando".

La ley y los recursos

La defensa de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 fue un punto de coincidencia entre las comisiones relevadas. Las participantes reclamaron su implementación, presupuesto, más personal y atención cerca de donde vive la gente.

El artículo 32 establece que el Poder Ejecutivo nacional debe incrementar las partidas destinadas a salud mental hasta alcanzar un mínimo del 10% del presupuesto total de salud. También promueve que las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires adopten ese criterio.

En la comisión 3 responsabilizaron a Milei, a los gobernadores y a los legisladores por las consecuencias de las políticas de ajuste, y exigieron el financiamiento inmediato de la ley. Propusieron fortalecer las redes de contención en las organizaciones y asumir la tarea de promoción de la salud en la comunidad.

En los otros registros también se pidieron grupos de escucha para las cuidadoras y mapas de los recursos disponibles en cada territorio. Las participantes defendieron una atención que contemple el trabajo, la alimentación, los vínculos familiares y los espacios de recreación y arte.

"El malestar no es individual, es político", quedó escrito en las conclusiones de una de las comisiones. Mujeres de San Juan que habían organizado espacios de acompañamiento frente a la violencia dejaron otra definición: "La salida es colectiva pero la responsabilidad es del Estado".