Censura y persecución en Reino Unido a la escritora irlandesa Sally Rooney
Los libros de Sally Rooney dejaron de venderse en el Reino Unido. Su decisión de destinar las regalías a Palestine Action, organización proscripta por el gobierno laborista de Keir Starmer, podría convertir el cobro de derechos de autor en un delito de financiación del terrorismo, castigado con hasta catorce años de prisión. La insólita situación abre un conflicto sin precedentes entre la legislación antiterrorista, la libertad de expresión y el negocio editorial.
Junio de 2025, Reino Unido. Miembros del grupo Palestine Action se infiltran en la base aérea Brize Norton de la RAF y manchan con pintura roja dos aviones de combate. 5 de julio, el gobierno británico laborista de Keir Starmer aplica la Ley Antiterrorista y prohíbe a dicho grupo. Días antes, la cofundadora del mismo, Huda Ammori, presenta un recurso legal ante el Tribunal Superior para bloquear la medida (antes de fin de año se expedirán al respecto). En señal de apoyo, la escritora irlandesa Sally Rooney (35 años), presenta un escrito acompañando el reclamo donde se declara defensora de Palestine Action y que seguirá apoyándolos (destinando a estos las regalías por las ventas de sus libros), además resalta que tal actitud le impediría hablar en futuros actos públicos en el Reino Unido.
En agosto de 2025 Rooney publica una columna en el Irish Times en la que afirma: “Palestine Action ha sido una de las voces más firmes del Reino Unido, tomando medidas directas para detener la maquinaria de violencia, aparentemente imparable. Debemos nuestra gratitud y solidaridad a sus valientes activistas. Y ahora, casi dos años después del inicio de un genocidio transmitido en directo, le debemos al pueblo palestino mucho más que meras palabras”.
La aplicación de la Ley Antiterrorista llevó a más de 3.700 detenciones en las manifestaciones de apoyo al grupo durante el último año, de allí se presentaron cargos contra 2.500 personas en base al artículo 13 de la misma, con pena máxima de 6 meses de prisión. Mientras el artículo 15 tipifica como delito que se “proporcione dinero u otros bienes, a sabiendas o con motivos razonables para sospechar que se utilizarán o podrían utilizarse con fines terroristas”. La pena máxima para esto es de catorceaños de prisión.
Rooney canceló su viaje a Reino Unido el mes pasado para no ser detenida, debía recibir un premio. Y en esta semana, atento al artículo 15 y en acuerdo con su editor, retiraron sus libros de la venta en la región. El paradigma legal resulta novedoso e inquietante: es la primera vez en la historia que los derechos de autor de una obra pueden ser considerados como un acto terrorista. Ahora, ¿por qué la repercusión?
Como escritora, Rooney es considerada la voz de la generación milenial, público joven que es su base lectora para ser bestseller. Cuenta con cuatro novelas publicadas, todas traducidas al español por Penguin: Conversaciones entre amigos (2017), Gente normal (2018), Dónde estás, mundo bello (2021) e Intermezzo (2024). Solo las ventas en Reino Unido: de la primera y tercera, 500 mil ejemplares cada una; de la segunda, más de un millón. Tanto Gente normal como Conversaciones entre amigos fueron adaptadas como series de doce capítulos por la BBC, la primera acumuló casi 63 millones de visualizaciones, siendo la más vista de la cadena oficial británica en 2020.
Y aquí aparece otra derivación de la Ley Antiterrorista. El año pasado, los productores de ambas series le advirtieron a Rooney que cualquier pago que recibiera por las adaptaciones constituiría una violación de la ley, porque se trata de un derivado de los derechos de autor. Traducida a 47 idiomas, bestseller en Estados Unidos y China, las ganancias en esos países no son alcanzadas por la ley británica, calificada como draconiana por organizaciones de derechos humanos. La repercusión social es tan fuerte que el ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, afirmó que el gobierno está “analizando” si la prohibición de Palestine Action es políticamente sensata, argumenta que el gobierno no tenía la intención de producir detenciones masivas.
Rooney suma características, por sobre fama y juventud, que en la tradición británica la hacen un blanco propicio de los conservadores: irlandesa, feminista, marxista y pro palestina. Educada en el Trinity College (Dublín), pasó de estudiar ciencias políticas a literatura norteamericana. En 2021 rechazó la oferta para traducir Dónde estás, mundo bello al hebreo. Sobrevuela el fantasma de otro irlandés, Oscar Wilde: en 1895 fue condenado a 2 años de cárcel con trabajos forzados y en 1900 moría indigente en París.
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