Industria de la música

La dinámica del mercado podría cambiar el precio de las entradas a los recitales en la Argentina

El llamado "precio dinámico" es una modalidad que ajusta el valor de los tickets según la demanda en tiempo real. Mientras la industria la defiende como una herramienta para combatir la reventa, crecen las críticas por la falta de transparencia, el aumento de los precios y el impacto sobre el público.

"Precio dinámico" que hace que el valor de las entradas se incremente cuando aumenta la demanda. Foto: Collage Cedoc

El algoritmo también define los precios de las entradas en algunos lugares y Argentina podría llegar a ser el próximo país donde desembarque este sistema conocido como precio dinámico o surge pricing. Este método rige principalmente en Estados Unidos, Europa y México y se convirtió en uno de los temas más controvertidos del negocio de la música en vivo y genera polémica entre los intereses de artistas, promotores, plataformas de venta y público.

Qué es el precio dinámico y cómo funciona

El precio dinámico es una estrategia de gestión de ingresos que permite modificar el valor de un producto o servicio de manera automática según las condiciones del mercado, es decir, la oferta y la demanda. En el caso de los recitales, el costo de una entrada puede aumentar mientras miles de personas esperan en una fila virtual para acceder a la compra. Estas altas demandas muchas veces empujadas por el FOMO, la necesidad de mostrar en redes sociales y no por el disfrute de las bandas.

El negocio de los shows musicales fomenta la ansiedad por participar de los espectáculos y promueve precios excesivos.

A diferencia de las tarifas tradicionales, cuyos valores suelen conocerse con anticipación, este sistema ajusta los precios de manera constante a partir de variables como la fila digital para comprar, la disponibilidad de localidades y el comportamiento de los consumidores en tiempo real.

El origen de este modelo se remonta a la industria aérea, donde las compañías comenzaron hace décadas a variar las tarifas de acuerdo con la ocupación de los vuelos y la anticipación de la compra. Más tarde fue adoptado por hoteles, plataformas de transporte como Uber, comercios electrónicos como Amazon, espectáculos deportivos y parques temáticos. En Argentina sí rigen en esos mercados.

Los argumentos a favor y las críticas

Las empresas que impulsan el precio dinámico sostienen que permite capturar el valor real del mercado y maximizar los ingresos de cada evento. En la industria musical también afirman que reduce el margen de ganancias de los revendedores, ya que el incremento del precio queda en manos de los artistas y los organizadores en lugar del mercado secundario. Por eso se aplica en Estados Unidos donde es legal la reventa. 

Otro de los beneficios que mencionan sus defensores es que quienes compran entradas con anticipación o durante momentos de menor demanda pueden acceder a valores más bajos que los que encontrarán los últimos compradores.

Sin embargo, entre las principales críticas aparecen la falta de transparencia sobre el funcionamiento de los algoritmos, la sensación de abuso cuando los precios aumentan durante el proceso de compra y la presión psicológica que generan las largas esperas en las filas virtuales. 

Incluso suele suceder que después de invertir horas para conseguir una entrada, los consumidores se sienten impulsados a aceptar precios mucho más altos por temor a perder la oportunidad (¿a quién no le pasó?).

El caso Oasis que desató una investigación

El episodio que terminó de instalar el debate ocurrió en 2024 durante la venta de entradas para la esperada gira de reunión de Oasis.

Miles de fanáticos ingresaron a las filas virtuales para los shows del Reino Unido con la expectativa de comprar tickets anunciados en 135 libras esterlinas. Cuando finalmente llegaron a la instancia de pago, muchos descubrieron que el mismo ingreso costaba 355 libras debido a la aplicación del precio dinámico.

La polémica escaló rápidamente. Desde Oasis aseguraron que desconocían que el sistema se aplicaría de esa manera, mientras que Ticketmaster respondió que la política comercial es definida por los promotores de cada espectáculo.

El episodio derivó en investigaciones por parte de la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido y también despertó el interés de la Comisión Europea, que analizan si los consumidores recibieron información suficiente sobre el mecanismo antes de iniciar la compra.


Robert Smith, el músico que desafió a la ticketera

Un año antes, Robert Smith, líder de The Cure, había tomado el camino opuesto. Para la gira de 2023, la banda decidió rechazar el precio dinámico y las entradas recontra vip, una modalidad que ofrece ubicaciones a valores considerablemente superiores.

Además, implementó un sistema de entradas intransferibles para desalentar la reventa. En caso de que un comprador no pudiera asistir al recital, solo podía revender su ticket al precio original mediante los canales oficiales.

Robert Smith, líder de The Cure, para la gira de 2023, decidió rechazar el precio dinámico.

El conflicto con Ticketmaster llegó cuando Smith detectó que las tarifas de servicio, en algunos casos, superaban el precio mismo de las entradas. Tras denunciar públicamente la situación, la empresa reconoció que los cargos resultaban excesivos y devolvió entre cinco y diez dólares a cada comprador afectado.

The Cure tocó por tercera vez en Argentina: 35 años después del día en que Robert Smith se prometió no regresar
 

Además de The Cure, otros artistas manifestaron su rechazo al modelo de precios dinámicos o tomaron medidas para evitar su aplicación en sus conciertos:

Coldplay: La agrupación británica rechazó  públicamente el uso de precios dinámicos, confirmando específicamente que no se utilizarán para su gira de 2025 en el Reino Unido.

Taylor Swift: anunció formalmente que no emplearán este modelo de fijación de precios para sus entradas.

Ed Sheeran:  también declaró públicamente su negativa a utilizar el sistema de precios dinámicos.

Luis Miguel: en 2023, el artista decidió realizar su gira fuera del sistema de Ticketmaster debido a las críticas sobre los precios y fallas del servicio, optando por vender las entradas a través de su página oficial para tener un control directo sobre los costos y la distribución.

Pearl Jam: aunque su enfrentamiento más famoso con Ticketmaster ocurrió en los años 90 por los altos cargos de servicio y el control del mercado, se les reconoce como pioneros en la lucha contra los precios excesivos y las prácticas abusivas de las plataformas de venta.

Muchos de estos artistas, al igual que Robert Smith, señalaron que este modelo es una práctica que perjudica a los fans y profundiza las desigualdades en el acceso a la cultura

Un debate que atraviesa toda la industria

Quienes lo respaldan consideran que es una herramienta eficaz para reflejar el verdadero valor del mercado y reducir la especulación de los revendedores. También sostienen que puede contribuir a distribuir mejor la demanda entre distintas fechas y ubicaciones.

En Estados Unidos comenzaron a impulsarse iniciativas legislativas para exigir mayor transparencia en la venta de tickets, mientras que el Reino Unido analiza nuevas regulaciones que obliguen a las plataformas a informar de manera clara cuándo se aplican algoritmos de precios antes de que el usuario ingrese a la fila virtual.

En un negocio que atraviesa un crecimiento sostenido desde el regreso de los espectáculos masivos, la discusión ya no gira únicamente alrededor del precio de una entrada. El eje del debate pasa por definir hasta dónde puede llegar la lógica algorítmica y el peligro de que se convierta en un producto restrictivo solo para adinerados y deje afuera a verdaderos admiradores de los músicos.

 

RB/fl