Delfina Pignatiello abandonó la competencia olímpica como nadadora y regresó al agua como artista
Desde el 26 de febrero se puede visitar “Ninfas”, la primera exposición individual de Pignatello donde retrata un grupo de nadadoras sincronizadas debajo del agua que exploran el cuerpo, el movimiento y la feminidad.
Desde el 26 de febrero se puede visitar la primera muestra individual de fotografía de la nadadora olímpica Delfina Pignatiello la Galería PHUYU, ubicada en pleno centro de Buenos Aires (Esmeralda 988, CABA). La serie de obras a la que denominó “Ninfas” fue el proyecto ganador del segundo premio del Latin America Youth Award, en el concurso Walk of Water 2025 de One Water.
"Ninfas" retrata a un grupo de nadadoras sincronizadas que exploran el cuerpo, el movimiento y la feminidad, sumergidas en la densidad del agua. Delfina construyó así una especie de renacimiento, sin renegar de su espacio natural, su elemento: el agua.
Delfina Pignatiello
A sus 26 años cuenta con tres medallas en el Campeonato Mundial Junior de 2017, dos medallas en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018, tres medallas de oro en los Juegos Panamericanos de 2019, entre otros títulos.
Su madre es profesora de educación física e instructora de natación y sumergió a su hija Delfina en el agua cuando apenas tenía 8 meses. Así llegó a hacer una importante carrera que concluyó en los Juegos Olímpicos Tokio 2020 (realizados en 2021).
Fue en esa última competencia donde sintió una gran decepción, tras no superar las fases clasificatorias nadie de su entorno deportivo se acercó a ella para acompañarla. A partir de entonces, tras atravesar un duelo de lo que había sido su vida hasta el momento, se reencontró con la fotografía. “Para mí fue todo un proceso de sanación muy grande que duró varios años y que se fue transformando donde yo me reencontré con el agua en un lugar muy mágico donde entendí que el agua para mí es un don y que fue así desde que nací que mi mamá me metió al agua cuando tenía ocho meses y a partir de ahí aprendí a nadar y competí siete años de mi vida”, repasó Pignatiello en diálogo con Perfil.
De todos modos, la fotógrafa advierte que nunca dejó de nadar; “es realmente un espacio en donde yo me siento lo más yo misma que puedo existir en el planeta”, aseguró. Con esa claridad usó su cámara y buscó aprovechar su mirada del agua y estar dentro de ella, pero a través de la foto.
“Y sumergirme con las nadadoras para este proyecto fue realmente muy mágico, de hecho me habían recomendado algunos colegas que lo hiciera con tanque de oxígeno, y preferí vivir la experiencia completa de sumergirme con ellas, de aguantar la respiración, de estar como suspendida en la profundidad del agua con la cámara, paciente, prestando la atención a mi ojo y a lo que estaba pasando con ellas y la verdad es que fue un día muy emocionante”, detalló la artista sobre cómo fue el armado de las sesiones.
“Todo el equipo técnico eran mujeres y también fue superreveladora la forma de trabajo porque vengo de un deporte superindividual que más allá de que uno tiene compañeros de equipo y un equipo técnico de entrenadores, en el agua, cuando competís, está sola y de pronto compartimos un proyecto con más personas y que en su gran mayoría sean mujeres, para mí fue un cambio de paradigma enorme de cómo veo el mundo, cómo veo la vida y fue realmente muy transformador”, compartió la nadadora.
De la competencia a la hermandad
Las nadadoras de “Ninfas” danzan debajo del agua entrelazadas, formando una unidad que contrasta con siglos de discurso de competencia entre mujeres.
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“Desde la infancia se nos enseña a las mujeres a competir por la validación externa, especialmente la masculina, y a ver a otras como amenazas en lugar de aliadas. Estos patrones fracturan la solidaridad femenina. Al crecer en el deporte de alto rendimiento como nadadora olímpica, viví esto en primera persona y construí una personalidad que en un momento dejé de sentir auténtica. Con el tiempo, y al relacionarme con el arte, entendí que los vínculos más fuertes nacen de la empatía, la honestidad y la escucha. Descubrí que cuando el velo de la rivalidad se cae, del otro lado hay una hermana”, expresó la artista.
Las ninfas (del griego antiguo) son seres elementales, espíritus del agua, el fuego y la tierra. A menudo asociadas al paisaje de ríos, manantiales, bosques y montañas, encarnan el espíritu del mundo natural y evocan tanto la complejidad como la belleza de la transformación.
*"Ninfas" se puede visitar hasta el 30 de abril en Galería Phuyu (Esmeralda 988, CABA). Visitas con cita previa.
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