SANTORAL CATÓLICO

San Apolinar de Rávena: el valiente obispo mártir y primer heraldo de la fe en el Adriático

Conoce la vida, los asombrosos milagros y el legado de San Apolinar de Rávena, fiel discípulo de San Pedro recordado por el santoral católico este 20 de julio.

SANTORAL CATÓLICO Foto: IA

Este 20 de julio, el santoral católico rinde un profundo homenaje a una de las figuras más venerables y heroicas de la Iglesia primitiva, San Apolinar de Rávena. Considerado tradicionalmente como un discípulo directo del apóstol San Pedro, este intrépido obispo se convirtió en el primer heraldo del Evangelio en la crucial región del norte italiano.

La misión episcopal, los prodigios y el heroico martirio de San Apolinar de Rávena

Nacido en Antioquía, Apolinar recibió una sólida formación espiritual antes de acompañar a Pedro hacia Roma. Enviado por el primer Papa para evangelizar la estratégica ciudad portuaria de Rávena, el santo demostró ser un auténtico pastor de almas, uniendo un ardiente celo apostólico con una inmensa piedad dedicada a fundar la primera comunidad cristiana local.

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Su ministerio estuvo marcado por el milagro de la palabra y asombrosos portentos físicos que conmovieron a la población pagana. Las fuentes litúrgicas antiguas documentan cómo el santo obispo devolvió milagrosamente la vista a un hombre ciego y sanó a la hija moribunda de un patricio romano, utilizando únicamente la ferviente oración y la señal de la cruz.

Estos prodigios provocaron bautismos masivos, pero también despertaron la furia de las autoridades políticas imperiales de la región. El santo sufrió crueles tormentos y constantes flagelaciones por negarse a realizar sacrificios paganos, demostrando una inquebrantable fortaleza espiritual y una inmensa caridad evangélica al perdonar a sus perseguidores en medio de las más violentas tribulaciones.

A pesar de ser desterrado en múltiples ocasiones, Apolinar regresaba clandestinamente a su sede eclesiástica para reconfortar a su rebaño. Su martirio definitivo ocurrió tras una brutal emboscada civil en la que fue golpeado hasta la muerte, consolidando con su sangre derramada el crecimiento de la Iglesia universal y legando un testimonio imperecedero de coherencia doctrinal.

La devoción actual hacia su figura posee un carácter universal, quedando bellamente plasmada en los célebres mosaicos de la Basílica de Sant'Apollinare in Classe en Rávena. Las oraciones a San Apolinar suelen implorar el don de la fortaleza en la fe, la protección ante las enfermedades corporales y la constancia para defender las virtudes cristianas diarias.

Además de celebrar al gran obispo mártir, el calendario litúrgico conmemora hoy a San Elías profeta, heraldo de la justicia divina, y a Santa Margarita de Antioquía, virgen y mártir, y se prepara durante esta semana para celebrar la gran solemnidad de Santa María Magdalena el próximo 22 de julio, manteniendo vivo el fervor apostólico.

En la Ciudad de Buenos Aires, los numerosos fieles pueden honrar su sagrada memoria y solicitar su especial intercesión celestial en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, ubicada frente a la histórica Plaza de Mayo (calle San Martín 27), donde en sus altares laterales se conserva la devoción hacia los grandes obispos y mártires del cristianismo primitivo.