opinión

El circulo rojo de River que explica el blindaje mediático

En foco. River pierde y hay un solo responsable: Coudet. Foto: xinghua

Les propongo un juego: cerremos los ojos. Cerremos los ojos por un momento e imaginemos lo que serían los medios si lo que está pasando en River ocurriera en Boca. Escucharíamos una sola palabra: Riquelme. ¡Riquelme, Riquelme, Riquelme! Sin embargo en River se escucha otra palabra: Coudet. ¡Coudet, Coudet, Coudet! Es decir, se habla sin cesar del director técnico, pero muy poco del presidente y la dirigencia del club. Es que el oficialismo en River, desde hace años, es parte clave del establishment económico-mediático. Un oficialismo hecho de banqueros y precandidatos a presidente (¡de la Nación!), de empresarios y operadores financieros, de miembros del Círculo Rojo y plenos poderes. Pero la crisis en River viene de arriba hacia abajo. Empieza en la dirigencia, pasa por el técnico, o mejor dicho, los técnicos (porque Gallardo no es ajeno a esta historia) y termina en los jugadores, los colgados y los que todavía juegan. Lo que ocurre no es solo un asunto futbolístico (aunque también lo es) sino sobre todo institucional. Una dirigencia que hace de la prepotencia del dinero su lugar en el mundo y piensa el fútbol como un inmenso supermercado VIP.

El estado del césped de la cancha de Boca es penoso. Da vergüenza ajena (o propia). Es inconcebible que, después del parate del mundial, Boca no pueda presentar un campo en condiciones y haya tenido que hacer de local en Huracán. Pero en un medio deportivo (de esos neo-macristas, de inmensa audiencia) vi un informe, largo, larguísimo, sobre las “falsas promesas de Riquelme en relación al estadio”. Del césped a la modernización de la Bombonera, todo es responsabilidad de Riquelme (y tal vez lo sea: Riquelme maneja Boca con un personalismo, por momentos, insoportable). ¿Pero es igual de importante lo del césped en Boca que lo que ocurre, en todos los órdenes, en River? Porque no vi un informe mediático sobre los desastres de su dirigencia. Horas hablando de que a River le falta un 10 (algo cierto), pero ni una palabra sobre lo que fue la pretemporada en España con apenas 18 jugadores: no alcanzaban a formar dos equipos de 11 para para hacer partidos de entrenamiento. Y hoy, todavía, no logran llenar el banco de suplentes. ¡Pero el problema es Coudet! Por supuesto que algo -o mucha- de responsabilidad tiene el director técnico, pero el desconcierto es mucho más amplio, va más allá del técnico.

Como sabemos, en el capitalismo el dinero suele ganar. Por lo tanto no me cabe dudas de que River va a volver a ganar. Al menos simplemente por el peso de sus individualidades (las que ya están y los que van a llegar). Más allá de que algunos, como Otamendi, empezaron muy mal: gol en contra, perdió la marca contra un peticito en un gol que le hicieron de cabeza, cerró hacia adentro generando una clara jugada de gol del rival. Posa demasiado como caudillo cuando apenas jugó 3 partidos en River. Pero no hay chances de que River no mejore. Y cuando eso ocurra, el tachín tachín va a reemplazar al silencio cómplice de hoy.