La crisis de Ueno Bank en Paraguay , que dejó a millones de usuarios con dificultades para acceder a sus ahorros y desató un conflicto económico y político, encendió las alarmas sobre la seguridad de las fintech en Argentina . Tras la intervención del Banco Central paraguayo, el colapso también afectó a trabajadores argentinos. Sin embargo, Alan Boryszanski, fundador de CryptoMate, considera que el sistema financiero local cuenta con mecanismos que reducen el riesgo de un episodio similar.

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Según informó BBC Mundo, el Banco Central del Paraguay (BCP) inició un procedimiento de disolución de Ueno Bank después de determinar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido. La entidad, controlada por el Grupo Vázquez, había informado en septiembre que contaba con más de tres millones de clientes. De acuerdo con Forbes, su crecimiento acelerado, impulsado por la incorporación de personas que anteriormente estaban fuera del sistema bancario, amplificó las consecuencias de la crisis.

 

Ueno Bank en Buenos Aires

Uno de los puntos más delicados fue la exposición de recursos estatales. Según la información publicada por BBC Mundo, Ueno administraba alrededor de US$ 850 millones de fondos públicos, incluidos recursos del Instituto de Previsión Social (IPS). Para Boryszanski, el problema de fondo no fue la tecnología, sino la concentración de recursos y los vínculos entre el sistema financiero y el poder político. "El capitalismo de amigos no tiene ideología", cuestionó.

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Para Boryszanski, el sistema fintech argentino presenta diferencias importantes respecto del paraguayo. El fundador de CryptoMate, empresa que brinda infraestructura tecnológica a WeCard, competidora de Ueno en Paraguay, sostuvo que la experiencia monetaria argentina impulsó una mayor diversificación de proveedores bancarios. "Nada es imposible, pero la Argentina tiene algo que yo llamo la bendición de la maldición de su historia monetaria", explicó.

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El empresario señaló que el Banco Industrial (BIND) fue una de las primeras entidades argentinas en abrir su infraestructura a las fintech, una práctica que posteriormente se extendió a otros bancos. "Hoy los fondos del ecosistema están repartidos entre muchas entidades, y muchas fintech distribuyen internamente su liquidez entre varios bancos. Si un banco cae, el sistema no cae con él", aseguró.

Sin embargo, advirtió que no todos los fondos administrados mediante aplicaciones financieras tienen la misma protección. Según explicó, desde abril de 2026 la garantía de depósitos bancarios en Argentina alcanza hasta $50 millones por persona y entidad financiera. Esa cobertura no debe confundirse con el saldo de una billetera virtual ni con una inversión en un fondo común de inversión. "Saber dónde está tu plata es la primera protección", remarcó.

 

El principal riesgo aparece cuando varias fintech dependen de una misma infraestructura bancaria. En Paraguay, numerosas plataformas utilizaban los servicios de Ueno porque existían pocas alternativas con conectividad digital avanzada. "Cuando el riel es uno solo, su caída arrastra a todos los que corren encima", sintetizó Boryszanski.

El impacto en Argentina: trabajadores suspendidos y empresas tecnológicas afectadas

Las consecuencias del colapso también llegaron a Argentina a través de ITTI Digital, la compañía tecnológica vinculada al Grupo Vázquez. Belén Haves, product manager de la firma, relató en De acá en más, por Urbana Play, que los empleados se enteraron de la intervención por sus compañeros paraguayos. Posteriormente, recibieron un correo electrónico que notificaba una suspensión laboral de 30 días, sin haber cobrado los salarios de octubre.

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Haves explicó que ITTI contaba con aproximadamente 1.000 trabajadores distribuidos en distintas provincias argentinas. También señaló que las oficinas ubicadas en Buenos Aires, permanecían cerradas. "La situación en la que estamos es en un limbo", describió, al explicar que las suspensiones dificultaban la búsqueda de nuevos empleos porque todavía no habían sido formalmente desvinculados.

El alcance de la crisis también expuso la dimensión empresarial del Grupo Vázquez. Según Haves, el conglomerado reunía más de 30 compañías vinculadas con actividades financieras, tecnológicas y de servicios. Por su parte, Forbes señaló que el colapso provocó restricciones operativas en el ecosistema fintech paraguayo y dificultades para acceder a fondos. La Superintendencia de Valores incluso dispuso la suspensión temporal de retiros en determinados fondos mutuos vinculados con Ueno.

 

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Para Boryszanski, una crisis bancaria puede generar un efecto dominó cuando existe una dependencia excesiva de determinados proveedores. Por eso, propuso diversificar las entidades que administran fondos, separar el dinero de los clientes del patrimonio empresarial y desarrollar sistemas de open banking. También reclamó organismos de supervisión independientes, especialmente frente a los cuestionamientos sobre los vínculos entre autoridades regulatorias y entidades financieras en Paraguay.

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La principal lección que deja Ueno Bank, según Boryszanski, es que la expansión de las fintech debe estar acompañada por controles efectivos, diversificación y transparencia sobre la custodia del dinero. "Riesgo cero no existe, y desconfiaría de quien lo prometa", advirtió. Mientras Paraguay intenta resolver la situación de sus ahorristas, el episodio reabre una discusión para Argentina: cómo evitar que el crecimiento de las finanzas digitales termine concentrando los riesgos que promete reducir.

GZ