compromete el superávit fiscal

Por el menor crecimiento, bajará la recaudación $ 2,5 B

El mercado proyecta una expansión de la economía del 3,3% este año, lo que implica un recorte de un punto porcentual contra 2025. Esta merma se traduce en menores ingresos para las arcas del Estado, que deberían ser compensadas con recortes para llegar a la exigencia del FMI de 1,4% de superávit primario.

Caputo. Tendrá sustancialmente menos ingresos por el enfriamiento de la economía. Foto: xinhua

El Gobierno necesita que la actividad económica muestre mayores señales de crecimiento. No solo para traccionar otras variables de la economía, sino también por un eje central: cumplir con la meta fiscal pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Si bien el superávit primario viene con saldo positivo, la merma del PBI de este año provocará una menor recaudación, algo que ya se registró en los últimos meses.

En 2025, el Sector Público Nacional tuvo un resultado primario positivo del 1,4% del PBI. Esa dinámica es la que debe sostener el equipo económico para 2026. Tras la última revisión, el FMI solicitó que la resta entre recaudación y gastos dé nuevamente 1,4%. Quiere decir que, para cumplir la obligación de la meta fiscal con menores ingresos, deberá realizar un mayor ajuste a lo previsto.

El propio Fondo flexibilizó su objetivo inicial del 2,2% de superávit para este año al 1,4% actual. Pero en el Presupuesto, el ministro de Economía, Luis Caputo, estimó un sobrante de sólo el 1,2%.

En esta oportunidad no corre con viento a favor. El resultado de las cuentas del año pasado estuvo acompañado de un crecimiento de la actividad del 4,4%. La dinámica de la economía para este año dista de ese valor: el mercado espera un crecimiento del 3,3%, según el REM del Banco Central, e incluso algunas consultoras, como LCG, estiman se ubique por debajo del 3% promedio anual. Quedan lejos de las aspiraciones oficiales de una expansión del 5%, de acuerdo a lo estipulado en la ley de leyes.

Ese menor crecimiento de lo previsto se traduce en menos ingresos a las arcas del Estado. Aunque la relación entre actividad y recaudación varía según el sector y tributo que disminuye: no es lo mismo una baja en consumo que en exportaciones o en rentabilidad empresarial. “La recaudación suele moverse en línea o incluso un poco más que la actividad. Como regla general, por cada 1% que cae el PBI, la recaudación puede caer entre 1% y 1,2% en términos reales. Llevado a magnitudes fiscales, como la recaudación ronda el 20% del producto, eso implica que cada punto de actividad que se pierde equivale a aproximadamente 0,2%-0,25% del PBI menos de ingresos, hoy equivale aproximadamente a entre $ 1,5 y $ 2,5 billones menos de recaudación”, comentó a PERFIL Leo Anzalone, economista y director del Centro de Estudios Políticos y Económicos (Cepec).

En un escenario donde se necesita mantener el mismo nivel de superávit primario, pero con un menor nivel de crecimiento –del 3,3% frente al 4,4% de 2025–, se requiere un mayor ajuste por el lado del gasto. La incógnita pasa por cuales son las partidas que pueden soportar la motosierra.

Dinámica 2026. El último dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) reflejó el freno en la economía. En dos meses acumula una caída del 2,3%.Por su parte, con el dato de marzo, la recaudación tributaria lleva ocho meses consecutivos de caída en términos reales.

“Los impuestos vinculados a la actividad económica –IVA y Cheque, principalmente– retroceden un 3% en el primer trimestre, reflejando una economía que no termina de despegar. Los tributos asociados al empleo caen 4%, producto de una masa salarial que se contrae tanto por la baja del salario formal como por la destrucción de puestos de trabajo registrada desde mediados de 2025. A esto se suma el desplome de los ingresos por comercio exterior: los derechos de exportación permanecen en niveles muy bajos tras el adelantamiento extraordinario de liquidaciones del año pasado, sumado a la baja de retenciones en el margen, mientras que los de importación acompañan explicados por una desaceleración de las cantidades importadas”, señalaron los economistas de Empiria Consultores, Lucas Tettamanti y Bautista Santamarina, en una columna publicada en PERFIL.

Entre enero y marzo el superávit primario fue de aproximadamente 0,5% del PBI. Respecto al FMI, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) lanzó: “En el primer trimestre ya se superó la meta indicativa de marzo en $ 0,14 billones. De mantenerse la dinámica actual, se proyecta un incumplimiento de $ 1,59 billones respecto al objetivo de junio. Es necesario acumular aproximadamente $ 1,34 billones mensuales en los próximos tres meses para cumplirla”.

Hacia adelante, y en base a los datos de los primeros tres meses, la recaudación de IVA debería crecer 3,4% real en los siguientes nueve meses y la de Ganancias un 1,07% para lograr una recaudación anual igual a la de 2025, de acuerdo a estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).