Redes internas libertarias

El resquebrajamiento del espacio político web liderado por Milei

El rápido ascenso del Presidente no puede explicarse si no se tiene en cuenta el rol que jugaron las plataformas digitales. Hoy, aquel núcleo duro empieza a ablandarse.

Youtubers e influencers. Muchos de los integrantes del mundo libertario provienen de recorridos ajenos a la política profesional. Foto: cedoc

A finales de la semana pasada, se viralizó en X (ex-Twitter) una disputa entre el influencer libertario Daniel Parisini, conocido en redes como Gordo Dan, y la diputada nacional Lilia Lemoine.

Horas antes, en La misa, un programa de streaming afín al Poder Ejecutivo, Parisini había criticado la permanencia de Sebastián Pareja dentro de La Libertad Avanza (LLA). El armador político fue el responsable del despliegue territorial en la provincia de Buenos Aires en 2023, y dos años más tarde estuvo a cargo de la campaña provincial en los comicios legislativos.

Algunos analistas políticos y varios medios de comunicación interpretaron la discusión en redes como un síntoma evidente de un próximo resquebrajamiento del espacio político liderado por Javier Milei. No obstante, la historia reciente –y sobre todo, los acontecimientos ocurridos en las últimas elecciones– dan cuenta de que todo análisis orientado a predecir el futuro de la nueva derecha suele ser errado. 

Sin embargo, hay una serie de factores que se pueden tener en cuenta a la hora de dilucidar el peso real del debate entre Parisini y Lemoine. Un primer elemento se relaciona con la historia del partido. A mediados de 2021, LLA adquirió su personería jurídica por medio de la Cámara Nacional Electoral. Por ese entonces, la mayor parte del capital político del partido no se concentraba en el ámbito parlamentario, sino en lo que ocurría por fuera de las instituciones tradicionales de gobierno. Tanto es así que, al día de hoy, es inconcebible explicar el rápido ascenso de Milei si no se tiene en cuenta el rol que jugó la industria cultural y, sobre todo, las plataformas digitales. En este período, figuras como Agustín Laje o Daniel Parisini ocupaban el lugar de comunicadores o intelectuales orgánicos del partido y, como tales, tenían injerencia en la toma de decisiones.

A fines de 2023, la llegada definitiva de LLA al Congreso luego del triunfo en las elecciones implicó que muchas de estas lógicas previas, heredadas de una etapa outsider, entraran en tensión. Por eso mismo, la pelea entre Parisini y Lemoine puede pensarse como una disputa propia de un partido relativamente nuevo, en el que los espacios de disputa o negociación no están del todo delimitados. 

El segundo factor tiene que ver con la dinámica interna de La Libertad Avanza. En La rosca política (2023), la socióloga Mariana Gené evidencia que en los partidos tradicionales –como el peronismo o la UCR– hay ciertas prácticas, vivencias y reciprocidades que garantizan la continuidad política. En ese universo, la socialización política temprana y la acumulación de experiencia en cargos electivos resultan fundamentales para sostener trayectorias en el tiempo. Esta lógica, sin embargo, no se replica de la misma manera en La Libertad Avanza.

Muchos de los funcionarios que hoy integran el bloque libertario provienen de recorridos ajenos a la política profesional y carecen de esa socialización partidaria previa. Antes de ingresar al ámbito de la política institucional, Lemoine circulaba en el mundo del cosplay y en la comunidad youtuber. Ese origen heterogéneo no solo impacta en las formas de ejercer la vida política, sino también en el abordaje de los conflictos hacia adentro del espacio. También cabe preguntarse cuál es la importancia real de ese tipo de episodios –si es que la tiene– en el armado de listas o al momento de apoyar un proyecto de ley. 

Aun teniendo en cuenta lo señalado en los párrafos anteriores, hay un elemento sobre el que sí vale la pena detenerse en tanto podría significar cierto desgaste. En la primera mitad del Gobierno, varios funcionarios vinculados con causas de corrupción fueron apartados de sus cargos. El caso más conocido fue el de José Luis Espert, quien renunció a su candidatura legislativa luego de que circularan varias denuncias por financiamiento irregular. El resultado de este tipo de directivas era un saldo político positivo. Frente a los ojos de una sociedad que, entre otras demandas, reclama por más transparencia, este tipo de gestos era interpretado como una prueba de la honestidad del nuevo gobierno. 

Dos años después, el escándalo de Karina y, en mayor medida, el de Adorni fueron un parteaguas. La falta de reacción por parte del Gobierno contribuyó a erosionar una credibilidad que ya estaba debilitada y que, a la vez, coincide con un contexto marcado por la uberización de la economía, el aumento de la inflación y el crecimiento del desempleo. 

De todas formas, sería apresurado afirmar que la reelección de Milei en 2027 dejó de ser un escenario probable.

*Periodista y antropóloga especializada en nuevas derechas.