ELOBSERVADOR
de salta a miami

“La romantización de emigrar engaña”

El camino de una empresaria argentina que triunfa en Estados Unidos.

12_04_2026_caroline_von_lapcevic_cedoc_g
Comunidad latina. “Tenemos claro que trabajamos con inmigrantes, y como yo vine con nada, sé que hay otros en esa misma situación”, dice Caroline. | cedoc

Caroline Von Lapcevic nació en Salta. Ocho hermanos en total, papá abogado, bohemio; mamá decidida, pragmática y tenaz.

Descendiente de alemanes y croatas. Morocha, imponente, me recibe en la segunda clínica odontológica que acaba de inaugurar en la bella ciudad de Coral Gables, a 15 minutos del aeropuerto de Miami.

Hay que estar bien parado para verla venir y no achicarse.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

“Mamá siempre nos dijo a cada uno de nosotros, especialmente a sus hijas mujeres, que íbamos a poder ser lo que quisiéramos. Eso, a lo mejor, hizo que perdiéramos algo de la dulzura femenina, pero nos dio el carácter necesario para enfrentar desafíos”, comienza.

Caroline estudió comercialización y negocios en Argentina. Entre Salta y Córdoba creció profesionalmente, ocupó puestos jerárquicos en el sector público y en el privado “hasta que un día, alrededor de 2010, me ofrecen trasladarme a México para asesorar clientes muy importantes de la agencia de marketing en la que trabajaba”.

Entonces comprendió que esa era la manera de quitarse el techo de encima de la cabeza, y aceptó.

Sin embargo, Miami había captado su curiosidad desde que vino de vacaciones. “Otro mercado, un clima que me encanta, y mucho más flujo de inversión, pensando en desarrollar proyectos (…), pero cuidado, porque hay una romantización de emigrar que engaña mucho”.

Durante los próximos 20 minutos, Caroline se dedicará a advertir la distancia que media entre fantasía y realidad, en lo que a inmigración se refiere. “En ese momento –2010– Miami no era para nada lo que es hoy. La pandemia cambio completamente todo, porque hubo muchísima migración interna, además de que muchas empresas encontraron que acá había menos impuestos para pagar”.

Pero al mismo tiempo, quien hoy dirige su propia empresa, enfatiza que en aquél entonces amigas y colegas le aconsejaban emigrar y radicarse en Miami mostrándolo como “la gran fantasía del sueño americano”.

A su hermana gemela, Stephanie, trasladar su marca al Estado de Florida no le fue tan difícil. “Obviamente, ella siempre se dedicó a tratamientos estéticos, el cuidado de la piel y acá las mujeres le dan a eso muchísima importancia”.

A Caro, en cambio, empezar de nuevo se le hizo cuesta arriba. A pesar de su condición profesional, insertarse en el mercado brindando un servicio estratégico e intelectual, sin hablar inglés y sin contactos no era (y no es) fácil. “Comencé alquilando una habitación compartida cerca de la playa, trabajando como camarera en dos turnos. Recuerdo que a veces para llegar a mi segundo trabajo tomaba dos buses, y después caminaba, con el calor que hace en verano acá. ¡Tenía los pies llenos de ampollas!”.

Fue poco menos de una década de sacrificio y esfuerzo físico, con números que le rendían, pero un cansancio que ya no soportaba, hasta que llegó 2020. “Ahí me encontré encerrada, en mi casa, y dije ‘listo, tengo que volver a trabajar con la cabeza y menos con el cuerpo’ y volví al asesoramiento en marketing”.

Los primeros pasos de ese “volver a nacer” fueron en el mercado inmobiliario, precisamente vendiendo propiedades a quienes se mudaban desde Nueva York, Boston, o Los Ángeles en busca de una vida más abierta y en contacto con la naturaleza.

“Pero después conocí a una doctora con la que surgió la primera oportunidad de montar una clínica odontológica. Lo que yo tuve claro siempre es que lo que diferencia a cada uno en cuanto a servicio, incluso en salud, no es el 90 por ciento de lo que hacemos, sino ese otro diez que hace única a cada persona. Si sabés enfocar eso en tu tarea de todos los días, entonces, aunque trabajes doble turno, te vas satisfecha. Estamos por abrir nuestra tercera clínica, y, aunque suene trillado, cada vez que me preguntan qué es lo original en la forma de trabajar de este equipo, la respuesta es amor. Si lo que hacés no lo tiene, entonces no lo podés sostener en el tiempo”.

“Como la competencia es tan fuerte en Estados Unidos –continúa– si bien tenemos la última tecnología y profesionales de primer nivel, nos diferenciamos en la experiencia de ir al dentista (…). Nos aseguramos de que niños y adultos sufran lo menos posible y eso en Miami significa, por ejemplo, que hacemos aromaterapia, musicoterapia o masajes antes de una extracción”.

Caroline recuerda que en su infancia pasó por momentos “en que los vecinos nos traían pan y mate cocido para comer”. De ahí su sensibilidad para construir una mirada diferente de la salud en Estados Unidos: “Es eso que nosotros tenemos de buscarle la vuelta a las cosas, porque no puedo aceptar que alguien que está sufriendo se vaya de la clínica sin ser atendido. ¿Sabés cuántas veces en otros lugares al paciente le dicen que le resolvieron el problema y no es verdad? Tenemos claro que trabajamos con inmigrantes -destaca cada sílaba- y como yo vine con nada, sé que hay otros en esa misma situación”.

A Caro la conmueven, especialmente, los niños. Por eso buscó profesionales con perfil pediátrico, que incluso hacen la diferencia con los adultos. En Estados Unidos, el trato es más frío y distante, y, en los centros de salud, lo que reluce en materia de infraestructura y hotelería, escasea en la parte humana.

La próxima clínica será inaugurada en Hialeah, una ciudad de población mayormente cubana, clase media, de las más antiguas del condado Miami-Dade. “Nosotros sabemos bien cuál es el mercado que nos genera diferencia económica. Son, principalmente, los cubanos de más de 50, que ya han logrado acomodarse en Miami y pueden dedicarse a la salud bucal e incluso a cuestiones estéticas”.

Miami vive un momento de gran transformación, porque ya tiene estatura de ciudad global, y además quienes llegan con ganas de quedarse a vivir le van cambiando el rostro. De balneario top o ciudad de paso, se convierte en tierra de oportunidades para proyectos de vida.

Caroline Von Lapcevic es joven, está triunfando, no olvida sus orígenes y por eso sostiene una ética que empieza a cambiar las reglas del juego.

Brindemos por eso.