Jamenei, feroz: culpó a Trump por iraníes asesinados y llamó a "romperles la espalda a sediciosos"
El líder supremo señaló “todo fue un complot estadounidense" y dijo que las autoridades "tienen la obligación de romperle la espalda a los sediciosos". "No perdonaremos a los criminales domésticos", aseguró.
El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, responsabilizó este sábado al presidente estadounidense, Donald Trump, por los muertos que dejaron las protestas sociales que sacuden a la República Islámica desde hace más de dos semanas, y que fueron reprimidas de manera sangrienta.
“Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní”, dijo ante una masa de simpatizantes en un encuentro religioso en Teherán.
La máxima autoridad política y religiosa de Irán aseguró que las protestas “fueron un complot estadounidense y el objetivo estadounidense es devorar a Irán”. Jameneí señaló que en “complots anteriores” la intervención de los funcionarios occidentales se limitaba generalmente a periodistas y políticos de segundo nivel, pero ahora fue diferente.
Jamenei defendió que las autoridades iraníes "tienen la obligación de romperle la espalda a los sediciosos" y culpó al presidente estadounidense Donald Trump de los muertos en la represión de la reciente ola de protestas.
"No pretendemos llevar al país a la guerra, pero no perdonaremos a los criminales domésticos (...) como tampoco perdonaremos a los criminales internacionales, peores que los criminales domésticos", dijo a una masa de simpatizantes reunidos con motivo de una festividad religiosa.
"La nación iraní debe romperle la espalda a los sediciosos, de la misma forma que quebró la sedición", apostilló.
Desde el 28 de diciembre, Irán se vio sacudido por una ola de protestas, que comenzaron entre comerciantes disgustados con la crisis económica en el país, y pronto derivaron en una movilización contra el régimen teocrático vigente desde la revolución de 1979.
Las autoridades iraníes, que califican las protestas de "terroristas" y acusan a Estados Unidos de instigarlas, desataron una campaña de represión que según la oenegé Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, dejó al menos 3.428 muertos.
El gobierno cortó además internet desde el 8 de enero.
Jamenei aprovechó su alocución para cargar contra Trump, quien había amenazado con atacar a Irán si el régimen comenzaba a ejecutar a algunos de los manifestantes detenidos.
"Consideramos al presidente estadounidense culpable de los muertos, los daños y las acusaciones formuladas contra la nación iraní", dijo el ayatolá, en el poder desde 1989.
Irán: la represión deja cientos de muertos menores de 30 años
“La particularidad del reciente complot es que el propio presidente de Estados Unidos intervino personalmente: habló, amenazó y, alentando a los conspiradores, les envió el mensaje de que avanzaran, que no tuvieran miedo y que contaban con nuestro apoyo militar”, afirmó. El político afirmó que había agentes por los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel para provocar el país en el país e influenciar a otras personas.
Jameneí aseveró que “no llevaremos al país hacia la guerra, pero tampoco dejaremos impunes a los criminales internos e internacionales del complot estadounidense” y subrayó que “Estados Unidos debe rendir cuentas”.
Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre cuando comerciantes de Teherán cerraron sus negocios por la caída del rial, pero pronto se expandieron por todo el país con gritos de “Muerte a la República Islámica” y “Muerte a Jameneí”.
La represión en Irán deja una marca generacional
Las protestas se fueron expandiendo hasta que el jueves 8 de enero y el viernes 9 enero llegaron a su momento álgido con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán, que derivaron en actos de vandalismo contra organismos públicos, bancos que fueron arrasados, y el incendio de 53 mezquitas en todo el país, según la versión oficial del Gobierno iraní.
Trump amenazó con atacar el país persa si morían más personas cuando el recuento de muertos era de siete y más tarde afirmó que “va ayuda en camino", lo que muchos interpretaron que suponía un aviso de intervención en la República Islámica.
Las autoridades iraníes también mantienen que aún no tienen un recuento de las víctimas fatales en los choques, aunque admiten que hay muchos muertos, y sitúan el número de detenidos en 3.000 personas; la mayoría de las víctimas son jóvenes. Sin embargo ONGs opositoras con sede en el exilio cifran en 3.428 los fallecidos y en 19.000 los detenidos.
Estudiantes, deportistas, trabajadores y artistas menores de 30 años concentran el peso de una respuesta armada que apunta directamente a quienes protagonizan el levantamiento contra el poder político y religioso. La mayoría de las víctimas identificadas son jóvenes de entre 18 y 22 años, asesinados con disparos a corta distancia en la cabeza o el cuello por fuerzas de seguridad estatales. El método, denuncian las organizaciones, apunta a una represión directa y letal destinada a quebrar el núcleo juvenil del movimiento.
Las protestas comenzaron como una reacción al aumento del costo de vida y al deterioro económico, pero rápidamente evolucionaron hacia un cuestionamiento abierto al régimen teocrático que gobierna Irán desde la revolución de 1979. Las consignas contra el liderazgo del ayatolá Ali Jameneí se multiplicaron en decenas de ciudades.
Organizaciones de derechos humanos denuncian que la respuesta estatal combinó uso de munición real, detenciones masivas y ocultamiento de información, en un intento por sofocar el movimiento sin dejar testigos.
AFP/RM/HB
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