INTERNACIONAL
petróleo, ola migratoria y crisis regional

Temor a las consecuencias de la eventual caída del régimen iraní

17_01_2026_iran_afp_g
Respaldo. El régimen movilizó a sus simpatizantes para demostrar que un sector lo apoya. | afp

Las monarquías árabes del Golfo, así como Turquía y Pakistán, temen las consecuencias que podría tener un eventual ataque estadounidense al régimen iraní de los ayatolás, que van desde una ola migratoria hasta una crisis petrolera, e incluso una espiral de violencia en la zona.

Por eso, varios vecinos de la República Islámica, en particular Arabia Saudita, Qatar y Omán, advirtieron al presidente estadounidense, Donald Trump, que atacar a Irán podría abrir la caja de Pandora, con secuelas sociales y económicas imprevisibles.

Miedo a una respuesta iraní. Es el principal temor de los países aliados de Washington en el Golfo porque, aunque se supone que cuentan con protección estadounidense, estarían en primera línea. Los misiles iraníes los alcanzarían primero a ellos.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Irán, pese a verse debilitado durante la guerra de 12 días librada en junio con Israel –a la que se sumó Washington bombardeando sus plantas nucleares–, sigue siendo una potencia militar perfectamente capaz de atacarlos.

Los países del Golfo “saben que son vulnerables, porque los iraníes tienen suficientes misiles básicos de alcance medio que les permiten alcanzar los puntos vitales de estos países, las plantas desalinizadoras de agua marina, los centros de hidrocarburos, las centrales eléctricas”, explicó Pierre Razoux, de la Fundación Mediterránea de Estudios Estratégicos (FMES).

“Y sin estas infraestructuras, estos países cálidos y desérticos corren el riesgo de volverse inhabitables”, subraya Razoux.

Crisis petrolera. Hay un segundo punto crítico. Estos Estados petroleros “están preocupados por los ataques a las infraestructuras energéticas y por un posible bloqueo de los flujos” en el cuello de botella del estrecho de Ormuz, recuerda Cinzia Bianco, investigadora sobre el Golfo para el European Council on Foreign Relations (ECFR).

Todo ello cuando las autoridades de los países del Golfo están inmersas en ambiciosas agendas políticas y económicas, como cambio de modelo económico, grandes obras de infraestructura y transiciones energéticas.

“Todo sería más complicado con una crisis petrolera, y tener que gestionar las consecuencias de seguridad de un cambio de régimen en Irán añadiría complejidad”, explica Bianco.

Según Razoux, este escenario correría el riesgo de empujar a China, un gran comprador de petróleo del Golfo, a reducir sus lazos con la región, algo preocupante para unos países que intentan reequilibrar su dependencia de Estados Unidos.

Conflictos asimétricos. Golpear a Irán corre el riesgo de avivar conflictos si Teherán decide avanzar con la represalia utilizando a las milicias hutíes en Yemen o a Hezbollah en Líbano, destacan los especialistas.

El debilitamiento de la República Islámica también podría dar rienda suelta a grupos hostiles a países como Turquía y Pakistán. En caso de caída del régimen, “los grupos vinculados a los combatientes del movimiento kurdo PKK se volverían más activos”, afirmó Gönül Tol, del Middle East Institute.

En los movimientos de protesta anteriores, Turquía “temía que si el régimen caía, los grupos kurdos aprovecharían para crear problemas en su territorio”, insistió.

Pakistán también recordó este viernes que lo beneficia un “Irán estable y pacífico, sin disturbios internos”.

Los ataques estadounidenses “tendrían consecuencias desestabilizadoras para toda la región, y Pakistán corre el riesgo de verse afectado particularmente”, señala la analista Maleeha Lodhi, una exdiplomática.

“Todo espacio no gobernado cerca de las fronteras con Irán fortalecería a los activistas de su inestable provincia de Baluchistán y constituiría una grave amenaza para su seguridad”, agregó.

Olas migratorias. El último ítem es igual de complejo. Si los ataques tumban al gobierno e Irán cae en una guerra civil, algunos vecinos temen olas migratorias masivas, como sufrió Turquía durante la guerra civil en Siria.

De acuerdo a Sinan Ülgen, del centro de reflexión Carnegie Europe, “el impacto sería sin duda mucho mayor, dada la extensión del país, su población y la heterogeneidad” de Irán, un gigante de 92 millones de habitantes con múltiples y variadas etnias.

“Turquía, Azerbaiján y Armenia lo temen particularmente porque serían países de destino”, argumenta el analista ruso Nikita Smagin, con sede en Bakú.

Para estos dos últimos países las consecuencias de una gran afluencia de refugiados iraníes “podrían amenazar fácilmente su estabilidad”, advierte Smagin.