Tensión entre Brasil y Estados Unidos

Lula propone recomponer relaciones con Trump

Tras meses de tensión, Lula da Silva busca recomponer el vínculo con Donald Trump y aspira a un encuentro en la Asamblea de la ONU. Aranceles, cruces diplomáticos y elecciones atraviesan la relación bilateral.

Patricio De La Barra: “Esta apertura de la octogésima Asamblea de las Naciones Unidas fue bastante conflictiva” Foto: Cedoc Perfil

(Desde San Pablo).-Experto en las negociaciones, el presidente Lula da Silva busca ahora una reaproximación con Donald Trump, después de más de dos meses de una continua tirantez entre ambos. En un discurso de ayer en Taboao da Serra, un muncipio del área metroploitana de San Pablo, el jefe del Palacio del Planalto llamó a su colega americano de “amigo”, una definición de buena onda que hacía tiempo no utilizaba.

En el origen del enfado entre los mandatarios hay causas económicas, políticas y diplomáticas. Las primeras se refieren a los sobre aranceles (de 25%) impuestos por la Oficina del Representante Comercial (USTR) sobre bienes de Brasil, que trabó una gran parte de las exportaciones brasileñas al gran mercado estadounidense. En lo político, hubo dos hechos que perturbaron las relaciones diplomáticas entre las “grandes democracias de América”, al decir de Lula. El último episodio fue agresivo: la Casa Blanca revocó la visa de la embajadora brasileña Maria Luiza Ribeiro Viotti y, según Trump, la medida fue una réplica a la demora del Planalto e Itamaraty en dar el “placet” al diplomático Daniel Perez, cuya designación fue aprobada recién el jueves pasado por el Capitolio, para comandar la embajada del país en Brasilia.

El escenario en el que Lula expresó su aspiración a ponerle punto final a los altercados, distó de estar en sintonía con la naturaleza de su propuesta. La revelación ocurrió durante su pronunciamiento por los 30 años de vida del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST). Ante miles de participantes en el acto, el jefe de Estado dijo que con Trump “compartimos la responsabilidad” de preservar la estabilidad regional y agregó: “Él siempre me trató con mucho respeto y yo también lo trato con mucho respeto”. Acto seguido, responsabilizó al secretario de Estado Marco Rubio por ensombrecer los vínculos. El viernes de la semana pasada, dijo de Rubio que éste “odia a Cuba, odia a Colombia y odia a Brasil.

Según el jefe del Planalto, tiene como demostrar la invalidez de una de las razones esgrimidas por el USTR, para implantar el arancel adicional de 25%. Se trata de la continua deforestación del Amazonas. El presidente señaló que esa acción se ha reducido drásticamente, dado que cayó 26% el índice de pérdida de territorio selvático. Para Lula, su colega Trump recibió información falsa al respecto, algo que irá a demostrar con la entrega de documentación.

Como corolario de las buenas intenciones, al gobernante brasileño le gustaría encontrarse con el norteamericano en los pasillos de la Asamblea Anual de la ONU, que se realiza en septiembre próximo. Es el único viaje internacional, esta vez a Nueva York, que emprenderá ante de las elecciones del 4 de octubre. Claro que una repetición de aquella escena entre ambos, ocurrida en septiembre de 2025 cuando tuvieron su primer contacto en esos mismos corredores, no parece ser tan fácil. En principio, se precisaría una aceptación de Trump y eso presupone que Brasil acepte con anticipación dar el “placet” al embajador Pérez.

Lula desafió a Trump y denunció una “escalada deliberada” contra Brasil

En simultáneo con este plan de retomada de las relaciones, el líder busca abrir el dialogo con los nuevos gobiernos, de extremada derecha, que acaban de asumir en Sudamérica. Es el caso de Perú y de Colombia. Según los medios periodísticos locales, el canciller Mauro Vieira entregó hace unos dias una carta en Lima, firmada por Lula y dirigida específicamente a Keiko Fujimori. Otro tanto hizo con el nuevo jefe de Estado colombiano Abelardo de la Espriella.

Uno de los hechos más notables, la semana pasada, fue la llegada a Washington de los líderes del Frente de Evangélicos por el Estado de Derecho. Fueron a las oficinas, en el Capitolio, de los senadores Raphael Warnock y Adam Schiff, como también estuvieron con la representante Hillary Scholten. En el caso de Schiff, fue presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara y tiene una historia en defensa de las instituciones democráticas. El grupo religioso alude a la preocupación por la tentativa de autoridades de EE.UU. de interferir en las elecciones brasileñas. También cuestiona las medidas del USTR de aumentar los aranceles de importación de productos brasileños. Finalmente, advierte que si bien el candidato Flavio Bolsonaro cuenta con el apoyo de algunos líderes evangélicos, estos no representan a toda la comunidad.