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Brasil rechazó que Agostina Páez regrese a Argentina mientras avanza la causa por injuria racial

La abogada santiagueña sigue en prisión preventiva. Su letrado defensor dijo que "falta mucho todavía" para que se llegue a un juicio oral.

Agostina Paez, abogada acusada de racismo en Río de Janeiro Foto: Redes sociales

La argentina Agostina Páez, detenida con prisión preventiva en Río de Janeiro por una causa por injuria racial, continúa en Brasil a la espera de una definición judicial. El pedido de la fiscalía de elevar el caso a juicio y que la santiagueña pueda volver para transitar el proceso desde Argentina, fue rechazado.

Según sostuvo la acusación, hacer lugar al pedido comprometería "la regularidad de la persecución penal", especialmente "ante la gravedad de la imputación".

Su abogado defensor, Sebastián Robles, aseguró que el expediente todavía no será elevado a juicio oral y que, en esta etapa, corresponde al juez resolver sobre los planteos pendientes.

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El letrado precisó que los argumentos presentados por la fiscalía fueron “rechazados” y negó que exista una inminente elevación a juicio. “Ahora el magistrado debe expedirse sobre esta instancia”, explicó. Una vez que el juez adopte una decisión, se abrirá formalmente la etapa de investigación y recién entonces se evaluará si el caso avanza hacia un debate oral. “Falta mucho todavía”, sostuvo Robles.

"La petición no merece ser aceptada", dijo en el texto firmado el pasado martes 3 la fiscal Fabiola Souza Tardin Costa en respuesta al pedido de la defensa de Páez. Asimismo, sostuvo que "la acusada responde por la comisión de un delito grave, a saber, el delito de injurias raciales, conducta que, además de ser socialmente muy reprobable, atenta contra la dignidad de la persona humana y los valores fundamentales de la igualdad y la lucha contra la discriminación racial".

Además, la fiscal expresó los riesgos que podría significar que la argentina salga del país. A pesar de la cooperación internacional entre ambas naciones en materia penal, "no elimina automáticamente el riesgo concreto de frustrar la aplicación de la ley penal".

En ese sentido, la funcionaria judicial interpretó que, de permitirle a la joven volver a su país, podría comprometerse "la regularidad de la persecución penal" y podrían surgir "demoras y dificultades operativas e incertidumbres en cuanto a la eficacia de la jurisdicción".

"En el caso que nos ocupa, la autorización para que la acusada regrese a su país de origen, permaneciendo fuera del territorio nacional durante la instrucción penal, compromete la regularidad de la persecución penal y debilita los mecanismos de control jurisdiccional, especialmente ante la gravedad de la imputación", sostuvo.

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En el tramo final de su presentación, la fiscal solicitó además "la continuación regular del proceso" y "la designación de la audiencia de instrucción y juicio". En el escrito remitido al magistrado interviniente, requirió que ambas medidas se concreten "con la mayor brevedad posible, en nombre del principio del derecho a un juicio rápido".

Páez permanece en Brasil desde mediados de enero, luego de un incidente ocurrido en un bar de la ciudad, donde fue filmada mientras realizaba gestos que simulaban un mono frente a empleados del local. El video se viralizó y se convirtió en una pieza central del expediente judicial, que la acusa de injuria racial, un delito penal grave, que tiene una pena de entre 2 y 5 años de prisión.

Actualmente, la joven profesional cumple la medida bajo monitoreo con tobillera electrónica y tiene prohibido salir del país. En los últimos días denunció haber recibido amenazas a través de redes sociales, con mensajes intimidatorios e insultos en distintos idiomas, entre ellos advertencias como “cuidado al caminar sola”, “sudaca muerta de hambre” y “ojalá que te maten”.

Según su versión, el episodio se originó por una discusión por una cuenta mal cobrada mientras estaba de vacaciones con unas amigas. Páez reconoció que se retiró del lugar en medio de gritos tras un cruce con los mozos, aunque el gesto de carácter discriminatorio quedó registrado en video y es uno de los principales elementos probatorios que analiza la Justicia brasileña.

RG / EM