El gobierno laborista del Reino Unido profundiza su acercamiento a la Unión Europea con una serie de acuerdos que buscan recomponer los vínculos afectados por el Brexit. Las negociaciones incluyen incentivos para atraer estudiantes europeos, cambios en regulaciones comerciales y la posibilidad de facilitar el acceso británico a programas industriales del bloque. Sin embargo, el regreso del país a la Unión Europea todavía está lejos de la agenda inmediata de Londres.
En diálogo con Jorge Elías en Ronda de Corresponsales, por +Perfil, el periodista Marcelo Justo explicó que las conversaciones apuntan a reducir algunas de las consecuencias económicas que dejó la salida británica del bloque. Entre los anuncios mencionó la disposición del gobierno de financiar con 450 millones de libras esterlinas anuales un programa para atraer estudiantes de la Unión Europea mediante aranceles universitarios reducidos.
Acuerdos para revertir parte de los efectos del Brexit
Según explicó Justo, uno de los puntos de la negociación con Bruselas está vinculado con el acceso del Reino Unido al programa industrial europeo Made in Europe. Para avanzar, la Unión Europea puso como condición alcanzar un acuerdo que permita terminar con una serie de regulaciones que habían quedado establecidas durante el proceso del Brexit.
La revisión de esas normas podría beneficiar tanto a los productores como a los importadores británicos. El periodista recordó que, de acuerdo con cálculos del Sindicato Nacional de Granjeros del Reino Unido difundidos en septiembre, las exportaciones de una canasta de productos habían registrado una caída promedio del 30%. El impacto fue todavía mayor en algunos rubros: las ventas externas de azúcar llegaron a desplomarse un 70%.
El sector de los huevos también sufrió las consecuencias, con una reducción del 53% en sus exportaciones. Para Justo, estos números permiten dimensionar el efecto que tuvieron las nuevas condiciones comerciales y la importancia que puede tener una flexibilización de las reglas para recuperar parte de esos intercambios.
Menores costos para los alimentos importados
El acercamiento también podría representar un alivio para los consumidores británicos. El Reino Unido importa de la Unión Europea la mitad de los alimentos que consume, entre ellos productos como queso, aceite de oliva y vino, cuyos precios se habían encarecido a partir de las nuevas condiciones comerciales.
La reducción de esas barreras permitiría abaratar esos productos y contribuir al plan oficial para combatir el costo de vida. Así, las conversaciones con Bruselas no se limitan a una discusión industrial o diplomática: también tienen un posible impacto directo en los precios que pagan los consumidores.
El regreso a la Unión Europea no está en el horizonte inmediato
Pese a los avances, Justo aclaró que la política de acercamiento no debe confundirse con un plan para reincorporar al Reino Unido a la Unión Europea. “La reincorporación a la Unión Europea está todavía lejos en los planes”, señaló, al explicar que un eventual regreso tendría consecuencias internas en territorios como Irlanda del Norte, Gales y Escocia.
En este último caso, la discusión sobre la relación con el Reino Unido sigue abierta. Justo recordó que en 2014 se realizó una consulta popular sobre la independencia escocesa, que terminó con una victoria de quienes defendían permanecer dentro del Reino Unido por una diferencia de diez puntos. Por entonces, el resultado fue considerado suficiente para cerrar el debate, aunque el reclamo volvió a aparecer en la agenda política.
Los impulsores de una nueva consulta, explicó el periodista, contemplaban la posibilidad de volver a plantear el pedido dentro de dos o tres años. Ese escenario muestra que el vínculo con Europa y la discusión territorial británica siguen conectados, aunque los acuerdos actuales con Bruselas estén orientados, por ahora, a resolver cuestiones económicas concretas.