Francia atraviesa una nueva escalada de protestas sociales, con una movilización que reunió a trabajadores y estudiantes y que, según la estimación de las organizaciones sindicales, convocó a 1,6 millones de personas. En paralelo, el Gobierno de Sébastien Lecornu busca abrir una negociación por los reclamos salariales, pero endureció su discurso frente a los estudiantes secundarios que bloquean establecimientos educativos. El escenario fue analizado por el corresponsal Juan Luis Francia en Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil.
“Es una cifra inédita prácticamente. No se ha visto en los últimos diez años una movilización de semejante envergadura”, señaló el periodista, al describir la magnitud de la protesta. La convocatoria reunió demandas de distintos sectores: los sindicatos reclaman aumentos de salarios y jubilaciones, más empleo y mejores condiciones para los servicios públicos. Los estudiantes, estudiantes, por su parte, exigen más profesores, mejoras en sus establecimientos y la eliminación de filtros para ingresar a la universidad.
El Gobierno ofrece negociar salarios, pero los sindicatos no levantan la protesta
La respuesta oficial combina gestos hacia las centrales obreras con una postura más dura frente a las movilizaciones estudiantiles. Según explicó Francia, Lecornu anunció que el lunes se reunirá con representantes sindicales y patronales para intentar alcanzar un acuerdo sobre los aumentos salariales.
Además, el Gobierno anticipó que podría elevar el salario mínimo, que actualmente se ubica en 1.478 euros de bolsillo. El ministro de Trabajo habló de llevarlo por encima de los 1.500 euros mensuales, una propuesta que, de acuerdo con el corresponsal, resulta insuficiente para los sindicatos.
“Es muy poco para los sindicalistas”, resumió. De todos modos, consideró que el anuncio representa un gesto oficial en la dirección de los reclamos, aunque las organizaciones ya anticiparon que no abandonarán las calles si no obtienen respuestas concretas.
La advertencia oficial contra los estudiantes que bloquean los colegios
Mientras intenta encauzar la negociación con los trabajadores, el Ejecutivo elevó el tono frente a los estudiantes secundarios. El ministro de Educación, Édouard Geffray, afirmó que impedir el acceso a las aulas es ilegal y sostuvo que los alumnos necesitan estudiar, en referencia a las medidas de bloqueo de establecimientos.
En ese contexto, el Gobierno anunció posibles sanciones, aunque, según Francia, todavía no está claro cuáles serían. El periodista interpretó que la estrategia podría incluir la intervención policial y detenciones selectivas para desalentar las protestas.
Detenciones en París y Lyon en medio de la tensión
La posibilidad de que las sanciones se traduzcan en operativos policiales ya tuvo episodios concretos. En París, estudiantes intentaron bloquear un liceo y la Policía intervino: tres adolescentes fueron detenidos. En Lyon, en tanto, se registraron otras ocho detenciones.
Francia advirtió que una eventual respuesta basada en arrestos podría buscar generar temor entre los manifestantes, en lugar de atender sus demandas. “No pueden detener a todos, detener a algunos adolescentes, llevarlos a la policía, generar, digamos, temor”, planteó.
Para el corresponsal, el Gobierno parece intentar separar dos frentes de protesta que confluyeron en las calles: por un lado, negociar con los sindicatos y ofrecer una mejora salarial; por el otro, contener las medidas estudiantiles mediante advertencias y posibles sanciones. La continuidad de las movilizaciones dependerá, según lo expresado por las organizaciones, de que haya respuestas a sus reivindicaciones.