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RDC: Apple y Nvidia aportarán US$ 25 millones cada una para el salón de baile de Donald Trump en la Casa Blanca

En Ronda de Corresponsales (RDC) detallaron que una investigación de The Washington Post reveló los nombres de los principales donantes del proyecto, entre ellos grandes empresas tecnológicas y empresarios multimillonarios. La lista interna detalla 67 contribuciones superiores a los US$ 10.000 y expone vínculos entre algunos aportantes y decisiones del Gobierno estadounidense.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Foto: Kevin Dietsch / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP

La construcción del nuevo salón de baile impulsado por Donald Trump en la Casa Blanca volvió a quedar bajo la lupa después de que una investigación revelara quiénes financiaron la obra. Una planilla interna obtenida por The Washington Post registra USD 333 millones en aportes privados y muestra que Apple y Nvidia comprometieron USD 25 millones cada una.

En diálogo con Ronda de Corresponsales, por +Perfil, el periodista Norman Powell, corresponsal en Estados Unidos, explicó que la documentación permitió conocer montos que hasta ahora no habían sido difundidos públicamente.

Apple, Nvidia y los principales donantes

Además de Apple y Nvidia, la familia Adelson y el empresario Charles Ergen, cofundador de Dish Network, comprometieron otros USD 25 millones cada uno. Microsoft, Palantir y Lockheed Martin aparecen con aportes de USD 10 millones.

La lista registra 67 donaciones superiores a USD 10.000 hasta fines de septiembre. La Casa Blanca había informado previamente los nombres de 37 personas, compañías y fundaciones, pero sin revelar cuánto había entregado cada una.

El relevamiento también generó cuestionamientos porque una parte importante de los aportantes mantiene contratos o intereses ante el Gobierno federal. La administración rechazó que eso implique irregularidades.

El vocero de la Casa Blanca Davis Ingle sostuvo que los donantes “representan una amplia gama de grandes empresas estadounidenses” y defendió el financiamiento privado frente a quienes cuestionan posibles conflictos de intereses.

Nvidia también negó que su decisión estuviera relacionada con beneficios comerciales: “Nuestro apoyo a Estados Unidos es primordial e independiente de cualquier interés empresarial”, aseguró un portavoz de la compañía.

Trump no aparece en la planilla

Uno de los datos destacados por la investigación es que Trump no figura entre los donantes registrados, pese a que había asegurado públicamente que también pondría dinero para concretar el proyecto.

“Lo estamos pagando al ciento por ciento entre algunos amigos míos y yo”, había afirmado el mandatario después de que comenzara la demolición del antiguo Ala Este.

La documentación conocida hasta ahora no demuestra que Trump no haya realizado algún aporte por otra vía, pero su nombre no aparece en la planilla interna obtenida por el periódico.

La Corte Suprema permitió continuar la construcción

La obra también atravesó una batalla judicial. En agosto, la Corte Suprema autorizó por cinco votos contra cuatro que los trabajos continuaran mientras se desarrollaba el litigio iniciado por organizaciones dedicadas a la preservación histórica.

El máximo tribunal no resolvió definitivamente si la construcción es legal. En su disidencia, el presidente de la Corte, John Roberts, sostuvo que el proyecto era “probablemente ilegal” por la ausencia de una autorización expresa del Congreso.

Trump sostiene que el salón, proyectado para recibir a unos 1.000 invitados, permitirá mejorar la infraestructura de la Casa Blanca y sumar instalaciones de seguridad.

Mientras la construcción avanza, la investigación sobre los aportes abrió una nueva discusión. La pregunta ya no pasa únicamente por cuánto cuesta el salón, sino por quiénes aportaron los cientos de millones necesarios para levantarlo y qué relación mantienen esos donantes con el Gobierno estadounidense.