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RDE: cómo busca Argentina frenar la explotación petrolera en Malvinas y qué puede resolver el Tribunal del Mar

En Ronda de Editores (RDE), por +Perfil, la politóloga y especialista en Relaciones Internacionales Cecilia Degl'Innocenti explicó por qué la Argentina presentó un escrito ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para intentar frenar el proyecto Sea Lion, cuya explotación petrolera está prevista para enero de 2027.

225 KM al norte de las islas. León Marino es el nuevo foco de la disputa diplomática. Foto: cedoc

La Argentina presentó un escrito ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para intentar frenar el inicio de la explotación petrolera en las Islas Malvinas, previsto para enero de 2027. La iniciativa apunta contra el proyecto Sea Lion, impulsado por un consorcio británico-israelí, y busca obtener una medida cautelar mientras se analiza el conflicto en el ámbito internacional.

En diálogo con Santiago Llull, conductor de Ronda de Editores, por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, la politóloga, licenciada en Relaciones Internacionales y periodista Cecilia Degl'Innocenti explicó que la presentación constituye un paso significativo en la estrategia diplomática argentina. Según detalló, el planteo no busca que el tribunal resuelva la cuestión de la soberanía, sino que intervenga para evitar la explotación de recursos naturales en un territorio cuya soberanía está en disputa.

El objetivo argentino: frenar la extracción de petróleo

Degl'Innocenti explicó que la presentación ante el Tribunal del Mar se inscribe en una política diplomática de larga trayectoria y responde a la proximidad del inicio de las operaciones petroleras.

"En este caso estamos ante el inminente comienzo del proyecto de la explotación petrolera en León Marino, Sea Lion, y efectivamente el gobierno argentino, como marcaba la sugerencia por parte del Palacio San Martín, presenta finalmente esta iniciativa de casi 50 páginas", señaló en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.

La especialista aclaró que el tribunal no tiene competencia para resolver directamente la disputa por la soberanía de las islas. Por eso, el pedido argentino se concentra en una medida cautelar que suspenda temporalmente el proyecto previsto para enero de 2027.

"Lo que está pidiendo es una cautelar que frene la explotación prevista para enero del 2027", precisó.

De acuerdo con su explicación, durante los próximos meses las partes podrían presentar sus argumentos antes de que se evalúe una eventual resolución. La Argentina ya presentó su escrito el 13 de octubre y se espera que el Reino Unido tenga la posibilidad de responder, aunque no está obligado a hacerlo.

En el escenario más favorable para la Argentina, indicó Degl'Innocenti, el tribunal podría dictar una medida que frene el comienzo de la extracción petrolera al norte de la Isla Soledad.

La analista sostuvo que la presentación era necesaria para evitar que el proyecto avanzara sin una instancia de revisión internacional. "¿Era necesario hacerlo? Sí, porque no quedaba otra. ¿Era eso o vía libre para que en enero comenzara la explotación petrolera de Malvinas?", planteó.

La reacción de Londres y un cambio en su estrategia

Según Degl'Innocenti, la presentación argentina generó una reacción del Reino Unido, que anunció que impugnará la iniciativa y expresó su respaldo a las compañías involucradas en la explotación.

La especialista consideró que esa posición representa un cambio respecto de la actitud que Londres había mantenido hasta ahora. En lugar de limitarse a respaldar a la administración británica de las islas, el gobierno del Reino Unido pasó a manifestarse de manera más directa sobre el proyecto.

"Esto es un cambio histórico", afirmó.

La analista explicó que, durante años, Londres había mantenido una política de ambigüedad: no respaldaba explícitamente la explotación de hidrocarburos ni de otros recursos, pero tampoco impedía que la administración de las islas avanzara con esas actividades.

"Con esta presentación de la Argentina ante la Convemar, que es histórica, el Reino Unido ya no puede quedarse callado", sostuvo.

La especialista agregó que la controversia también comenzó a aparecer en los debates políticos y sociales británicos, donde se discuten los costos de mantener la presencia del Reino Unido en un territorio situado a miles de kilómetros de Londres.

En ese contexto, la disputa no se limita a las consecuencias económicas del proyecto petrolero, sino que también involucra la posición diplomática británica y el modo en que el gobierno pretende justificar su política sobre las islas.

La soberanía y la explotación petrolera son dos cuestiones distintas

Uno de los puntos centrales de la explicación de Degl'Innocenti fue la diferencia entre el reclamo histórico de soberanía y la presentación ante el Tribunal del Mar.

La especialista remarcó que el objetivo inmediato es impedir que se exploten unilateralmente recursos naturales en una zona disputada, pero que una eventual medida cautelar no resolvería quién tiene soberanía sobre las Malvinas.

"Eso no resuelve el conflicto de fondo, que justamente es la reivindicación por la soberanía del territorio que sostiene tanto el Reino Unido como la Argentina", explicó.

En ese sentido, señaló que la Argentina apoya su posición, entre otros antecedentes, en la resolución 3149 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada en 1976, que insta a las partes a abstenerse de adoptar medidas unilaterales que introduzcan modificaciones en la situación de las islas mientras continúa la disputa.

Según la analista, si el tribunal considerara que la explotación petrolera contraviene las normas internacionales aplicables, podría establecer restricciones a la actividad. Sin embargo, esa decisión no equivaldría a un fallo definitivo sobre la soberanía.

"Esa distinción es muy importante de hacer", enfatizó.

La cuestión de fondo, explicó, continúa vinculada con el proceso de descolonización y con la negativa británica a negociar la soberanía. La Argentina sostiene que los habitantes de las islas no constituyen un pueblo con derecho a definir por sí mismo la resolución de la controversia, mientras que el Reino Unido fundamenta su posición en el principio de autodeterminación de los isleños.

Una política de Estado que atraviesa distintos gobiernos

Durante la entrevista, Degl'Innocenti también respondió sobre el carácter político de la decisión y su relación con el gobierno de Javier Milei. La especialista sostuvo que la presentación corresponde al Poder Ejecutivo, pero se apoya en una línea diplomática que excede a una administración particular.

"Esto excede a los gobiernos", afirmó.

La analista recordó que las exploraciones vinculadas con el potencial petrolero de las Malvinas comenzaron a adquirir relevancia décadas atrás y que, desde la década de 1970, la Argentina viene planteando objeciones a las actividades unilaterales en la zona.

En esa línea, consideró que la presentación actual forma parte de una continuidad histórica de la política exterior argentina, aunque el gobierno de turno sea el responsable de concretarla.

"El mérito es del gobierno actual, que finalmente es el que pone el gancho", señaló, pero insistió en que se trata de una estrategia sostenida a lo largo del tiempo.

La especialista también cuestionó la utilización política de imágenes y mensajes vinculados con el proyecto Sea Lion. A su entender, la comunicación del presidente busca presentar la iniciativa como un logro propio, aunque la necesidad de actuar diplomáticamente habría existido independientemente de quién estuviera en el gobierno.

El debate por los isleños y los recursos naturales

Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el lugar de los habitantes de las Malvinas en el conflicto y la posibilidad de que el proyecto petrolero genere empleo para la población local.

Degl'Innocenti explicó que la posición argentina distingue entre respetar los intereses y el modo de vida de los isleños y reconocerles el derecho a decidir la soberanía del territorio.

"Para la Argentina, los isleños son argentinos", afirmó, al explicar que la postura oficial sostiene que los habitantes podrían vivir en las islas bajo la legislación argentina, que también regula la disposición de los recursos naturales.

La especialista señaló que el Reino Unido, en cambio, considera a los isleños ciudadanos británicos y utiliza el principio de autodeterminación como uno de los argumentos centrales de su posición.

La discusión adquiere especial relevancia ante la perspectiva de una explotación petrolera que podría modificar la actividad económica de las islas. Sin embargo, para Degl'Innocenti, la eventual generación de empleo no modifica el eje jurídico de la controversia: la disputa por la soberanía y las condiciones en las que pueden explotarse los recursos naturales de la zona.

La presentación ante el Tribunal del Mar busca, por ahora, abrir una instancia para detener temporalmente el proyecto petrolero. La definición de la soberanía, en cambio, seguirá pendiente de una negociación que la Argentina reclama desde hace décadas y que el Reino Unido se niega a entablar en los términos propuestos por Buenos Aires.