El economista Rodrigo Álvarez analizó el papel de la motosierra en la estrategia del Gobierno de Javier Milei, defendió la importancia del equilibrio fiscal y señaló que la desaceleración de la inflación es uno de los principales activos del modelo, aunque reconoció las dificultades para impulsar el consumo y el crecimiento.
En diálogo con Ronda de Economistas, por +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Álvarez consideró que el Gobierno sostiene dos objetivos centrales después de una larga historia de desequilibrios económicos: preservar el valor de la moneda y mantener las cuentas públicas bajo control. En ese sentido, afirmó que "nunca se han cumplido con los compromisos de proteger el valor de la moneda" y señaló que tampoco se logró preservar "el patrimonio del Banco Central como referente último de la estabilidad de precios".
El equilibrio fiscal como eje del programa de Milei
Para el economista, el equilibrio fiscal resulta clave para evitar que el gasto público termine financiándose con emisión monetaria. "Es muy fácil gastar pidiéndole al Banco Central que pague el cheque", advirtió. Por eso, interpretó el ajuste como una parte central de la estrategia oficial, aunque reconoció su costo político: "A ningún gobierno le gusta hacer ajuste fiscal".
Consultado sobre si la motosierra puede seguir funcionando como principal bandera política del oficialismo, Álvarez sostuvo que la discusión debe contemplar las consecuencias de abandonar el rumbo actual. "Ya lo vimos en la historia, nunca funcionó", afirmó en referencia a las alternativas basadas en el déficit fiscal y el financiamiento del Estado a través del Banco Central.
Según su interpretación, el Gobierno apuesta a sostener un esquema de estabilidad antes que a impulsar un aumento inmediato del gasto. "El gobierno entiende de que su mayor activo en una economía que no empuja es la estabilidad", señaló.
En esa línea, identificó tres factores que considera relevantes para la administración de Milei: la estabilidad cambiaria, la desaceleración de la inflación y el orden público. Para Álvarez, estos elementos constituyen activos políticos y económicos en un contexto en el que la actividad todavía muestra dificultades para despegar.
Inflación, consumo y crecimiento: los desafíos pendientes
El economista también comparó la situación actual con el escenario recibido por la administración libertaria. Recordó que la inflación había alcanzado el 210% y planteó que las proyecciones para los próximos doce meses apuntaban a una desaceleración.
"Eso es lo que le podemos pedir a una economía, yo creo, después de la magnitud de desequilibrio que hemos tenido", sostuvo, al referirse a las estimaciones inflacionarias. Sin embargo, aclaró que la estabilización no elimina las demandas sociales ni garantiza por sí sola una recuperación de la actividad.
"Obviamente a todos nos gustaría que crezca la economía, a todos nos gustaría que haya otros niveles de consumo en la calle, pero también hay que ser realistas", concluyó Álvarez, al resumir la tensión entre los objetivos de estabilización y la necesidad de mejorar el desempeño económico.