¿Enemigo o rival?

Alejandro Grimson analizó el racismo en el fútbol, el nacionalismo y la relevancia del duelo contra Inglaterra

El antropólogo e investigador del CONICET sostuvo que el aumento de los ataques racistas en el Mundial refleja el avance de las extremas derechas. Además, afirmó que el cruce entre Argentina e Inglaterra "es un partido cargado de una historia particular", pero advirtió: "No mezclemos identidad con cultura".

Alejandro Grimson Foto: CeDoc

El antropólogo e investigador principal del CONICET Alejandro Grimson analizó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el crecimiento de los discursos racistas en el fútbol, los vinculó con el avance de las extremas derechas en Occidente y definió los ataques a futbolistas por su origen o color de piel como "racismo puro y duro". Además, reflexionó sobre el peso simbólico del cruce entre Argentina e Inglaterra y sostuvo que "si es un partido pero es un partido cargado de una historia particular", al tiempo que advirtió: "Por favor, no mezclemos identidad con cultura". 

Alejandro Grimson es licenciado en Ciencia de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Antropología por la Universidad de Brasilia. Se desempeña como investigador principal dentro del CONICET. Es profesor titular de la Universidad Nacional de San Martín, donde se desempeñó como decano del Instituto de Altos Estudios Sociales durante ocho años.

Uno de los temas que queremos tocar con vos es como una especie de creciente racismo que el Mundial despierta. Un reporte oficial de la FIFA dice que el 11% de las publicaciones injuriosas dirigidas a futbolistas en redes sociales corresponden estrictamente a insultos racistas. No sé si aquí hay una especie de síntoma de un cambio político a nivel mundial, por lo menos en Occidente. Hay cierto corrimiento del centro a la derecha y de la derecha a la extrema derecha. O son fenómenos totalmente independientes. Pero nada mejor que un antropólogo, que además se formó en Brasil, donde este tema de los argentinos con el racismo está marcado. Me mandaba el otro día el embajador brasileño una imagen de una pizzería que dice "Pizza brasileña: Los Monos", acá en Buenos Aires. O sea, evidentemente también nuestra relación con Brasil está atravesada por el racismo. Me gustaría tu análisis de todo esto que viene pasando.

La cifra que vos mencionás de la FIFA es muy impactante. Marca un crecimiento respecto del mismo tipo de análisis en el Mundial de Qatar. Algunos adjudican ese crecimiento exclusivamente al fenómeno macropolítico que vos señalaste: que solamente hay una cosa en común en todas las extremas derechas de Europa y Estados Unidos, que es la xenofobia o la islamofobia; también las formas distintas del racismo. Otros lo adjudican a una mayor presencia de selecciones africanas. Pero este segundo argumento es bastante peligroso y de doble filo, porque es como el viejo argumento del racismo argentino: que en la Argentina hay menos racismo porque hay menos negros, que es un argumento clásicamente racista. La culpa del racismo no sería de los blancos, sino de los negros.

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Ahora, creo que hay algunos datos de este Mundial que son fascinantes. Es uno de los Mundiales con mayor relevancia e impacto de la migración internacional. ¿Qué significa esto? Que cada vez más, como el mundo se achica, como el fútbol se internacionaliza, vos tenés casi todos los jugadores de nuestra selección jugando afuera de la Argentina. Ganan su salario, ganan sus ingresos, desempeñan su carrera profesional, fuera de la Argentina.

Segundo hecho: la Argentina es uno de los países, si no el país, que más técnicos exportó para este Mundial. El técnico de los Estados Unidos es argentino. No es negro, pero es argentino. Sabemos que hay seis técnicos argentinos en este Mundial. Después, vos tenés en varias selecciones africanas a franceses nativos, a europeos nativos, que son descendientes de inmigrantes de países que llegaron al Mundial, Argelia, Cabo Verde, etcétera, que se fueron a jugar a las selecciones africanas.

El mismo argumento que se está utilizando en contra de una persona que es descendiente de un africano, que hoy es un ciudadano francés, que tiene una piel más oscura que la tuya y la mía y que mete unos golazos espectaculares, que a cualquiera que le guste el deporte lo deja anonadado, se podría usar en contra de un francés que está jugando en una selección africana o de un argentino que está dirigiendo la selección de los Estados Unidos de América.

Estamos mezclando algo muy anclado y muy constitutivo de la sociedad occidental todavía, lamentablemente, que es el racismo, el colonialismo, el desprecio. Y ese desprecio, me gustaría decirles a los argentinos, que muchos argentinos hacen contra los brasileños, como vos mencionaste recién, se hace en todo el planeta contra los argentinos también. Porque los argentinos somos sudacas, somos latinos, somos negros —negros entre comillas, porque "negro" es una palabra que no tiene nada que ver con el color de piel. Mirá el color de piel de Mbappé ahí, no es negro, es café.

Ahora, ¿de dónde salió la palabra "negro"? De las personas color café. Tampoco somos blancos los que tenemos una piel más clara, etcétera. También eso forma parte de las ficciones que son producto de la desigualdad. Entonces, esto que incluso leí que fue mencionado por una vicegobernadora de Mendoza ahora, me parece realmente lamentable. Por supuesto que es violatorio de todas las leyes vigentes, porque están vigentes las leyes antidiscriminación. Acá, en la FIFA, en Francia, en cualquier lado.

Y además me gustaría decir: sería bueno que leyeran las reglas del Mundial. Porque es como el otro día escuché un chico diciendo: "Me parece mal cómo está la regla del offside". Ok, te parece mal, es un problema tuyo. No es un problema de la FIFA que te parezca mal cómo es la regla del offside. Son las reglas. ¿Quiénes pueden jugar en una selección nacional? Está clarísimo en el estatuto. Si hay una violación de eso en un caso en particular, porque esa persona ya jugó en otra selección, será una violación de una regla. Ninguno de los casos que estamos conversando acá, de ese 11% que marcó la FIFA, es un caso de una violación de una regla. Es racismo puro y duro.

¿Y encontrás una correlación entre eso y el corrimiento, en gran parte de Occidente, a un mayor resultado electoral de partidos de derecha y de extrema derecha?

Sí. Si vos mirás todas las extremas derechas europeas, algunas son más trampistas, otras son más putinistas; unas son más neoliberales, otras son más proteccionistas; unas son antidiversidades de género, otras no. Lo único que tienen en común es el racismo y la xenofobia. Todas son racistas, xenófobas e islamofóbicas. Igual que la ultraderecha estadounidense. Hay un punto central donde evidentemente esto que estamos conversando es un síntoma de cómo la desigualdad, y en este caso desigualdades simbólicas y desigualdades que terminan en violencia física... Porque el movimiento Black Lives Matter estadounidense es un movimiento que existe por asesinatos de instituciones policiales estadounidenses a personas afroamericanas.

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Uno analiza rápidamente que mucha gente de los sectores menos favorecidos de la Argentina, y los más jóvenes, no votaron por el peronismo, sino que votaron por Milei. También sabemos que la palabra "negro" se utiliza no por el color de piel, sino por la ubicación en la escala social. Se les dice negros a los peronistas, se les dice negros a los habitantes de barrios populares. O sea, la negritud, no tiene que ver en la Argentina con el color de piel. Y en Brasil, a vos te debe haber tocado, cuando hiciste allí tu doctorado, haber escuchado esa palabra, "blanqueamiento", del proceso de cómo se va buscando ir reduciendo el color café a lo largo de las generaciones, en los distintos cruces. Un portero negro, en un restaurante, diciéndole a un negro: "Negros aquí no entran". El mismo negro asumiendo la posición racista. ¿Qué reflexión te genera que los que serían "negros" desde el punto de vista político, en esa concepción peyorativa con que se utiliza el término, votan por Milei, que al mismo tiempo parece tener ese componente discriminatorio hacia la gente más humilde?

Sí, eso que vos señalás es realmente importante porque muchas veces, incluso en las ciencias sociales, aquellos que no investigaron este tipo de temas creen que las víctimas del racismo o de los estigmas de este tipo no usan esos mismos estereotipos. Y eso es equivocado. Hay un uso muy frecuente de ese tipo de estereotipos al interior de esos grupos. Y, básicamente sintetizando, la investigación muestra que una persona que usa esos estereotipos reiteradamente cree que está exenta de ser catalogada de esa manera.

Es como si la persona deviniera blanca por acusar a otro de negro. Cambia su posición imaginaria de clase o de raza, o de lo que fuera, porque desprecia al que está un escaloncito más abajo, o tiene la piel un cachito más oscura, o por cualquier motivo. Como vos bien dijiste, en la Argentina no tiene que ver con el color: está un escalón más abajo. Entonces, es un fenómeno frecuente respecto de las víctimas del racismo.Los últimos datos de estadísticas y estudios cualitativos muestran que todavía persiste un voto a Milei en esos sectores, pero que está reducido, por lo menos en las encuestas actuales, respecto de 2023, porque la experiencia económica no fue buena en esos sectores.

Y, en el caso de Brasil, yo terminé mi doctorado en 2002, prácticamente con la asunción de Lula.  Y todas las leyes más duras, que ahora los argentinos nos estamos enterando, son leyes que el movimiento negro... Quiero aclarar: los afrodescendientes, los afrobrasileños, llegaron a ser alrededor del 80% de la población del país. Estamos hablando de cifras exorbitantes, incluso con mestizaje, con mezcla, etcétera. Ese movimiento consiguió imponer que aquel que no permita que una persona, por su condición, no ingrese a un lugar o sea burlada, como fueron los casos que conocimos, tenga una sanción muy alta y sea un delito, como ya lo habíamos visto. Eso fue un triunfo del movimiento afrobrasileño, que a sí mismo no se llama afrobrasileño, se llama movimiento negro en Brasil.

Otro tema para analizar antropológicamente es el significado que tiene el enfrentamiento entre las selecciones. La discusión argentina e inglesa. La discusión acerca de si es solamente un partido, si es solamente fútbol, si hay una recreación a partir de lo que fue el partido épico de 1986, si aquello de la guerra de Malvinas, por una cuestión generacional, ya fue quedando en el olvido o, al contrario, está recreado. ¿Cuál es tu propia interpretación de qué es el partido? ¿Es algo más que el partido mismo?

Entre los dos polos —un polo que dice "es un partido y nada más" y otro polo que dice "es la recreación del 86"—, yo tengo una posición de que son las dos cosas al mismo tiempo. Y que, para distintos sectores de la población, tiene distintos sentidos. Pero esos sentidos están conviviendo en cada casa, o en muchas de las casas. Quiero decir: si es solo un partido de fútbol, no es una guerra. Solo que es un partido de fútbol donde, en el 86, se metió el mejor gol de la historia, se hizo el mejor relato de la historia, que lo hizo Víctor Hugo Morales, donde ninguna de nuestras generaciones puede olvidar ese gol, donde las generaciones siguientes todas vieron y saben cómo fueron esos dos goles, y donde la canción de La Mosca que se cantó en el 22, en su segunda frase, habla de los chicos de Malvinas, que no voy a olvidar.

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Eso también lo cantaron los cinco millones de personas que estábamos en la avenida 9 de Julio y en las autopistas adyacentes, en esos días cuando volvieron los jugadores. Ayer se estaba cantando "el que no salta es un inglés". O sea, el tema Argentina-Inglaterra tiene una historia. Por lo menos, vayan a ver la obra de Elena Rogers al San Martín. Empieza con las invasiones inglesas. ¿Qué me van a contar de Malvinas? Empezó con las invasiones inglesas, el préstamo usurero, el pacto Roca-Runciman, la joya de la corona británica. Sigue hoy con que se están llevando el petróleo y la pesca de Malvinas sin autorización y violando nuestras normas. Y todavía nuestras normas siguen vigentes y esas empresas son sancionadas.

Ayer escuché a alguien decir: "El malo de la guerra fue Galtieri". Yo creo que hubo dos malos en la guerra: Galtieri y Thatcher. Creo que es una guerra sin buenos, que es muy distinto de decir que el malo de la guerra fue Galtieri. Galtieri estaba al frente de un ejército irresponsable que torturaba a nuestros conscriptos en las islas y que los mandó a una derrota terrible. Y Thatcher hundió el Belgrano. ¿Quieren eximir a alguien de su culpa? ¿Por qué? Si ninguno de nosotros haría nada remotamente similar. Protegeríamos siempre a nuestra gente. Entonces, me parece que, si es un partido, por supuesto. Pero es un partido cargado de una historia particular.

Porque no estoy de acuerdo con la frase cuando se dice: "Bueno, pero son once profesionales millonarios que entran a la cancha", y bla, bla, bla. Obvio, pero son seleccionados para representar a una nación que para el país, con una emoción y una ansiedad que tenemos ya hoy nos está carcomiendo a todos la ansiedad de cómo va a ser el desarrollo del partido de mañana. No me digan que no. Estamos todos pensando en cómo va a ser el partido, en cómo va a terminar, qué va a pasar con Messi, que es el único desafío que eventualmente le quedaba, si es que le quedaba uno. Y estamos todos pensando en eso porque Inglaterra no es Italia, no es Hungría. Es Inglaterra. Y hay una historia.

Y es una historia entre dos seleccionados nacionales, donde el deporte más importante es este. Competimos en Olimpíadas y competimos acá. Y este es el Mundial de Fútbol. Y es la semifinal, no es un partido de primera ronda. O sea, el que gana esto, además, pasa a la final y el otro queda afuera, queda jugando por el tercer y cuarto puesto, que, seamos sinceros, no es algo que hoy esté en la cabeza de ningún argentino como deseo. 

Ahora, si de ahí me van a poner a hablar de que querer ganar es ser antibritánico, de que todo lo que yo ya mencioné de política implica una cuota de antibritánico, primero les quiero decir que mi bisabuelo era británico, mi apellido es británico, adoro a los Beatles, denuncio en mis libros a la dictadura militar de Galtieri, que prohibió la música inglesa —los Rolling Stones, los Beatles, una de las músicas más maravillosas de la historia— en las radios durante la guerra. Eso es fascismo, autoritarismo, eso es dictadura. Adoro muchas de las cosas de la cultura inglesa, que es extraordinariamente creativa: sus autores, su literatura. ¿Qué tiene que ver?

Me encanta el poema de Borges sobre el encuentro de Cervantes. Me parece todo espectacular. Por favor, no mezclemos identidad con cultura. Por favor. Eso es, yo creo, uno de los puntos donde no tenemos que confundirnos. Sí, está cargado de historia y de imaginarios nacionales, y de un nacionalismo que puede tener un potencial grave, como fue en el 82, pero también puede tener un potencial de construcción de comunidad, de fiesta, de festejo, que es algo positivo. Ahora, si es un nacionalismo que va a rechazar al otro, creo que tenemos que criticarlo, porque hay que conocer al otro, no rechazarlo.

RM