Debate público

Aníbal Urios: “La mejor fórmula para el Gobierno es Milei-Bullrich”

Para el consultor político, el respaldo social al oficialismo se sostiene en la percepción de unidad dentro del espacio gobernante y en la expectativa de que las políticas económicas y de seguridad logren resultados concretos.

Milei y Bullrich Foto: CEDOC

La relación política entre Javier Milei y Patricia Bullrich continúa siendo un eje de análisis dentro del oficialismo y de cara a las próximas disputas electorales. A partir de su entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el consultor político Aníbal Urios afirma que “la mejor fórmula para el Gobierno es Milei-Bullrich”, ya que una parte importante de la sociedad identifica a esa dupla con la continuidad de las reformas económicas y las políticas de seguridad impulsadas desde 2023.

El consultor político, analista de opinión pública y encuestador argentino, conocido principalmente por dirigir DC Consultores, Aníbal Urios, ganó visibilidad por la difusión de encuestas electorales y análisis sobre la coyuntura política argentina, especialmente vinculados al fenómeno de Javier Milei, las elecciones legislativas y los cambios en el comportamiento del electorado. Sumado a eso, ha realizado relevamientos en distintas provincias y participa habitualmente en entrevistas radiales y periodísticas para analizar tendencias políticas.

La foto de Patricia Bullrich ayer con Karina Milei, en realidad, esa fotografía que salió en medio de otra jornada con muchas versiones, ¿qué está diciendo? ¿Que hay acercamiento, que hay acuerdo? ¿Que se quieren mostrar, pero la cosa sigue igual? ¿Y hasta dónde pueden llegar estas diferencias internas dentro de ese círculo cada vez más pequeño del poder que rodea a Milei?

Un poco esa foto lo que nos está diciendo es que la fórmula Milei-Bullrich fue el tándem perfecto para ganar en 2023. Y esa foto ratifica ese rumbo planteado sobre dos liderazgos muy fuertes hoy en la Argentina: uno vinculado más a los aspectos de las reformas económicas y Patricia Bullrich más vinculada a los cambios y a la sensación de solución en materia de seguridad.

Yo creo que ambos entienden que separados se diluye un poco el espacio o pierde potencia. Y consolidan esa idea. Después se verá desde qué roles, pero ante la posibilidad de que aparezca una tercera opción, esta reunión y esta foto ratifican que están en la idea de continuar con lo planteado en 2023 y aferrar el espacio aún más.

Ahora, la foto le da un mayor protagonismo a Karina Milei que a Patricia Bullrich. En realidad, se muestra una escenografía que beneficia más a la hermana del Presidente. ¿Es forzada esa presencia de Bullrich allí? ¿Tienen miedo el presidente y su hermana de que Bullrich dé un salto pensando en el próximo año? Es bastante difícil de codificar, al menos hasta ahora, de qué manera esto puede encaminarse.

Sí, es muy difícil. Hay muchas especulaciones e información que a veces no sabemos si es, a ciencia cierta, concreta y real.

Lo que hay que analizar es que Patricia Bullrich, que tiene muchos años en esto, ha hecho declaraciones de que se mantiene en el espacio, de que las ideas de cambio son superadoras a las cuestiones más personales, siempre marcando lo que quiere escuchar la gente, hacia dónde quiere ir y cómo empatiza con este rumbo tan ansiado y esperado por la Argentina, que pasó de la desilusión a la expectativa.

Creo que hoy dar un portazo y correrse tampoco sería beneficioso ni para Patricia Bullrich ni para Javier Milei. Si es forzado o si es querido, la realidad es que la sociedad quiere verlos juntos. Nosotros lo preguntamos jugando con algunas posibles fórmulas y la mejor fórmula que ve la sociedad argentina es Milei presidente y Patricia Bullrich acompañándolo.

A pesar de todo lo que viene ocurriendo con el gobierno de Milei, con este ingreso en un tiempo donde hay cuestiones de corrupción o manejos no claros que generan dudas en algunos sectores, sobre todo en aquellos que votaron a Patricia Bullrich, que venían del PRO, del radicalismo o del centro no identificado con algún partido político, ¿esos sectores los siguen viendo a ellos como sus candidatos ideales?

Sí. Los siguen viendo por esta primera lógica de aferrar el rumbo y consolidar lo que nosotros venimos analizando: el rumbo por sobre las personas.

El inicio está planteado sobre esas dos figuras y también porque tampoco ven nada del otro lado. El peronismo tiene sus problemas para presentar todavía a la sociedad un candidato consolidado, primero hacia adentro y después hacia el electorado en general.

Y tenemos una línea del medio que se está armando, que pueden representar gobernadores del interior, Mauricio Macri o Victoria Villarruel, pero todavía es incipiente. La sociedad entiende que quizás hay que esperar a ver cómo va a transcurrir este año, con demandas que han cambiado y que hoy pasan por el desarrollo, las inversiones y la sensación de futuro.

Y esa sensación de futuro está representada por Patricia Bullrich y Javier Milei. Todavía los hace expectantes dentro del espacio.

Si hay una candidatura de centro-derecha, por llamarlo de alguna manera, que puede ser Macri, la propia Patricia Bullrich o quizás también Victoria Villarruel, ¿cómo puede impactar eso en el escenario de confrontar con un peronismo que, como decías al comienzo, todavía está sin rumbo y sin definición, incluso ideológica y de figuras? ¿No dividiría ese voto de centro-derecha?

Sí. Al peronismo le está costando encontrar el tono. No encuentra la forma actual de meterse en la discusión. Está hablando todavía de cosas del pasado y un poco también de cuestiones del futuro. Es una mezcla.

Yo creo que si aparece una fuerza de centro-derecha que no sea tan libertaria o tan identificada con La Libertad Avanza, hoy le restaría más votos al peronismo.

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Porque quien no quiera a Javier Milei y tampoco vea en el candidato del peronismo a alguien que genere sensación de triunfo, va a buscar otra opción.

Uno dice que le sacaría votos a La Libertad Avanza. Yo creo que hoy le está sacando más votos a un discurso peronista que todavía no aparece y que quizás pueda empezar a aparecer.

Por eso nosotros empezamos a jugar con fórmulas mezcladas. Pensamos, por ejemplo, en una fórmula con Victoria Villarruel y Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán, y funcionó muy bien. También analizamos otras combinaciones como Juan Schiaretti y Mauricio Macri, y tuvieron buena aceptación.

Entonces, cuidado con esa sensación de que si Patricia Bullrich o Mauricio Macri se corren de La Libertad Avanza le van a restar votos. Yo creo todo lo contrario. Le van a quitar espacio al discurso incipiente que podría tener el peronismo y que todavía no encuentra.

¿Cuál sería la fortaleza de Milei para presentarse? ¿Cómo podría ser el discurso pensando en un segundo mandato a partir de lo que viene ocurriendo? La inflación, mal o bien, parece encaminada, aunque todavía sigue siendo un tema pendiente. El tema de romper con todo lo del Estado quizás quedó más como un título porque finalmente son más dichos que realidades. ¿Qué discurso debería tener para seguir enamorando a ese electorado que buscó algo disruptivo?

Nosotros lo vimos el año pasado. Cuando retoma el discurso de las reformas y los cambios, después de la derrota de septiembre en la provincia de Buenos Aires, tiene un crecimiento. Y creo que en marzo, con todo el movimiento en el Congreso, ratifica esa idea del rumbo de 2023.

Yo creo que si vuelve al eje central, porque la gente todavía está pidiendo cambios, todavía está pidiendo reformas y siente que falta mucho, el discurso debería ser: “Sé que falta y vamos a corregir porque lo pude corregir en lo macro y puedo hacerlo en lo que viene”.

Después está la sensación que despierta en la gente de creer o no que eso puede ser viable. Pero yo creo que ahí está lo compatible con lo que ya probó en octubre y le dio resultados.

Quizás pueda volver a darle resultados porque la gente sigue esperando que se terminen de resolver viejos problemas o, al menos, que se empiecen a encaminar las principales soluciones.

¿Y lo institucional pesa hoy? ¿Existe esta preocupación al momento de decir voto o no voto, apoyo o no apoyo? Más allá de Milei, un presidente que tiene un tono distinto. Porque creo que Milei es lo que siempre fue. A diferencia de otros presidentes que llegaron y cambiaron, Milei siguió siendo exactamente igual que cuando estaba en televisión. ¿Eso le puede jugar en contra, le resulta neutro o incluso le juega a favor?

Quizás no son el tono ni las formas, sino el camino que plantea.

Nosotros preguntábamos por qué la gente tenía confianza en el Presidente, si era por lo que decía o por lo que hacía. Y siempre la respuesta fue por lo que hace. Hoy el hacer está por encima del discurso.

Cuando las cosas no funcionan como deberían, molesta todo. Pero hoy la gente sigue expectante respecto de ese hacer. Y hoy está centrado en las inversiones, el desarrollo, el empleo, el salario y reformas que quedaron un poco relegadas, como la reforma impositiva, la reforma judicial y los cambios de modernización del Estado.

Ese es el camino.

¿Y qué impacto tiene hoy en la sociedad la cuestión del desempleo, del salario que no solo no se movió sino que en muchos casos perdió poder adquisitivo, el aumento de las tarifas, del transporte público, del gas o la electricidad? Eso que al principio la gente justificaba diciendo: “Está bien porque si no terminamos como terminamos”. ¿Hoy tiene el mismo efecto o muchos ya dijeron hasta acá llegué?

Sigue siendo neutro porque la gente te dice: “Aguanto”.

Nunca se puede definir cuánto tiempo porque depende de cada individuo. Lo que sí está claro es que el tiempo está atado a esta expectativa y esperanza.

Mientras exista la expectativa de que esto va caminando por los carriles normales, la sociedad sabe que no puede ser de un día para el otro. Pero si la expectativa existe, la gente espera.

Cada uno sabrá cuál es su límite de espera.

Y el problema es que, cuando mira para el costado, todavía no emerge nada que pueda abrazar y decir: “No quiero esperar porque este otro camino tiene soluciones más rápidas”.

Todavía ese camino no está consolidado, ni siquiera de forma incipiente.

En definitiva, es como decir: espero porque no me queda otra.

Hay un nuevo componente en este tiempo que no sé si ustedes lo están analizando en profundidad y que es el tema de la corrupción o las sospechas. El caso de Adorni, más allá de lo que se dice respecto de la Justicia, de cómo actúa o de la cantidad de dinero de por medio, va al corazón de muchos de los argumentos que tuvo la sociedad para votar a un personaje como Milei. Y también están las otras causas, la cuestión del PAMI, lo que sucede con algunas empresas del Estado. ¿Eso hoy no le está influyendo al votante para seguir dándole confianza a Milei?

No influye directamente, pero es una variable que se va a sumar si las cosas no funcionan.

Se va a sumar el tono del Presidente, se van a sumar las sospechas, se va a sumar si no llega con las cuentas o con los objetivos. Se va a sumar todo.

Lógicamente, a la gente los casos de corrupción le molestan muchísimo.

Ya en 2023 el voto fue por el hartazgo, la desilusión y la bronca. Todos los vicios de la política tradicional no los quiere ver, no le gustan y los detesta.

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Pero hoy está analizando todo lo demás y lo tiene guardado como una factura en el bolsillo. Sabe en qué momento la va a presentar, ya sea a Adorni, al Presidente o al político que sea.

Quizás esa pueda ser una fortaleza a futuro cercano de Patricia Bullrich, que no está ligada a esa cuestión.

Por supuesto. Y las declaraciones que hace, marcando dónde está parada y hacia dónde va.

Por eso, cada vez que nosotros hacemos encuestas en todo el país, tiene muy buena imagen en cada lugar. Y eso no pasa con la mayoría de los dirigentes.

Todavía hay muy pocos que cumplen con ese requisito de tener una imagen positiva pareja en todo el país.

MV / EM