AtlasIntel muestra como ahora la imagen de Patricia Bullrich mejora cuando la de Milei empeora
Sofía Benencio, analista de la consultora AtlasIntel, desglosa los últimos datos del sondeo realizado junto a Bloomberg. En diálogo con Jorge Fontevecchia, aborda la tendencia negativa y sostenida en la aprobación del Gobierno, el impacto a largo plazo tras el caso Adorni y cómo la diferenciación política de Patricia Bullrich la posiciona de forma opuesta al desplome en la imagen de Javier Milei.
En una nueva medición realizada por AtlasIntel en alianza con Bloomberg, los números vuelven a encender las alarmas en la Casa Rosada: la desaprobación de la gestión retoma su senda alcista y queda al borde de sus máximos históricos, confirmando que el desgaste social trasciende cualquier hecho puntual. En este intercambio con la especialista Sofía Benencio, en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), se examinan las variables detrás de un pesimismo económico que supera al resto de la región, el comportamiento del electorado moderado y el llamativo desacople entre las figuras clave del Ejecutivo, donde Patricia Bullrich comienza a capitalizar una distancia táctica frente al presidente.
Sofía Benencio es politóloga y analista política de la consultora brasileña AtlasIntel, donde se desempeña como especialista enfocada en América Latina, el comportamiento electoral y las tendencias comparadas del Cono Sur. Además de su rol corporativo, es becaria doctoral del CONICET con base institucional en la Universidad Nacional de Córdoba.
Sofía, muy buenos días, Jorge Fontevecchia la saluda. Hoy a las 7 de la mañana se embargó la encuesta de AtlasIntel y Bloomberg, en la que dan resultados negativos para el Gobierno. Entonces, la pregunta es: Lo que se podía suponer que era una crisis por el caso Adorni y que luego se recuperaba, finalmente mantiene una línea. Si uno traza una línea más allá de las subidas y bajadas, la tendencia es continuamente una desaprobación sostenida. ¿Estamos frente a una situación de crisis puntual o a una cuestión sistémica?
Hola, buenos días, Jorge. Gracias por la comunicación. Bueno, como decís, en los meses anteriores —tanto en mayo como en junio— habíamos visto una recuperación modesta de la aprobación y una caída de la desaprobación, después del pico histórico que tuvo durante los meses de marzo y abril, contextualizado en el caso Adorni. Pero vuelve a aumentar la desaprobación y vuelve a caer la aprobación; no llega al piso histórico, pero sí, como pueden ver en el gráfico, queda a un punto de los números de abril, más o menos. Entonces, lo que podemos ver es como un efecto rebote de ese pico entre marzo y abril, pero que no se mantiene como una tendencia de recuperación en julio, sino que más bien se expresa como una fluctuación que vuelve a mostrar números negativos para el gobierno de Javier Milei.
Pero a ver, hay situaciones en las que hay un respiro: gana las elecciones en octubre, echa a Adorni, pero si uno traza la tendencia, es una línea recta, yo diría de 45 grados. Vuelvo a preguntar, ¿es sistémico?
Por el momento se mantiene y se sostiene ese crecimiento; eso se ve nítidamente por lo menos desde marzo. Entonces sí, no sé si sistémico específicamente, pero sí se puede afirmar que muestra un período contundente y con cierta estabilidad de esa crisis de aprobación, eso sí se puede afirmar. Inclusive, cuando se recupera el año pasado después de las elecciones legislativas, no había llegado a números tan altos de desaprobación ni a números tan bajos de aprobación como los de ahora. Y también, por unas preguntas que hicimos —no ahora en julio, pero sí en junio, apenas salió Manuel Adorni del gabinete—, creemos que la población puede no haber quedado del todo contenta con el modo en el que se fue. Cuando preguntábamos, se esperaba más bien una decisión directa de la Presidencia y no una renuncia voluntaria, ni tampoco que se esperara tanto tiempo después de que se conoció el caso. Entonces, puede que eso haya hecho que las personas no hayan quedado conformes con los resultados.
Yo conjeturo que es un problema estructural porque no quedaron conformes antes, tampoco posterior a las elecciones, ni quedaron conformes en abril. Lo que vemos es una tendencia que tiene un año o un año y medio de continua pendiente negativa. Ahora me llama la atención algo, Sofía, según la evaluación del gobierno la imagen negativa de Milei crece, pero la del Gobierno sigue siendo igual de negativa, no crece; como si hubiese una evaluación mejor —o menos peor— del Gobierno que del Presidente. ¿Se puede interpretar así?
En realidad, lo primero que veíamos era la aprobación, que es un término un poco más amplio que la evaluación y nos permite desagregar por lo menos en tres dimensiones. No es la imagen específica de Javier Milei, porque también hacemos esa pregunta de forma particular.
No, me refería a la aprobación del presidente o a la del Gobierno. La aprobación del presidente es peor que la del Gobierno.
Lo que pasa es que en la evaluación tenemos la opción de elegir «regular»: tenemos «excelente», «bueno», «regular», «malo» y «muy malo». Y en la aprobación tenemos solo «apruebo» y «desapruebo». También hay un porcentaje muy pequeño de indecisos, un 0,5 %, pero en la evaluación se distribuye en tres partes. Entonces, quizás lo que se concentra un poco más en desaprobación o aprobación en la evaluación regular muestra a una parte del electorado que no opta por extremos, sino que se ubica en un lugar más moderado, y que puede venir de quien aprueba o de quien desapruebo.
Pero de cualquier forma, ceteris paribus, es lo mismo. Lo mismo era para el mes pasado y para los anteriores, mientras que en el caso de la aprobación del Presidente sigue creciendo la desaprobación, y en el caso del Gobierno se estabiliza la desaprobación.
Sí, justamente porque, como podemos ver en el gráfico de la serie temporal, van creciendo las evaluaciones regulares, que responden a un electorado más moderado al momento de evaluar. Por eso no continúa creciendo de forma paralela la evaluación negativa junto con la desaprobación: porque se distribuye hacia las evaluaciones regulares.
Esta es la situación económica. La mayoría de la gente, casi el 70 % dice que la situación es muy mala.
Exacto. Este es el gráfico sobre la perspectiva de la economía actualmente; después también tenemos las expectativas. Pero el panorama de cómo se ve la realidad actual ya es bastante pesimista. Cuando preguntamos sobre la economía del país, el 70 % responde que es mala, y eso empeora cuando preguntamos particularmente sobre el mercado de trabajo, lo cual tiene sentido porque entre los principales problemas de la Argentina el desempleo ocupa el segundo lugar. Entonces hay una correlación. Y si bien en las expectativas mejora un poco...
Siempre, siempre. Hay que creer en el futuro... Con esperanza.
Hay que conservar la esperanza. Si bien eso se observa en todos los países de la región que analizamos, en Argentina es bastante más pesimista. Aunque mejora en relación con la perspectiva actual, en comparación con otros países las expectativas económicas son fuertemente pesimistas: por lo menos la mitad de la población cree que el mercado de trabajo y la economía del país van a empeorar, y un poquito menos de la mitad cree que la situación de su familia —la micro de su hogar— también va a empeorar. Eso afecta a la evaluación y a la aprobación del Gobierno actual, sin duda, más allá de la cuestión circunstancial que ocurrió con Manuel Adorni.
Podríamos decir —y aclaro que el estudio de AtlasIntel no es solo sobre Argentina, sino sobre Brasil, Colombia y la mayoría de los países de Sudamérica— que los argentinos son los más disconformes con la economía y los más pesimistas sobre el futuro económico en comparación con cualquier otro país de Sudamérica. Veo que la imagen negativa de Javier Milei crece, mientras tanto, la de Patricia Bullrich decrece. En el pasado veíamos que las líneas de Patricia Bullrich y Milei eran paralelas; aquí veo por primera vez que la imagen de Milei empeora y la de Patricia Bullrich mejora un poquito, o al menos no empeora. ¿Qué significa eso a su juicio, Sofía?
Esa mejora marcada en Patricia Bullrich no es de julio, sino de junio, y se expresa exactamente en el momento en el que ella se diferencia públicamente, en el contexto del caso Adorni, de la postura de la Presidencia. Eso hizo que se marcara una diferencia en su imagen con relación a la de Javier Milei. Ella dijo que había que investigar a Manuel Adorni, entre otras declaraciones que no mostraban de su parte una protección total ni una confianza ciega en él, como sí se expresaba desde la Presidencia. Eso hizo que se diferenciara a partir de junio y se sostuviera en el mes de julio, como podemos ver.
Sí, tuvo una marca importante. Agregaría al caso Adorni la diferenciación de Patricia Bullrich respecto del no nombramiento por parte de la Presidencia de la jueza por tener un familiar periodista, ¿no? También la diferenciación. Bueno, muy interesante, Sofía. Muchas gracias. Como hemos hecho en el pasado, cada vez que tengan un nuevo informe la volveremos a llamar para comentarlo juntos.
Bien, muchas gracias a usted. Gracias, buenos días.
MEG