Cuál es la disputa política en las elecciones del Consejo de la Magistratura
Jimena de la Torre explicó las tensiones políticas detrás de la renovación de los representantes de los abogados, cuestionó la demora en la cobertura de vacantes y advirtió sobre la importancia de definir reglas claras para garantizar una Justicia independiente y eficiente.
La elección de los representantes de los abogados en el Consejo de la Magistratura vuelve a poner en primer plano una disputa política que excede la renovación de nombres y cargos. Las reglas para la conformación del organismo, las vacantes judiciales y el poder que concentra a la hora de seleccionar, sancionar y remover jueces convierten a esta elección en una instancia clave para el futuro de la Justicia argentina.
En este contexto, Jimena de la Torre, actual consejera en representación de los abogados, decidió desistir de la acción judicial con la que buscaba competir por un nuevo mandato entre 2026 y 2030. Su decisión y las razones detrás de ella fueron explicadas en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), donde también analizó el funcionamiento del Consejo, la demora en la cobertura de vacantes y la necesidad de avanzar hacia una Justicia con mayor independencia y seguridad jurídica.
Jimena de la Torre se desempeña como conjera en el Consejo de la Magistratura de la Nación, en representación de los abogados, ocupa su cargo desde abril de 2022. Fue elegida tras liderar una lista respaldada por sectores de la oposición vinculados al macrismo. Su mandato abarca el período institucional hasta 2026.
Jimena, muy buenos días, muchas gracias por estar acá. Vos recientemente decidiste desistir de la acción judicial con la que buscabas quedar habilitada para competir en un nuevo mandato 2026-2030. Tratá, de la manera más didáctica posible, a la gran mayoría de la gente que desconoce la operatoria del Consejo de la Magistratura: ¿qué significa?
Bueno, primero que nada, buenos días y muchísimas gracias por la invitación. Bueno, el Consejo de la Magistratura, recordemos que es un órgano que nace en 1994, con la reforma constitucional, y empieza a funcionar en el 99, con 20 miembros arrancó. Después, en 2006, Cristina Fernández de Kirchner, senadora, impulsa una nueva ley donde lo reduce a 13 miembros y funcionó durante casi 16 años. En diciembre de 2021, la Corte finalmente decide que ese Consejo de 13 era inconstitucional porque no respetaba los equilibrios y la política prevalecía por sobre el resto de la integración técnica que debe tener un Consejo de la Magistratura, porque recordémosle a la gente que tenemos abogados, jueces, legisladores, académicos y representantes del Ejecutivo como integración de ese Consejo de la Magistratura. Cuando se dicta ese fallo, que lo que hace es volver al viejo Consejo de 20, se declaran inconstitucionales algunos artículos, pero otros no. Y, sin embargo, nosotros seguimos funcionando dentro del Consejo de la Magistratura aplicando ciertos artículos que, si bien no habían sido expresamente aplicados en el Consejo de la Magistratura, sí no habían sido declarados inconstitucionales. Empezamos a funcionar con la lógica del Consejo de 20. Ejemplo: la Vicepresidencia del Consejo de la Magistratura. Hoy hay un artículo que no fue declarado inconstitucional en su momento, que decía que tenía que durar un año de ejercicio, con intervalos de un período para poder ser reelegido. Sin embargo, nosotros hace cuatro años que tenemos a Agustina Díaz Cordero como vicepresidenta y, de hecho, le dimos una reelección recién a mi vicepresidenta, en mitad de mandato, a los dos años, usando una lógica anterior. Dicho esto, arranca Diego Barroetaveña, consejero por los jueces. Él es camarista de Casación Penal, con una acción declarativa de certeza, pidiendo de alguna manera que se defina cuáles son las reglas del juego para el estamento. Básicamente, eso es lo que es una acción declarativa. Lo que uno busca es obtener certeza de qué norma aplico. Y a él incluso le dan una cautelar. Atrás de él vienen los senadores del kirchnerismo, en realidad con Mayans, y los diputados del kirchnerismo con Martínez, los jefes de bloque, haciendo el mismo tipo de acciones. Y ahí entonces, desde la abogacía, dijimos: bueno, ¿cuáles son las reglas del juego? Y ahí yo fui a buscar a quienes estaban en situaciones similares, que no somos parte de los mismos espacios. Y yo, sin embargo, busqué a Fernanda Vázquez, busqué en su momento a Miguel Piedecasas, tres situaciones exactamente iguales, para ir en bloque a preguntarle a la Justicia cuáles son las reglas del juego. ¿Qué pasa al final del camino? El 14 de septiembre nosotros tenemos que cerrar alianzas dentro de la abogacía. Y yo sigo sin definiciones dentro de la Justicia. Y llega un momento que uno toma una decisión política, decide bajarse, porque al final del camino, Abogados en Acción, que es la agrupación federal que yo represento, tiene grandes candidatos, y podemos jugar a una sucesión. Entonces, preferí bajarme, correrme, para poder cerrar el mejor acuerdo posible, con certezas, y no seguir todavía en la incertidumbre de si la Justicia me iba a dar la razón o no.
Ahora, es sintomático tu caso, ¿no? No es simplemente tu caso, y el caso de la representación del sector que vos llevás adelante, y quien te suceda. Sino esta especie de consistencia, de vacío legal, de anomia, que existe alrededor del órgano que tendría que tener la mayor cantidad de certeza. Debería ser el más transparente. El más transparente, el más claro. ¿A qué lo atribuís y qué significa? ¿Qué es?
Yo creo que la sociedad no dimensiona el poder que maneja el Consejo de la Magistratura. Para los que no nos conocen, y por ahí nunca escucharon, el Consejo de la Magistratura pone jueces. O sea, nosotros tenemos a cargo el proceso para seleccionar a los tres mejores, en teoría, que después es el Ejecutivo quien tiene que elegir a uno de esos tres. Pero también aplica sanciones disciplinarias. También puede iniciarle juicio político, acusar y hasta remover a jueces federales. Nada más ni nada menos. Y además tiene toda la administración del Poder Judicial. Y cuanto menos se sepa del Consejo de la Magistratura, más fácil entonces es moverse en esas oscuridades para manejar todos estos resortes de poder de una manera más discrecional. Por eso yo tengo esta vocación permanente, y lo tenemos con toda la agrupación, de hacer docencia y contar de qué se trata. Porque la sociedad tiene que tomar conciencia de que, al final del día, en ese lugar se toman decisiones que no están lejos de la sociedad. Porque los problemas que nosotros tenemos que resolver cuando tenemos un problema, los resolvemos en los estrados de un juzgado. Y cuando nos quejamos de un juez, es porque hubo alguien, nosotros, los consejeros, que lo seleccionamos a ese juez. Entonces, así de directa es la importancia que tiene el Consejo de la Magistratura, incluso en la economía.
Claro. ¿Y síntoma de qué es que hayan quedado tantos juzgados vacantes? Ahora, recientemente fueron 67 pliegos de jueces, pero bueno, había, si no recuerdo mal, un tercio del total de los jueces vacantes. ¿Qué síntoma de qué es esa vacancia?
Es que ahora se complete todo rápidamente. Bueno, no es bueno que los juzgados estén vacantes porque eso obviamente repercute en la velocidad de respuesta que puede tener un juzgado. Cuando vos tenés que atender en subrogancias más de un juzgado, claramente no das abasto. Por algo existen juzgados, un número determinado de juzgados. Llegamos al casi 40% de vacancias hasta el año pasado. Y eso fue una mezcla de cuestiones. Históricamente, desde que el Consejo de la Magistratura existe, siempre hay un orden de 20-25% de vacancias. Eso es histórico y es un número que tenemos que romper, porque no podés tener un 20-25 como un número normal. No es normal que haya un 20-25% de vacancias. Ese número se ataca con concursos anticipados. ¿Qué hicimos? Hicimos en 2023 una reforma a nuestros reglamentos para empezar a llamar a concurso antes de que se genere la vacancia. Porque la lógica te dice que uno tiene que ir previendo que se van a generar vacancias. Lo que pasa es que nos quedamos a mitad de camino, porque lo hicimos solo para una parte de la Justicia y no para el total de los jueces. Los concursos anticipados deben ser la regla. Y, por ahí, lo que no pudiste prever, que podía generarse una vacancia, un fallecimiento por un accidente, bueno, ahí llamás a un concurso. Pero uno sabe, más o menos, cuál es el índice de rotación: los jueces se jubilan, va pasando el tiempo, renuncian. Entonces, el concurso anticipado debería resolver ese problema inicial que no debería ser normal, ese 20-25%. ¿Por qué se dispara y llegamos a un 40% cuando habíamos incluso hecho, al menos, algo para atacar esas vacancias? Eso tiene que ver, por un lado, no nos olvidemos, tuvimos cuestiones que políticamente se fueron acumulando en el Ejecutivo y en el Senado con pliegos. Acordémonos, por ejemplo, en 2018-19 el proceso político se frena, ¿no? Porque el Consejo tiene una parte de lo que es el proceso, que es la selección de tres, habíamos dicho, en base, supuestamente, al mérito. Pero después viene el Ejecutivo, que tiene que elegir a uno de esos tres. Y después tiene el Senado una instancia donde tiene que aprobar y decir: bueno, sí, esta propuesta que me hace el Ejecutivo, yo la apruebo. En 2019, el Senado le dejó de dar acuerdo, en ese momento, al presidente Macri. Entonces, ahí hubo como unos 300 pliegos que, cuando llega Alberto Fernández, vuelven para atrás. Alberto los revuelve y dice: yo voy a mandar nuevos pliegos. Pero en los cuatro años de Alberto Fernández, entre la pandemia y la inoperancia de Alberto Fernández, tampoco sucedió. Entonces, se empezó a acumular ahí, porque fueron muy pocos los jueces que terminaron llegando, digamos, los pliegos que se terminaron aprobando y llegando jueces. Después tuvimos un Milei que también fue ineficiente en los primeros dos años de ejercicio. Y que no había pasado en la historia. Porque lo que le pasó a Milei no le había pasado ni a Alberto Fernández, ni a Cristina Kirchner, ni a Néstor Kirchner, ni a Mauricio Macri, ni a ningún otro presidente: él decidió no mandar nada directamente. Y eso no había pasado en la historia. Dos años de un presidente que decide no mandar absolutamente nada al Senado, porque si bien es una facultad la de elegir a uno de tres, es una obligación del presidente cubrir las vacancias. Y no pasó nada. Ahora, con el recambio que tenemos en el Ministerio de Justicia, se destraba. Y entonces ahora nos dicen: bueno, es el primer presidente que nombra un montón de... Bueno, sí, está bien. Si lo prorrateamos en el tiempo de su gestión, no es tanto lo que ha aprobado. Lo que pasa es que sí, se acordó ahora de aprobar. Y el problema que tenemos, que también es político, es que el año que viene tenemos elecciones. Entonces, lo que no logren aprobar este año, el año que viene, que va a ser un año electoral, va a ser mucho más difícil, no digo imposible, pero mucho más difícil llegar a los acuerdos que necesitan para seguir cubriendo este déficit inmenso que tenemos de vacancias. Espero haber sido didáctica.
Muy didáctica. ¿Sos optimista respecto del futuro de la Justicia? ¿Respecto a que mejore sobre la situación actual?
Yo creo que el Consejo de la Magistratura es un gran instrumento para mejorar el servicio de Justicia que hoy damos, en la medida que nos pongamos los pantalones, los consejeros, y aquellos que me vayan a suceder a mí y al resto del reclutado. En cambio, ahora, el 20 de octubre, tenemos elecciones en el Consejo de la Magistratura. Los abogados tienen que elegir a sus representantes, y esto lo tienen que tener en su mirada. Tienen que elegir gente que esté dispuesta a las transformaciones que necesita el Consejo de la Magistratura para mejorar el servicio de Justicia. ¿Y sabés qué me pasa? Si nosotros no modificamos, no mejoramos, no solamente la Justicia Federal que depende del Consejo Nacional, sino la Justicia de todas las personas, la Justicia de todas las provincias, porque vamos al interior. Yo recorro y he recorrido el país a lo largo de este tiempo. Hace seis años que no paro de recorrer el país. Y las provincias que tienen sus propios Consejos de la Magistratura provinciales, el feudalismo termina siendo muy transversal a los partidos políticos. No es que hay un partido político donde el feudalismo predomina y la falta de independencia del Poder Judicial es una característica. Es transversal. Hay una situación, una anomalía, como vos lo definiste muy bien, en los 24 Consejos de la Magistratura. Son muy pocos los que funcionan bien. Entre Ríos es uno, por ejemplo. Es un Consejo que tiene un buen funcionamiento, pero no es muy común que eso pase. Entonces, nosotros nos tenemos que involucrar en cómo elegimos a todos los jueces del país y qué calidad de jueces tenemos. Y cuando hay que remover jueces que no hacen las cosas bien, hay que tener la valentía para hacerlo. Porque si nosotros no mejoramos ese servicio de Justicia, realmente no vamos a tener garantizado un desarrollo económico. Sin seguridad jurídica, que es la base de cualquier país, y sin instituciones sólidas, no hay desarrollo posible. Esto es una convicción.
Muchísimas gracias, felicitaciones por lo que hiciste. Nos mantendremos en contacto ya en tu nueva función.
Muchísimas gracias.
LMM