Cubanólogo: “Los cubanos ya piensan que cualquier alternativa, incluso la norteamericana, es mejor que seguir así”
La crisis económica, los apagones y el desgaste político modificaron la percepción de amplios sectores de la sociedad cubana sobre el futuro de la isla. Aun entre quienes desconfían de Washington, crece la sensación de que cualquier salida resulta preferible a la continuidad del deterioro actual.
La profundización de la crisis económica en Cuba, los apagones de hasta 20 horas diarias y el éxodo de más de un millón de cubanos desde 2021 aumentan la incertidumbre política en el país, mientras crecen las tensiones entre La Habana y Estados Unidos. Al evaluar este complejo panorama geopolítico y el profundo descontento popular que sitúa a la isla en un punto de inflexión histórico, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el historiador Alejandro de la Fuente examinó las limitadas alternativas del gobierno y aseguró contundentemente que “Los cubanos ya piensan que cualquier alternativa, incluso la norteamericana, es mejor que seguir así”.
El reconocido historiador, académico y curador de arte cubano, Alejandro de la Fuente, es profesor de Historia de América Latina y de Estudios Africanos y Afroamericanos en la Universidad de Harvard, donde además fundó y dirige el Instituto de Investigaciones Afro-Latinoamericanas (ALARI). Su trabajo de investigación se especializa en la historia del Atlántico, el estudio comparado de la esclavitud y las relaciones raciales en el Caribe y Latinoamérica. A lo largo de su carrera, ha publicado importantes obras bibliográficas, entre las que destacan "A Nation for All: Race, Inequality, and Politics in Twentieth-Century Cuba" y "Havana and the Atlantic in the Sixteenth Century".
Cuando hablamos con usted nos planteábamos la posibilidad de que, una vez terminado de alguna manera el conflicto con Irán, se le crearan las condiciones a Donald Trump para buscar una solución exitosa, a su juicio, en Cuba con objetivos electorales, dado que, a lo mejor, lo de Irán no le salió tan bien. Ahora, ayer tuvimos un hecho de actualidad: la gobernadora de Puerto Rico dijo que la semana próxima va a haber una intervención militar en Cuba. Me gustaría conocer sus opiniones y actualizar un poco nuestra entrevista de hace un par de semanas.
La situación en Irán se ha mantenido estacionaria y creo que, para volver a la pregunta de tu entrevista anterior, ese es uno de los factores que no cambió en estas dos semanas. Desde distintos lugares ha habido anuncios, rumores y fragmentos de información sobre una posible intervención militar. Pero seguimos hablando de rumores, de atisbos, de cosas que se dejan entrever. No ha habido ninguna declaración oficial en ese sentido.
Las autoridades cubanas han declarado consistentemente que responderían a cualquier acción militar con fuerza. Es bastante cuestionable qué capacidad de reacción militar tendrían, pero todo esto se sigue moviendo en el campo de las conjeturas. No hay nada demasiado claro en todo eso.
Con el conocimiento que usted tiene, ¿cómo imagina el desenlace? ¿Cuáles son los escenarios? Planteábamos distintos escenarios al comienzo del programa. ¿Cuál le parece más probable a lo largo de este año?
Yo soy historiador, por lo tanto intento no hacer futurología. Dejo eso a mis colegas de ciencia política, que se equivocan con frecuencia. Es muy difícil. Creo que hay un consenso entre todas las personas informadas, incluyendo las personas dentro de Cuba, de que algo tiene que cambiar.
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Aunque la capacidad del liderazgo y de las autoridades cubanas de manejar y administrar una crisis sostenida no es pequeña —esa capacidad es sustancial, es grande—, la magnitud de la crisis es tal que ya no puede ser administrada de manera indefinida. Estamos hablando de una crisis que está llegando a todos los rincones de la vida nacional en Cuba, que está provocando reacciones cotidianas de la población y protestas en distintos lugares de la isla.
Esto no está siendo mucha noticia porque no son grandes manifestaciones, pero son numerosas y ocurren todos los días.
Y creo que lo más importante es que hay un número creciente de voces dentro de Cuba que ya está empezando a plantear que cualquier solución es mejor que la situación actual, incluyendo una solución que implique una participación destacada, cualquiera que esta sea, de los Estados Unidos y del gobierno de los Estados Unidos en Cuba.
La gente está llegando a un punto en que eso le parece más aceptable que continuar en la situación de crisis actual.
Entonces, hay también una erosión importante de la narrativa nacionalista que ha servido de apoyo al liderazgo cubano durante todas estas décadas.
Otro hecho que sucedió en estas últimas semanas, después de nuestra entrevista anterior, es Trump en China con Xi Jinping. Cuando Xi Jinping planteó la posibilidad de escapar de la ‘Trampa de Tucídides’, diciendo que iba a reevaluar la posición de Estados Unidos respecto de la independencia de Taiwán y lo que implicaría, de alguna manera, aceptar áreas geopolíticas propias. En el caso de China, la que tiene que ver con el Pacífico asiático, y podría implicar, de una manera un poco vulgar, que si la isla de Taiwán es de China, la isla de Cuba tiene que ser un protectorado norteamericano. ¿Encuentra algún punto de contacto entre eso y la posibilidad de algún tipo de intervención norteamericana en la problemática cubana a partir de esta cesión a Xi Jinping respecto de Taiwán?
Lo que creo que quedó bastante claro con la visita del presidente Donald Trump a China es que China no va a ser un actor muy importante en la crisis cubana.
China ha hecho declaraciones de apoyo, por supuesto. Se habla con frecuencia de la existencia de capacidades de inteligencia china en Cuba y eso es uno de los factores que se menciona como una de las supuestas amenazas a la seguridad nacional norteamericana, junto con capacidades rusas.
Pero Cuba fue un tema menor, si es que fue un tema. Yo no leí en ningún lugar que hubiera sido un tema en las conversaciones entre los presidentes de Estados Unidos y de China.
Creo que el tema de Taiwán es mucho más importante para China, francamente, que el tema cubano. Entonces, estamos hablando de dos situaciones bastante diferentes.
Escuchábamos también que un barco petrolero que iba con suministro de energía para Cuba desde Rusia pegó la vuelta. No sé qué importancia esto puede tener, pero ¿encuentra también alguna forma de concesión de Putin y de Rusia, dejando a Cuba sin ningún tipo de aliado extraamericano, incluso en el caso ruso?
El barco estuvo detenido durante muchos días, evidentemente en espera de determinar cuál era su destino. Es un barco que, por lo que entiendo, forma parte de los barcos sancionados de la flota de Putin.
El hecho de que diera la vuelta y no continuara su viaje hacia Cuba señala también que Putin tampoco está en condiciones geopolíticas de defender a Cuba. Putin apenas logra desarrollar una guerra exitosa contra un país mucho menor como es Ucrania.
Entonces, Rusia no tiene hoy el poder militar para enfrentarse a una hostilidad americana en el Caribe y el hecho de que este barco, que hubiera dado un pequeño respiro a la situación energética cubana, haya cambiado de rumbo parece una muestra muy clara de esas limitaciones.
Es incomparable la importancia que tiene Taiwán para China con la que tiene Cuba para Estados Unidos, pero, de cualquier forma, ha sido una concesión tan grande que perfectamente uno podría decir que China no va a plantear ningún inconveniente en una eventual intervención norteamericana, sea cual fuese, en Cuba. Y lo mismo Rusia. ¿Qué le queda a Cuba ya sin Venezuela? Lo que uno podría imaginar es que no solamente se dan las condiciones dentro de Cuba para pensar que cualquier alternativa es mejor que la continuidad de lo existente, sino también cierta situación geopolítica en la que parece que algo va a pasar.
Pues, ¿qué le queda a Cuba? Es una excelente pregunta.
Yo creo que lo que le queda a la dirección cubana —no a Cuba, a la dirección cubana— es tomar la iniciativa e intentar pensar un nuevo consenso de país desde Cuba y con los y las cubanas, incluyendo los muchos y las muchas cubanas que tienen otras ideas y otros proyectos de país.
Todos los movimientos políticos cubanos durante décadas han tenido una demanda central: diálogo.
Esa es la demanda que el gobierno nunca escuchó. El gobierno siempre respondió a esa demanda con represión.
¿Qué tal si el gobierno cubano tomara la iniciativa y llamara finalmente a ese diálogo que tantas fuerzas políticas y tantos movimientos sociales han pedido? Liberar a los presos políticos cubanos, que sería un primer paso en esa dirección, no debe ser visto como una concesión a los Estados Unidos.
Esto es un tema de Cuba, esto es un tema de los cubanos, esto es un tema de derechos humanos al interior de Cuba.
Esto no es un tema del secretario Rubio, esto no es un tema del presidente Trump.
Entonces, mi respuesta sería que la dirección cubana tome la iniciativa.
MV
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