El terremoto aleja a los venezolanos de Trump y los acerca más a Corina Machado
La periodista venezolana Sebastiana Barráez analiza cómo el colapso humanitario tras los recientes sismos aceleró la fractura política en su país. La ineficacia del régimen interino de Delcy Rodríguez ante la catástrofe, el resentimiento social por la inacción de Washington bajo la tutela de la administración Trump y el fenómeno de resistencia en torno a la figura de María Corina Machado, cuya proscripción e imposibilidad de retornar al territorio nacional potencian su peso electoral de cara al postergado horizonte de transición.
El reciente y devastador terremoto en Caracas y La Guaira expuso, entre los escombros de la negligencia estatal, un drástico cambio en el humor social de Venezuela. Tras la remoción de Nicolás Maduro mediante la intervención de Washington, la ineficacia del régimen interino de Delcy Rodríguez ante la catástrofe y la percepción de que la administración de Donald Trump ejerce un tutelaje motivado solo por intereses energéticos transformaron la inicial expectativa popular en un profundo desencanto hacia la Casa Blanca.
En este escenario de crisis humanitaria y censura, el veto impuesto a María Corina Machado opera bajo una lógica invertida: cuanto más la aíslan Washington y el chavismo, más se agiganta su figura en el imaginario colectivo. En esta entrevista exclusiva en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), la agudísima periodista Sebastiana Barráez ofrece una radiografía implacable de una sociedad que toma distancia de la tutela norteamericana para abrazar, con creciente indignación, el liderazgo de la principal referente opositora.
Sebastiana Barráez es una periodista de investigación venezolana especializada en el ámbito militar y de fronteras. Trabaja de manera independiente conduciendo su propio programa de análisis político y militar llamado Sebastiana sin secretos, transmitido a través de su cuenta de Instagram y su canal oficial de YouTube.
Mucho gusto, Jorge Fontevecchia la saluda. Me gustaría primero que nos hiciera una síntesis de cómo está la situación en este momento allí en Caracas y en La Guaira.
Casualmente hemos conversado con varias personas que se encuentran en las zonas donde ocurrió la tragedia, tanto en el centro del país como en otras zonas. Sin duda que lo más difícil es el caso de la capital, que es Caracas, y en el sector de La Guaira. La situación es muy compleja porque, primero, el régimen venezolano ha mentido y ha sido evidente desde el primer momento cuando hablan de la cantidad de personas fallecidas y de la magnitud de la tragedia, que no solamente es la más grande que ha tenido Venezuela en muchas décadas, sino que además la respuesta fue la no apropiada y se perdieron las primeras 48 horas, que son claves cuando ocurren siniestros de este tipo, hechos de este tipo. Hay muchas familias tratando aún de rescatar a sus familiares que están tapiados. La respuesta oficial ha sido débil y hemos tenido el apoyo, eso sí es cierto, de gran cantidad de rescatistas de algunas partes del mundo, pero no ha sido suficiente.
Cuentan que hay un informe de especialistas japoneses que en el año 2005 le informaron a Chávez que Caracas estaba en una falla donde en algún momento se iba a producir un sismo de esta envergadura. ¿Era algo conocido esto en Venezuela antes, es un tema que se discute hoy?
Sí. Venezuela ha sufrido algunos terremotos desde hace muchos años, más de un siglo que hemos tenido incidentes de terremotos, uno incluso de los más recientes en el 97, que abrió muchas investigaciones al respecto de la situación sísmica, de las fallas que atraviesan Venezuela. Y bueno, lamentablemente creo que no solamente fue que cuando a Hugo Chávez le anunció un equipo de japoneses lo que estaba ocurriendo con la situación sísmica en Venezuela y que además había que prepararse para ello, pues no lo tomó en cuenta. Creo que asimismo la construcción de una cantidad de viviendas hechas por el propio gobierno de Hugo Chávez, hoy esas viviendas están en el piso, totalmente en el piso, en el caso de los sectores afectados por los dos terremotos.
¿Cómo repercute eso en la opinión de la población respecto del gobierno y el régimen, a la menor popularidad que venía acumulando? ¿Se le agrega esto como un disvalor para el momento de las elecciones que se produzcan en algún momento próximo?
Por supuesto, porque además es importante decir que la situación en Venezuela desde el punto de vista institucional es absolutamente frágil, porque quien ocupa el poder en estos momentos en Venezuela no es precisamente ni legal ni legítima, tomando en consideración que hubo un arrebato de las elecciones el 28 de julio del 2024 por parte de Nicolás Maduro y eso golpeó ya la frágil institucionalidad venezolana. Si a eso le sumamos lo que ocurrió el 3 de enero, y que fruto de ese árbol envenenado de la usurpación quedó Delcy Eloína Rodríguez Gómez en el poder, la situación en Venezuela fue recurrir a la Constitución y decir que había que llamar a unas elecciones. Eso debería estar ocurriendo el día de mañana, 3 de julio. El problema es que tenemos el tutelaje de los Estados Unidos que ha atrincherado o ha atornillado a esa parte de la Revolución Bolivariana que durante 27 años ha estado en el poder de nuestro país.
Y de alguna manera, por carácter transitivo, ese enojo con el régimen ¿se traslada también o empieza a trasladarse también a partir del terremoto a los Estados Unidos por este sistema de tutelaje y mantención del régimen de alguna manera?
Sí, inicialmente lo demuestran encuestas serias: la aceptación del pueblo venezolano a la acción de la llamada Operación Resolución Absoluta, que fue la extracción de Nicolás Maduro y de su mujer hacia los Estados Unidos, recibió muchísima aceptación por parte del pueblo venezolano. La situación fue que a medida que fue pasando el tiempo, y al observar que no había ninguna motivación, ninguna evidencia clara por parte de Estados Unidos de que se cumpliera el proceso de transición en Venezuela para unas elecciones libres y democráticas, fue creciendo el descontento. En estos momentos, la última encuesta que vi hablaba de que por lo menos ya el cuarenta y pico por ciento de los venezolanos sentían que no había que agradecerle nada a los Estados Unidos porque, según el entendido de muchísima gente, los Estados Unidos tienen solo interés en el petróleo, en el oro, en las tierras raras y en otros minerales del subsuelo venezolano.
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¿Y qué pasa con María Corina Machado? El hecho de que casualmente Trump no la haya elegido y tenga que estar fuera de su país, ¿funciona esto como un potenciador de la capacidad electoral de María Corina Machado cuando se produzcan las elecciones y pueda volver a su país?
Es que casualmente la administración de Donald Trump no quiere a María Corina Machado en territorio venezolano por una razón: porque obviamente María Corina, que es la líder mayoritaria de la oposición y de los venezolanos —porque esa es la verdad, tanto del sector de oposición como incluso del propio chavismo la han respaldado—, la presencia de María Corina en territorio venezolano significa, sin duda alguna, una gran debilidad para ese interinato que lidera Delcy Eloína y su hermano Jorge de Jesús. Por esa razón evidentísima Trump no quiere a María Corina en territorio venezolano.
Y cuando vuelva, ¿esto no la potencia más? Mi pregunta es casualmente si el hecho de que queda claro que Trump no la quiere, al mismo tiempo que la sociedad venezolana toma cada vez más distancia de Trump y del propio régimen chavista, ¿esto no potencia a Corina Machado el hecho de que Estados Unidos y el régimen no le hayan permitido volver?
Sí, claro. Hay una gran indignación en Venezuela porque a María Corina no se le permite regresar al país, porque el tutelaje de los Estados Unidos sobre el régimen venezolano hace evidentísimo que no va a haber elecciones, no va a haber el proceso de transición por lo menos hasta el año 2028. Y esta es una situación terrible para el venezolano porque también es importante decir que en Venezuela siguen habiendo más de 500 presos políticos que tienen años en las cárceles. Si bien es cierto que fueron liberados cerca de 3.000, el caso es que los que tienen más años, y entre ellos aproximadamente 200 militares presos políticos, siguen en las cárceles venezolanas.
Sebastiana, ¿y esto de impedir o reducir la cantidad de periodistas en La Guaira es interpretado de alguna manera como un regreso a la censura, a las prácticas que por lo menos en alguna medida se habían ido liberando a partir de la extracción de Maduro?
Sí, sin duda. De hecho, ya se ha activado tanto el Colegio Nacional de Periodistas como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, porque ha regresado la coacción, la presión, la censura contra periodistas por parte de policías y de militares, cuando se suponía que eso ya estaba superado. Es evidente que filtrar la presencia de periodistas que pueden ser, sin duda, testigos evidentes de lo que está sucediendo en las zonas de conflicto como La Guaira, motiva a que el régimen venezolano asuma que no debe permitir la presencia de periodistas, porque además eso se expande hacia otros medios de comunicación a nivel mundial que no tienen acceso a las zonas del desastre.
Sebastiana Barráez, muchísimas gracias. Le agradecemos su tiempo y nos mantenemos en contacto. Muy gentil.
Gracias a ti y a la audiencia.
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