Por el cumplimiento de la ley 27.795

Emiliano Yacobitti: “A Milei no le queda más margen, debe aplicar la Ley Universitaria”

El dirigente político remarcó que la ley fue votada con amplia mayoría, resistió un veto y no pudo ser derogada, por lo que espera que el Gobierno “cumpla rápidamente”. Además, alertó que “los profesores no pueden llegar a mitad de mes” y deben buscar trabajos complementarios para sostenerse.

El vicerector de la Universidad de Buenos Aires, Emiliano Yacobitti Foto: CEDOC

El vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, aseguró que el Gobierno “no tiene mucho margen, ni jurídico ni temporal” para incumplir el fallo que ordena aplicar la Ley de Financiamiento Universitario y advirtió que una apelación con efecto suspensivo es “prácticamente improbable”. En ese marco, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), sostuvo que la Justicia “se puso los pantalones” frente al Ejecutivo y reclamó que la gestión de Javier Milei “cumpla rápidamente la ley” y abra una instancia de diálogo, mientras alertó que las universidades atraviesan “una agonía” por la crisis salarial, donde “los profesores no pueden llegar a mitad de mes”.

Emiliano Yacobitti es contador público y dirigente político ligado a la Unión Cívica Radical. Actualmente se desempeña como vicerrector de la Universidad de Buenos Aires desde agosto de 2022. Se desempeñó también como diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires entre 2019 y 2023. Es profesor de la materia de Sistemas Contables en la Facultad de Ciencias Económicas en ámbito privado. Ejerce como asesor tributario y desarrolla actividades de consultoría económica. 

Hubo un fallo de la Justicia de Cámara, que el Gobierno está apelando ahora a la Corte Suprema de Justicia. ¿Y cómo sigue? Digo, ¿hasta qué punto puede quedar durmiendo la Corte durante tiempo, como lleva ya el decreto 70/2023? ¿Y cuáles son las alternativas que tiene la educación pública para hacer efectivo lo que terminó siendo votado dos veces por el Congreso?

La verdad que no hay mucho margen, ni jurídico ni temporal, para patear el cumplimiento del fallo. El Gobierno tiene que aceptar el fallo de la Corte y pagar la ley de financiamiento universitario, salvo que decida resolverlo con otra ley. Pero, a hoy, el Gobierno pasó por todas las tendencias, hizo todo lo que podía hacer para trabar la aplicación de la ley; una ley que se votó con amplia mayoría, que resistió un veto, que para eso hace falta dos tercios de la Cámara y, como si fuese poco, con la nueva mayoría que el Gobierno logró después de las elecciones, en diciembre del año pasado, cuando se votó el presupuesto, trataron de derogar la ley: no fue posible.

Con lo cual, nosotros lo que esperamos es que rápidamente el Gobierno cumpla la ley. La Cámara les conceda la apelación y que, encima, sea con carácter suspensivo. Algo que es muy difícil, prácticamente improbable después de dos sentencias consecutivas.

Yo, hoy en día, con la Justicia argentina tengo mis dudas. Obviamente, como vos decís, no sería lógico que, después de dos votaciones en el Congreso, de dos fallos en la Justicia, se le conceda ir a la Corte Suprema suspensivamente; es decir, para compartir con la audiencia, que se suspenda la aplicación del fallo. O sea, se puede ir a la Corte o se puede ir normalmente a una cámara alternativa, como podría ser Casación en otros casos, pero no suspensivamente; es decir, que el fallo se aplica. Así que, bueno, de darse la lógica que vos indicás, esperás que el fallo se esté aplicando en las próximas semanas.

Sí, la verdad que sí. Yo lo que tengo que decir es que la Justicia, en este caso, se puso los pantalones y falló en contra de lo que quería el Gobierno nacional, en el momento en que el Gobierno nacional tiene mucho poder. Por lo tanto, eso también vale la pena recalcarlo. Y para que nosotros entendamos esto, lejos de ser una victoria, nosotros lo tomamos como una nueva instancia para que el Gobierno entienda que tiene que dialogar con las universidades públicas, porque en las universidades públicas lo que hoy se está viviendo es una agonía de muchísimos profesores que están haciendo lo imposible para mantenerse dando clases; sobre todo en los colegios universitarios, también, sobre todo en las facultades que tienen mayor cantidad de dedicaciones exclusivas, que son las que tienen mayor cantidad de docentes y profesores que viven de eso.

Creo que lo que nosotros tenemos que tomar conciencia es que a nosotros nos llena de orgullo ver, por ejemplo, ahora, cómo la Universidad de Buenos Aires, a través de la Facultad de Ingeniería, es parte del satélite Atenea, que se va a lanzar en la NASA; cómo nos llena de orgullo vernos en los rankings, en las mejores posiciones. Y todo eso con una inversión por alumno muchísimo menor a la que se hace en otras partes del mundo. Yo lo que creo es que el Gobierno tiene que entender que, para continuar con esto, hace falta que en la mesa de discusión con las universidades esté el Gobierno, porque el Gobierno también tiene que discutir qué necesita de los planes de estudio, qué necesita el plan de producción que propone para la Argentina de las universidades públicas. No me imagino dos años más sin poder tener diálogo con el Gobierno. Eso sería gravísimo.

El oficialismo, preocupado por el escándalo Adorni en Diputados

Hoy me pasaban un informe en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires: solamente en esa facultad, durante los dos primeros años, se fueron 100 docentes e investigadores, entre 30 y 40 años. Y la gran mayoría se van a entidades privadas o se van a algunos del país, pero la mayoría se van a entidades privadas. Lo mismo pasa en otras facultades: pasa en la Facultad de Ciencias Económicas con la carrera de Economía y pasa en todas las universidades donde el que vive de eso ya hoy no se le pide que viva un poco peor, no se le pide que no llegue a fin de mes, y eso no puede pasar hoy con los sueldos que tienen los universitarios, no pueden llegar a mitad de mes, tienen que buscarse todos otros trabajos, trabajos complementarios.

Para que te des una idea, el único salario del sistema universitario que está a penitas por encima de la canasta básica, que eso son 1.490.000 pesos, es el de titular, que es la máxima categoría, con dedicación exclusiva, que es la máxima dedicación. Bueno, en esas condiciones hoy está la universidad produciendo lo que produce.

 ¿Cómo sigue la huelga? ¿Y cómo imaginás que se va a poder escalar en el momento en que se confirme, se aplique el fallo y se aplique la ley?

Hoy las universidades están dando clases, comenzaron las clases. Ayer hubo paro, el paro tuvo un alto nivel de acatamiento y es lógico, porque el reclamo es más que justo. Obviamente, nosotros dialogamos con todas las entidades gremiales, partiendo de la base de lo sumamente justo que es el reclamo. También dejar en claro que no se pueden realizar, o no es bueno para los estudiantes ni para la sociedad en general, realizar medidas por tiempo indeterminado, porque eso lo que hace es que uno se ponga triste cuando ve un aula vacía.

Yo, cuando veo un aula vacía, pienso: “Milei hoy cumplió su objetivo”. Digo: “Y nosotros tenemos que poder reclamar, tenemos que poder concientizar, pero con las aulas llenas de estudiantes”, sobre todo en los colegios secundarios, porque en los colegios secundarios cada día de clase que se pierde, por más que la razón sea justa, tenemos que recuperarlo después y eso, si no, no entra en el calendario.

La falsa inclusión universitaria

Saliendo del tema del fallo y la ley de financiamiento universitario, voy a un tema que tiene que ver con la actualidad política: la proximidad de la casa del jefe de Gabinete con la Facultad de Filosofía hizo que se llevara adelante una forma de protesta de la Facultad de Filosofía, dando clases frente a la casa o a los departamentos que habita el jefe de Gabinete. Una reflexión tuya sobre esa acción, esa forma de visibilizar el descontento que llevó adelante la Facultad de Filosofía.

A mí no me gusta cuando yo veo que se va a la casa particular de las personas a hacer un reclamo, porque las personas tienen familia que no tiene absolutamente nada que ver con las decisiones que toma el jefe de Gabinete desde su función. Eso lo pensé siempre y también lo pienso ahora. Por supuesto, también entiendo que estamos viviendo un momento de violencia política que se irradia desde lo más alto del Poder Ejecutivo. Nosotros vimos la asamblea de apertura de sesiones, vemos cada uno de los tuits del Presidente, también del jefe de Gabinete, cómo se la pasan insultando al que piensa distinto.

Entiendo el enojo. Me parece que a Milei no hay que contestarle de la misma manera. Nosotros tenemos que mostrar que somos distintos. Por supuesto que hice, hago y haré clases públicas en las puertas de las facultades, frente a la Casa de Gobierno o frente al Congreso, porque creo que ahí es donde se toman las decisiones y donde se ejerce la función pública de cada uno de esos funcionarios.

Pero, a ver, entiendo el enojo, entiendo la bronca, pero me parece que nosotros también tenemos que darnos cuenta de que este conflicto es un conflicto que seguramente va a tener continuidad en el tiempo y que nosotros tenemos que plantear todas medidas que, primero, respeten la libertad y, segundo, permitan continuar, no te digo con el normal funcionamiento, porque es ilógico pensar que el funcionamiento va a ser normal si la situación salarial es la que estamos viviendo hoy, que es calamitosa, donde los profesores en dos años cobran la mitad del sueldo que hace dos años, pero lo que sí es cierto es que nosotros tenemos que garantizar que la universidad pública siga siendo el lugar de transformación social y de calidad que tiene la sociedad argentina. Para eso, las aulas tienen que estar llenas de estudiantes, con profesores al frente.

RM / EM