Expreparador físico de Maradona: "La inteligencia de Messi es muy parecida a la astucia, casi intuitiva"
Fernando Signorini analiza el desgaste físico y emocional de Leo de cara al partido decisivo, revela detalles inéditos de su particular campo visual y traza un paralelismo con Diego. Además, su advertencia sobre la exigencia del calendario: "Si los jugadores no reaccionan, que se jodan".
A horas de un partido crucial y con las miradas del mundo puestas sobre el resto físico de un Lionel Messi que desafía el paso del tiempo, la voz de Fernando Signorini emerge como un faro de experiencia. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el histórico preparador físico que custodió los años más gloriosos de Diego Armando Maradona y acompañó a Leo en el Mundial de Sudáfrica 2010 dialogó sobre el rol de la pasión, el desgaste emocional y los misterios de esa "inteligencia astuta" que emparenta a las dos máximas leyendas del fútbol argentino.
Con su habitual lucidez y sin esquivar la polémica, el "Profe" advirtió sobre la sobrecarga del calendario que sufren los futbolistas actuales y disparó con dureza: "Tienen que reaccionar y hacer lo que Diego sugirió en el 86".
Fernando Signorini fue pionero de la preparación física personal en el fútbol de élite, reconocido mundialmente por haber moldeado el cuerpo y protegido la carrera de Diego Armando Maradona durante sus años dorados en Barcelona, Nápoles y tres Copas del Mundo, con una trayectoria que conecta de forma única a las dos máximas leyendas argentinas al haber entrenado también a Lionel Messi en el Mundial de Sudáfrica.
—Hola, Fernando, ¿qué tal? Buen mediodía.
—Muy buenos días.
—Bueno, a ver, estos minutos finales de nuestro programa queríamos dedicarlos a conocer tu opinión y tu sensación de estas horas, no solo por el partido, sino en lo físico —que también es tu metier— con respecto a Messi. Teniendo en cuenta sus 39 años y sus partidos a lo largo ya de este Mundial —que muchos creían que no iba a llegar a estar presente en todos como estuvo, y en el último se lo vio un poquito menos activo—, quizás lo de la pasión que mencionábamos recién puede jugar un rol importante. ¿Vos creés en esta cuestión física de un partido como el de hoy?
—Sí, pero yo sugeriría que no se deje ganar por la pasión, porque entonces va a hacer esfuerzos para lo que hoy en día ya no puede soportar. Que siga como hasta ahora, caminando el 63% del tiempo del partido y adivinando a ver en qué momento puede pegar el zarpazo para hacer daño. Yo creo que Menotti decía que el fútbol es un poco como la literatura; eso lo trajo desde Borges: era orden y aventura. El orden lo tiene que, obviamente, aportar el equipo; él tiene que ser la aventura, y para la aventura tiene que estar muy fresco, sobre todo desde el punto de vista emocional y mental. Yo creo que va a hacer lo de siempre. Es un chico muy astuto. Son casi irrepetibles las condiciones que tiene, o se encuentran en muy pocas personas. Me hace acordar a una historia que leí acerca de Ulises, que bueno, son propietarios de una inteligencia que se llama "inteligencia astuta", que está mucho más cerca del instinto animal que del ser racional. Y es una propiedad que tienen muy pocas personas, además de otras, como por ejemplo un campo visual que alguna vez le hizo decir al doctor Antonio Dal Monte cuando evaluamos a Diego antes del Mundial del 86. Este señor era un médico, bueno, era doctor de medicina espacial, una luminaria a nivel mundial, y dijo que tu amigo —por Diego— hubiera sido un excepcional piloto de pruebas de aviones de guerra.
Ser futbolero, una forma de la argentinidad
Y ante lo obvio: "¿Por qué, Antonio?", "porque tiene una capacidad visual, del campo visual, que también la tiene Leo, que desmiente esa creencia religiosa de que Dios hizo a todos los hombres iguales. A estos les tiró más levadura". Yo creo que Leo hoy tiene que hacer eso después. Claro, el rival juega, pero de lo que estoy absolutamente seguro es que —bueno, ahora hay cinco cambios por equipo, quiere decir que de los 32 jugadores que puedan formar parte— todos van a ser exitosos porque todos van a dar el máximo por conseguir el resultado. Y para mí el éxito es ese: dar lo máximo en cada cosa, no solamente para jugar al fútbol, sino como amigo, como padre, como hijo, como todo. Y en ese sentido, después el resultado puede variar, pero yo por eso siempre estoy muy tranquilo. Como yo no tengo ninguna posibilidad de intervenir —menos mal, porque sería beneficio para los rivales si jugara yo—, pero no, yo creo que es eso, simplemente. Siempre me deja muy tranquilo esto de la competencia. Te imaginás, hace 54 años que estoy en esto y 40 en el fútbol de alta competencia, y al lado de uno que, bueno, cada día era, no sé, eran interminables por la cantidad de cosas que le pasaban... Estoy hablando de Diego.
—Diego decía, yo recuerdo que él decía un poco retomando lo que marcabas antes, que él a veces veía lo que había hecho y decía: "Yo no sé cómo me sale eso". Quizás esa condición natural que en algún momento no saben...
—Claro, le aparece desde adentro. No hay... Mirá, hay tantas jugadas. Esa del segundo gol de Diego en el Mundial de México contra Bélgica, cuando corta en diagonal hacia la izquierda y, como el arquero Pfaff le sale a achicar el ángulo, él tiene que inclinar mucho el cuerpo para cambiarle la pelota al segundo palo y hacer el gol. En ese momento, si vos congelás la imagen y jugás por el café o por el asado: ¿se cae o no se cae? Sí, se cae. No, no se cae. ¿Y por qué? Y ni él lo sabe. ¿Qué sé yo? Porque tiene esas cosas que, bueno, por eso son, también además del genio, de la magia que tienen y el talento, por eso son lo que son, ¿no?
—Obvio. Fernando, lo último: ¿cómo ves lo de hoy?, ¿cómo estamos para el partido de esta tarde, más allá de este costado que mencionábamos recién?
—Yo creo que va a ser un partido muy parejo, va a haber mucha carga emocional y después, bueno, como decía Panzeri, "el fútbol es dinámica de lo impensado", así que cualquier cosa puede pasar.
—Igual algunos, viste que marcan que físicamente quizás están muy cansados, partiendo de Messi y algunos otros. ¿Eso lo ves?
—Sí. Sobre todo son dos equipos que han jugado 30 minutos de alargue y eso, en algún momento del partido... Porque también lo que cansa mucho es el estado emocional. No es lo mismo cuando uno hace una actividad estando relajado que cuando, qué sé yo, tiene la obligación de que le salga bien. Y eso también puede afectar. Pero bueno, va a ser igual para todos, ¿no?
—Sí, porque también si hay un suplementario, llegar a la final va a ser llegar incluso con desventaja, para quien llegue, con respecto a España, por ejemplo, que no fue a suplementario.
—Claro, es una clarísima desventaja, sobre todo con las altísimas temperaturas. Pero bueno, si los jugadores no dicen nada, si aceptan los calendarios recargados, si aceptan que esto suceda, si aceptan que, qué sé yo, todo lo que ahora la FIFA les ha impuesto, como digo entre comillas: que se jodan. Que se jodan o que reaccionen. Que hagan lo que Diego sugirió en el 86, de formar un gran sindicato mundial para que el fútbol sea de los jugadores y no de los jeques árabes, ni de Infantino, ni de Trump, ni de nada. Tiene que ser de los jugadores.
—Sí, por ahora indudablemente eso no está y parece que el negocio se va imponiendo también sobre estas características del deporte. Fernando, gracias por tu tiempo en este mediodía. Muy amable.
—Abrazo grande.
MEG
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