Pasión con identidad

Fabrizio Andreucci: "El fútbol es lo que la sociedad argentina identificó con lo sagrado, con su identidad"

El director de arte y comunicador sostuvo que el fútbol se convirtió en el principal elemento de cohesión de la sociedad argentina y afirmó que, frente a Inglaterra, es imposible separar el deporte de la historia.

Fabrizio Andreucci Foto: Redes Sociales

En la previa del partido entre Argentina e Inglaterra, el director de arte y creador de contenidos Fabrizio Andreucci reflexionó sobre el vínculo entre el fútbol, la historia y la identidad nacional, en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). "El fútbol es aquello que la República Argentina ha constituido como cuestión sagrada" y "es lo que nosotros elegimos", sostuvo, al tiempo que aseguró que, cuando un jugador se pone la camiseta de su selección, "carga con una historia que no elige".

Fabrizio Andreucci es director de arte, creador de contenidos y diseñador gráfico egresado de la Universidad Nacional de Rosario. Ha desarrollado su trayectoria trabajando en marketing, fotografía y piezas audiovisuales con gran alcance en redes sociales. A través de la historia, la filosofía y la cultura popular intenta comprender la identidad argentina.

—Te convocamos para hablar en estas horas de tanta tensión, porque estamos todos esperando el partido de la tarde. Pero también saber un poco, desde tu visión, sobre lo que ha sido la historia desde el 66, con aquella historia de Rattín en Londres. ¿Cómo impacta ese costado dentro del fútbol y el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra?

—En principio es la misma situación. Yo desde el domingo vengo todas las noches soñando con el partido, incluida esta noche. Necesito que sea el partido, a la vez necesito que no sea. Es como un instante que tenemos en las manos de algo que vamos a recordar para siempre. Es algo muy importante, sobre todo por las últimas dos balas de Messi en mundiales. No es poco. Es algo que se arrastra desde hace muchos años. Pero la historia de enfrentamiento con el Reino Unido viene desde las Invasiones Inglesas, viene desde Malvinas, viene desde enfrentamientos futbolísticos. Es muy difícil creer que no se puede mezclar la historia con el fútbol.

Lo que sucede es que, por supuesto, ningún jugador inglés hundió ningún barco ni ocupó ninguna tierra. Y muchos seguro estarán de acuerdo con nosotros en muchas de las posturas. Pero también lo que sucede es que, cuando uno se pone una camiseta de fútbol, carga con una historia que no elige. Diría el amigo Croce: "La historia es siempre historia contemporánea". Siempre. Entonces no se puede eludir, es ineludible. Y conviene saberlo como lo que es.

Uno encuentra eso en muchos de los jugadores ingleses, que en algún sentido hasta nos aprecian en muchos aspectos, que hasta entienden un poco lo que sucedió con Maradona y hasta entienden nuestro reclamo por Malvinas. Y, en algunos casos, lo comparten. Pero, lamentablemente, cuando uno se pone una camiseta carga con unos colores y una historia que, aunque no haya elegido, allí están.

—Y, obviamente, también, pasaron 40 años del 86, pero también la guerra, que ahí en ese momento sí estaba mucho más cercana y fresca de lo que está hoy, incluso generacionalmente hablando. ¿Vos creés que eso puede impactarles a los jugadores? ¿Cuál es el límite que pueden tener incluso ellos dentro de esto? En el 86, decía Bilardo, que llegaban telegramas de los excombatientes pidiéndole una cuestión heroica vinculada justamente a la guerra, muy reciente en aquella época. Ese costado, ¿cómo lo ves?

—Y hoy también. Veteranos ayer enviaron una carta. Entonces siempre pesa, siempre está. Por supuesto que los jugadores tratan de quitarse la presión y tratan de quitarse ese peso histórico. Está muy bien que lo hagan, porque a ellos no les corresponde cargar con esa parte de la historia. Cuando a Maradona le tocó declarar, él dijo: "Yo de política no hablo". Él dijo: "Esto es solamente fútbol y punto". Y después el mismo Maradona, a lo largo de su historia, por su condición y por lo que generó en el pueblo argentino, comprendió que no es sólo fútbol.

Lo importante es entender que el fútbol es aquello que la República Argentina ha constituido como cuestión sagrada. Es lo que nosotros elegimos. El resto de los países tienen un idioma que los compone, grandes guerras, epopeyas fundacionales, reyes, zares. Tienen algo que los ordena. Nosotros hemos elegido el fútbol. Cuando toca elegirlo, toca analizar la propia historia argentina, para 1880, siendo una nación que no tenía ni 100 años de historia, arranca con una ola inmigratoria sin precedentes. Era un país que tenía 4 millones de habitantes y, para 1930, desde 1880 hasta 1930, recibe 6 millones de inmigrantes. Y una sociedad que tenía 4 millones.

Entonces, para 1914, el 30% del país era inmigrante y el 50% de Buenos Aires era inmigrante. Entonces es un país con partes de otros lados, que no hablaban lo mismo, no creían en lo mismo, no eran de la misma clase social. Era muy diverso. Era un país que tuvo que aprender a sobrevivir y a convivir. Y en ese embrollo, en ese menjunje que existía, aparece un juego. Un juego donde no importa el nombre que tengas, no importa la guita que poseas, no importa el idioma que hables. Importa que juegues, y, si jugás bien, pertenecés. Por eso el fútbol también es tan importante. Por eso representa algo tan grosso en este país. Y después está el rol de los clubes.

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—Además con todo ese desarrollo del deporte, del fútbol, con una historia muy vinculada, quizás en lo deportivo, más a los ingleses que a los italianos, españoles o yugoslavos de aquella época que venían, porque, fijate: River Plate, Boca Juniors, Arsenal... Digamos, lo traen ellos: los equipos que se armaban al lado del ferrocarril para aquellos obreros que estaban construyendo las vías en el país.

—Y es que va por ahí. Creo que en el Planetario está el homenaje al primer partido de fútbol que sucedió. Lo traen a la Argentina, registrado que es en los Bosques de Palermo, y era un grupo de ingleses. Entonces lo traen ellos, lo traen los inmigrantes ingleses al país. Estaba en colegios, era un círculo muy cerrado, simplemente se jugaba ahí. Pero lo empiezan a jugar obreros, lo empiezan a jugar con otros trabajadores, empiezan a jugar los hijos de estos obreros, que ya eran argentinos.

Entonces empieza a diversificarse, empieza a aparecer también en los colegios, empieza también a encontrar el potrero. El potrero es probablemente el primer lugar 100% argentino. Porque Argentina y Buenos Aires eran un lugar de cafés, de bares, de teatros, pero también de conventillos. Había una ruptura muy grande y el potrero es un lugar no reclamado por el Estado, donde se pudo encontrar la gente y donde pudo organizarse por primera vez.

Entonces es muy importante el fútbol en ese sentido. Y, como decís, lo traen los ingleses. Y hasta que Racing gana su primer campeonato era todo de Alumni, que eran todos hijos de inmigrantes británicos. Racing es el primer club sin descendientes de británicos que sale campeón. Y ahí ya arranca otra historia. Ahí ya es el inicio de la nuestra.

Por último, ¿tu pálpito de hoy cuál es? ¿La pasión le gana al fútbol? ¿El fútbol está por encima de todo, digo, en lo que hace al juego en el campo? ¿O esto que estamos mencionando será tan fuerte como fue en el 86 y permitirá un triunfo adicional a lo deportivo?

—Creo que la pasión es un factor irreductible del fútbol, como lo vivimos nosotros. Entonces no es que le va a ganar, va a estar ahí. Si sale bien, estará cargado de pasión. Yo, por supuesto, no espero que nadie salga a vengar nada, porque lo que nos dio Maradona no es una solución. El problema se soluciona cuando las islas, que son argentinas, sean devueltas. Ahí se va a solucionar el conflicto. Lo que hizo Maradona es darnos un mimo, un instante de algo, de algo parecido a una revancha, de algo parecido a haberles ganado algo, haberles quitado algo y que sepan lo que es que se quite algo. Y lo hicimos con una trampa que no mata. Lo hicimos con un gesto de picardía dentro de un juego. Porque si nosotros nos vengamos, es en un juego y no en guerras.

RM