Modo Fontevecchia

Juan Belikow sobre Trump: “Está en la disyuntiva del ludópata, se retira o dobla la apuesta”

El analista político advierte sobre las limitaciones de la estrategia de Donald Trump frente a Irán y pone el foco en los riesgos de una escalada difícil de controlar.

Donald Trump y una nueva amenaza contra Irán: "Esta noche morirá toda una civilización" Foto: Cedoc Perfil

En medio de una escalada internacional marcada por tensiones en Medio Oriente y definiciones inciertas de poder global, el analista en relaciones internacionales Juan Belikow advirtió que Donald Trump enfrenta un dilema estratégico comparable al de un jugador compulsivo: retirarse o redoblar el riesgo. Lo expresó en diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil, AM 1190, donde analizó el escenario geopolítico actual y las limitaciones tanto internas como externas del liderazgo estadounidense.

Juan Belikow es licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Belgrano. Se especializa en análisis internacional, seguridad global, defensa y crimen organizado. Es profesor universitario y miembro consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, además de colaborar con organismos regionales en temas de seguridad.

Para hablar de relaciones internacionales nos encontramos frente al ultimátum. Creo que usted estaba escuchando recién el reportaje a la corresponsal de Al Jazeera. ¿Se imagina que vamos a un conflicto largo como en el caso de Rusia y Ucrania?

Sí, además es un conflicto que está derramando. Hoy acabamos de tener un tiroteo en el consulado israelí en Estambul con un muerto y dos heridos graves. Sí, efectivamente estamos en una escala de amenazas que no se sabe bien a dónde van. Trump quiere ganar. La pregunta es que nadie sabe, y probablemente él tampoco, qué quiere decir ganar. Fue cambiando de objetivos, con lo cual no sabemos cuál es el resultado final buscado. Un poco complicado el escenario.

¿Qué probabilidades le asigna a distintos escenarios? ¿Finalmente puede haber una negociación con Irán en algún momento y un alto el fuego? ¿Que esto avance hasta que finalmente haya una incursión terrestre contra el régimen dentro del propio Irán?

Sí, es una situación bastante extraña porque cuando uno quiere negociar algo tiene que acercar posiciones y la verdad es que particularmente Trump está en una actitud de querer la rendición incondicional y total, y no acepta ninguna condición que no sea distinta de la que él quiere imponer. Tampoco son muy claros ni muy precisos ni muy realizables los objetivos que él plantea. Irán, por otra parte, también hay una posición bastante intransigente, aunque los diez puntos que ha sometido recién a consideración algunos son muy poco razonables, pero uno pone hipótesis de máxima para después negociar a la baja. Pero parece que ninguna de las dos partes pretende ceder.

Para Irán esta negociación es más fácil, tiene muchas ventajas en el sentido de que el régimen ya sobrevivió, aunque Trump diga que cambió el régimen. Porque ya el ayatolá que tenemos hoy no es el que había antes, pero el régimen de los ayatolás sigue ahí. La diferencia quizás es que ahora tenemos un régimen más militarizado que antes. La que gobierna ahora Irán es claramente la Guardia Revolucionaria, cosa que no ocurría antes. Anteriormente era el ayatolá quien dirigía y la guardia se subordinaba. Ahora parece ser que la situación se invirtió.

Se invirtió por una razón relativamente simple: los ayatolás es uno solo. La Guardia Revolucionaria es múltiple. Ellos tienen esta estrategia que llaman mosaico. Ellos previeron este escenario. Hace 30 o 40 años se preparan para esto, donde se entendía que era altamente probable que el sistema de comando y control estuviera disrumpido. Entonces hay 19 comandos que tienen autonomía. Cada uno sabe lo que tiene que hacer, que a su vez está subdividido en otras 160 regiones, con lo cual cada uno sabe exactamente lo que va a seguir haciendo cuando el comando no exista.

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Igual que en todos los estados que tienen este carácter o tinte de alta violencia, igual que el crimen organizado, además tienen mecanismos de sustitución porque la probabilidad de descabezamiento siempre existe. Entonces el mecanismo de sucesión está muy aceitado y es muy lógico. Que hayan acabado con la dirigencia no quiere decir absolutamente nada porque hay mecanismos de sustitución inmediata.

Y el otro tema, es que en todo esto Trump tiene las de perder por varios motivos. Primero porque tiene un escenario interno: elecciones inmediatas, un Partido Demócrata debilitado, pero también un Partido Republicano falto de dirigentes. No hay nadie que asome en el horizonte. Pero también es cierto que su núcleo duro MAGA, el movimiento America First, está en contra de todo lo que se está haciendo aquí, esta guerra, porque él les prometió que no iba a haber más guerras, porque entienden que esto viola los principios y los criterios de la organización. Así que ese es el escenario interno.

Externamente tiene otros dos problemas: uno es el entorno cercano de Irán, es el Golfo, los países del Golfo, donde tiene aliados que él pretendía que se involucraran en el conflicto y los tipos dicen: “Bueno, nosotros lo apoyamos, pero no nos queremos meter, porque además son altamente vulnerables”.

Cuando Israel y Estados Unidos empiezan a violar las líneas rojas de lo razonable y empiezan a cometer lo que técnicamente se considera crimen de guerra, es decir, atacar infraestructura civil que no tiene ningún o tiene muy poca relación estrictamente militar, habilita también a Irán a hacer lo mismo. El problema es que Irán es uno solo y tiene efectivamente una infraestructura menos vulnerable y que afecta a la población que lo que afecta a los países de la región.

Entonces, países como Emiratos Árabes Unidos, el propio Qatar, Arabia Saudita y demás, que por ejemplo tienen bastante más dependencia de las plantas desalinizadoras de agua, Irán las puede atacar perfectamente. La infraestructura energética es más vulnerable en los demás países porque tienen poca capacidad defensiva. Irán se preparó para esto, ellos no. De manera que tiene todas las de perder.

Y entonces el otro elemento que aparece acá es la tradición de Trump. Es un tipo que vive haciendo amenazas, que después no cumple, corre los plazos y esto generó un hábito: ya los demás lo saben leer en estos términos y con alta previsibilidad. Él dice: “Les doy 10 días para que acepten la negociación”, presumiendo que no va a haber ataques, y no deja de atacarlos. Entonces la otra parte dice: “Bueno, esto no es un cese al fuego”.

Y de hecho lo que está planteando en este momento Irán es: “No queremos un cese al fuego, queremos una paz definitiva. Lo que queremos negociar es la paz, porque un cese al fuego le permite a las partes rearmarse y eso es lo que no queremos, porque además en este rearme, obviamente, los que están más alejados del conflicto tienen más facilidades para hacerlo que ellos, que van a estar bajo presión permanente, sobre todo porque este plazo que supuestamente les daría de 45 días o lo que fuera, los va a seguir bombardeando, con lo cual es una cancha inclinada que Irán no acepta”.

Uno puede gustarle o no gustarle Irán, pero en la posición en este momento esta es la realidad y ahí estamos. Y lo que es aún más increíble es que abiertamente el presidente Trump está anunciando un genocidio inminente, está diciendo: “Voy a eliminar toda esa civilización”. O sea, una cosa que raya en la locura total. Uno dice realmente ¿dónde estamos parados en esto? 

Déjeme llevarlo de la guerra a la política. Trump no puede ser reelecto: es un caso casi único de un presidente que inicia un mandato tras haber tenido otro anterior, precedido además por alguien de un partido distinto, en una situación bastante inusual y a una edad avanzada.

¿Puede ser que los condicionamientos políticos tradicionales —como la disidencia dentro de su partido o las posibilidades electorales— le importen poco y que, en realidad, esté cumpliendo una especie de mandato histórico que él mismo se impone?

Sí. Él se sirve del partido, no lo siente como propio. Si dependiera de él, habría creado otro partido. El sistema partidario estadounidense funciona como aparato electoral, no como estructura permanente. Trump ha disciplinado a su partido: de nueve políticos relevantes que se le opusieron, siete no han logrado ser reelectos porque se enfrentaron con Trump y Trump esto no lo perdona.

Ahora, estamos en un contexto un poco diferente y es cierto, yo coincido, él está buscando el bronce nada más, y el bronce de una manera particular. Por eso digo, él quiere ganar, no importa lo que ganar quiera decir y ese ganar quiere decir distintas cosas en distinto momento. Arrancó diciendo que quieren el cambio de régimen. Después no, después hay que eliminar la capacidad nuclear de Irán.

Particularmente la capacidad militar nuclear de Irán tiene tres componentes básicos: uno es el enriquecimiento de uranio propiamente dicho, que es un factor. Intentar extraer el uranio enriquecido que tiene ahí supondría un operativo militar suicida, con muy poca probabilidad de éxito. Porque hay que transportar una enorme cantidad de contenedores, subirlos a aviones de carga, sacarlos de un territorio hostil. O sea, los militares mismos le dijeron: “Esto no es muy viable”.

El segundo elemento son los vectores, es decir, los misiles que pueden transportar esa ojiva nuclear y ponerla en algún blanco. Suponiendo que elimine estos dos, queda un tercero, que es el know-how, la gente que sabe construir estas dos cosas, que va a seguir estando ahí, con lo cual van a seguir haciendo ataques selectivos. Y no sabemos exactamente cuántos son, sobre todo teniendo en cuenta que son programas secretos.

Supongamos que la inteligencia conoce algunos nombres, pero no tenemos garantía de que cubramos el 100%. Ni siquiera sabemos exactamente dónde tienen ocultos los misiles. Porque estimábamos que en el ataque inicial que hicieron, este era el estimado que había hecho Estados Unidos junto con Israel, que con esto íbamos a eliminar los lanzadores de misiles. Es más, al tercer o cuarto día se había anunciado que prácticamente el 60% de los lanzadores estaban fuera de funcionamiento. Bueno, ahora dicen que son menos del 30 porque descubrieron que los han ocultado mejor. No sabemos exactamente dónde están. Siguen tirando entre 40 y 60 misiles todos los días, 35 días después de iniciada la guerra, después de que Trump haya anunciado en por lo menos 15 oportunidades que la guerra se ganó.

¿Qué es ganar para Trump? Está claro que para Israel la situación es existencial. Para Estados Unidos lo existencial pareciera ser la competencia comercial con China. Entonces, ¿ganar qué cosa en Irán sería compatible con la verdadera guerra que quiere ganar Estados Unidos, que es mantener su supremacía hoy amenazada comercialmente por China?

No sé qué quiere decir ganar para Trump en particular.

O qué imagina él, en su extraña psicología, como que esto es parte de la verdadera batalla que no es con Irán.

Sí, no es con Irán, es con el régimen particular. Él necesita algún triunfo porque anunció muchos triunfos que no tiene ninguno. La guerra de Ucrania se iba a terminar en 24 horas. Lo de Venezuela iba a ser democrática y la íbamos a liberar. Es más de lo mismo lo que quedó ahí, con la diferencia de que ahora Estados Unidos va a ser el elemento extractor. Y tampoco lo sabemos mucho porque el sector petrolero dijo: “No nos interesa ir a Venezuela”.

Venezuela tiene petróleo ultra pesado, una emulsión llena de arena, su depuración es muy cara y si el mercado mundial baja, no es negocio. Hay que invertir muchísimo en una infraestructura energética totalmente anticuada, que funciona al 30% de su capacidad, con un futuro incierto porque políticamente la situación no está resuelta. El chavismo sigue vivo ahí. 

Volviendo al tema de Irán, ¿qué quiere decir ganar? Ganar algo que el mundo reconozca que él ganó. Lo que pasa es que ganar va a ser que se libere Ormuz y Ormuz definitivamente no se va a liberar.

No, pero estaba liberado antes, o sea, no sería ganar.

Claro, ese es el tema. Y ahora lo que Irán está proponiendo, los diez puntos que contestó, no tenemos el detalle fino porque no lo han publicado, pero sí hay cosas que sabemos. Algunas son bastante razonables, otras no, como cobrar un peaje y compartirlo con Qatar. Dicen: “La mitad va a ser nuestra, la mitad de ellos, dos millones de dólares por barco”, que, al valor del petróleo actual, aun si baja, va a seguir siendo negocio para la industria petrolera pagar ese peaje.

Un barco que cruza Panamá paga un millón de dólares mínimo por paso, ¿por qué no pagar dos millones cuando se transporta diez veces más? Entonces al mercado esto no le preocupa demasiado, pero la regla de juego es distinta. El problema es que la llave de Ormuz la sigue teniendo Irán y la va a seguir teniendo porque hay algo que en geopolítica no se puede cambiar: la geografía.

¿Asigna alguna posibilidad de que Estados Unidos se decida mandar 150.000 soldados e invadir Irán?

Sí, pero el riesgo se multiplica. Yo lo que vengo planteando hace ya un tiempo es que Trump se puso frente a una situación del ludópata, la disyuntiva del ludópata: me retiro en juego y acepto la pérdida que tengo hasta ahora, que no es grande, intento venderla como triunfo, que es lo que va a hacer. Él, de hecho, está denunciando que el régimen ya cambió, que él logró su cometido porque ya tal que él no está. Claro, está su hijo, que es más complicado, pero es un pequeño detalle.

Ahora, la otra alternativa que tiene es ir a por más. Pero ir a por más es muchísimo riesgo. Porque si él pone 150.000 personas, el ejército iraní y la Guardia Revolucionaria tienen más de un millón de personas. Uno dice hay asimetría de capacidades, también la había en Vietnam y muchos dicen que esto es Vietnam.

Hay que entender un elemento. Hay una vieja fórmula muy conocida que dice: poder es igual a capacidad por voluntad. La capacidad son estos números, la cantidad de tanques, aviones. Pero la voluntad, lo que potencia la capacidad, es clave. Si la voluntad es cero —y en Estados Unidos es muy baja, porque la retaguardia norteamericana donde reciba tres cadáveres, cuatro cadáveres, cien cadáveres en bolsas de norteamericanos, va a haber manifestaciones en Washington, y el Congreso probablemente empiece a retacear recursos para esta guerra—.

Ahora, eso no es lo que ocurre en Irán, porque Irán está defendiendo su propio territorio. Y en Irán hay que dividir dos elementos: uno es el régimen, que es un problema, pero desde el momento en que empiezan a atacar la infraestructura crítica, esto ya no afecta al régimen, afecta al ciudadano común. Si a uno le destruyen los puentes, las plantas desalinizadoras, las centrales energéticas, no queda nada de infraestructura, ¿qué futuro de desarrollo tiene el pueblo iraní? Entonces el pueblo va a cerrar filas con el régimen porque va a sentir más afinidad con el régimen que con quien los está bombardeando. Esto es de manual.

Cuando Trump dice, como lo dijo ayer: “Los iraníes están rogando que los bombardemos”, ¿realmente pensamos eso? ¿Creemos que eso es viable? El problema es que va a generar más afinidad con el régimen.

Y el otro riesgo que existe es que la afinidad panislámica genere que haya gente de otros países de la región, como de hecho algunos grupos iraquíes proiraníes ya han cruzado la frontera para ir a luchar contra la eventual invasión americana.

La guerra hasta la fecha de hoy tiene aproximadamente invertido por parte de Estados Unidos 80.000 millones de dólares. Son 2.100 millones de dólares mínimo que se gastan cada día. Cuando hay gente en Estados Unidos que no puede pagar el seguro médico, que tiene una inflación brutal. El factor voluntad interno que multiplica la capacidad va a ser nulo. En cambio, cada día que Estados Unidos ataca, la voluntad de defenderse va a crecer.

Juan, una clase magistral. Muchísimas gracias, un placer.

GD / EM