La primera presidenta del Colegio de Abogados y su motor político: “Estudié derecho inspirada por el Juicio a las Juntas”
La abogada Alejandra García se propone blindar la independencia judicial y el acceso a la justicia como pilares fundamentales frente a cualquier avance contra las instituciones democráticas.
Luego de imponerse con más del 47% de los votos, Alejandra García se convirtió en la primera mujer en presidir el Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal, sucediendo a Ricardo Gil Lavedra. A partir de esta entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, la abogada vincula su histórica elección con una vocación nacida en el Juicio a las Juntas y reafirma su compromiso con la independencia judicial frente a los desafíos institucionales actuales.
La abogada argentina, Alejandra García, recientemente fue elegida presidenta del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal (CPACF), una de las instituciones que representa a los abogados matriculados en la Ciudad de Buenos Aires. Se graduó en la Universidad de Buenos Aires y tiene más de 30 años de trayectoria profesional. Actualmente se desempeñaba dentro del propio Colegio como coordinadora legal y técnica, antes de ser candidata a la presidencia.
La primera mujer electa.
Sí, la verdad es que estamos muy contentos con la participación. En un momento en el que la gente ha dejado de participar, el respaldo de los abogados y abogadas a la institución que está ahí para defenderlos es muy importante. Además, refleja no solo el compromiso con la institución, sino también el respaldo a estos cuatro años de gestión.
Me decía que es abogada en gran medida también por aquel Juicio a las Juntas. Cuando usted miraba a esos jueces y a ese fiscal, eran sus héroes. Usted era adolescente y, casualmente, su predecesor fue uno de esos héroes. ¿Cuánto de la vocación tiene que ver con aquel juicio de aquellos héroes?
En aquellos años en los que empezaba la democracia, cuando Alfonsín toma la decisión institucional de enorme responsabilidad de que esta democracia no naciera manchada con el pacto de impunidad que habían planeado las juntas militares y que, en ese momento, era avalado por el principal partido de la oposición. Realmente ver el Juicio a las Juntas y la actuación del fiscal Strassera fue determinante para mí. De hecho, siempre en mi familia se decía que iba a estudiar medicina. Fui al CBC y volví anotada en Abogacía, algo que mi papá recién ahora me está perdonando.
¿Cuánto que haya en una institución, claramente la primera mujer nunca lo tuvo, que podríamos decir con un sesgo patriarcal? ¿Cuánto hay de eso en que su predecesor sea Ricardo Gil Lavedra?
La verdad es que muchísimo. El colegio cumple ahora en junio 40 años desde que fue creado también por una ley de la democracia y nunca se había elegido una mujer, pese a que hace muchos años que hay paridad en las listas.
La Junta Electoral viene validando su compromiso con la paridad a la hora de presentar las listas, y es la primera vez que una mujer es electa presidenta del Colegio Público.
¿Tiene que ver con una mirada de Ricardo Gil Lavedra que cimentó el camino para que esto sea posible?
Yo se lo digo todo el tiempo, nos abrió espacio, siempre nos trató como iguales. Formo parte del gobierno del Colegio Público desde que él asumió. Trabajé al lado de él, que también fue cumplir otro sueño, porque tuve la oportunidad de conocer y trabajar con el doctor D’Alessio. Siempre apoyaba nuestras listas el doctor Strassera y, ahora, trabajar con Ricardo fue realmente importante. Nos trató siempre como iguales, nos dio espacio en el debate y en la participación.
Conté con su apoyo para ir en esta lista.
¿Es más importante la justicia hoy en Argentina y en el mundo cuando lo que vemos es una tendencia en gobiernos autocráticos a despreciar o minimizar la división de poderes?
Sí, absolutamente. Y además el rol del colegio en eso es fundamental porque nosotros tenemos una delegación del Estado para controlar la matrícula y la ética profesional, pero también para intervenir y opinar cuando están en juego las garantías constitucionales. Es lo que hemos hecho estos cuatro años cada vez que se puso en juego la independencia judicial y el ataque a la libertad de prensa, y lo vamos a seguir haciendo.
El rol institucional lo hemos recuperado con la gestión de Ricardo, no lo vamos a abandonar. Participamos como amicus en la causa de YPF. Fue un enero intenso de mucho trabajo, pero también con un resultado muy positivo.
Y recientemente Ricardo Gil Lavedra le envió desde el colegio una nota a cada uno de los consejeros por el estamento de la abogacía para que traten el reglamento que envió la Corte Suprema, porque siempre alentamos una justicia independiente. Creo que quitarle la arbitrariedad que a veces se puede producir en los concursos de elección de jueces va a hacer que la gente vuelva a creer en la justicia.
El hecho de que el ministro de Justicia compita para el cargo de procurador, ¿le genera algún ruido?
No sé si genera algún conflicto de intereses desde el punto de vista institucional, pero sí es raro.
Pero justamente para ser procurador se necesita un consenso en el Congreso que excede al actual gobierno.
El hecho, por ejemplo, de que el gobierno no cumpla con una ley, como en el caso de discapacidad o financiamiento universitario, que no solamente fue sancionada, sino que, después de ser vetada, volvió a ser aprobada, y aun así la Justicia le ordenó al gobierno cumplirla y no lo hace. ¿En qué punto deja esto la independencia de poderes, tanto del Poder Legislativo como del Poder Judicial?
Soy una abogada que vengo de la universidad pública. Mis hijos fueron a un colegio de la universidad pública también. Siempre estuvimos atentos al cumplimiento de las leyes y vamos a seguir propiciando por la discapacidad y por la universidad pública. El cumplimiento de las leyes es esencial para el Estado de derecho y para la democracia.
No, no, es que las leyes están para ser cumplidas. En eso radica la división de poderes. Es importante el Estado de derecho para la democracia, muy importante. Las leyes tienen que ser cumplidas.
¿Cuánto dura el mandato?
Dos años. El doctor Gil Lavedra fue reelecto y por eso estuvo cuatro años.
Le quedan dos años muy especiales.
Muy especiales, porque atentan todo el tiempo también contra nuestras incumbencias y contra la colegiación obligatoria, que no es un privilegio de los abogados y abogadas. Es realmente una delegación del Estado que lo que hace es tranquilizar a la ciudadanía respecto del ejercicio de la abogacía.
Nosotros somos la primera línea, muchas veces, de acceso a la justicia. Es ante nosotros que vienen las personas a decir “tengo tal problema” y ahí es donde tenemos que actuar.
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Así que es muy importante el rol que cumple la colegiación y vamos a seguir actuando en ese sentido, defendiéndola.
MV
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