Políticas y comercio

La reunión de presidentes del Mercosur desde a perspectiva de Paraguay

Para el analista paraguayo Víctor Raúl Benítez, "no hay muchas expectativas" en torno a la cumbre del Mercosur, y advierte que la discusión por las cuotas de exportación hacia la Unión Europea puede convertirse en el principal foco de conflicto.

Víctor Raúl Benítez Foto: Imagen Web

La cumbre de presidentes del Mercosur encuentra al bloque en un escenario de tensiones políticas y comerciales que, según el economista y analista paraguayo Víctor Raúl Benítez, limita las posibilidades de alcanzar acuerdos de fondo. "No sé si hay muchas expectativas", resume en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), sobre la reunión que se desarrolla en Asunción, donde anticipa discusiones por la relación con la Unión Europea, el Tratado Transpacífico y las diferencias entre Argentina y Brasil. 

Víctor Raúl Benítez es un economista, politólogo, catedrático y analista paraguayo, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Costa Rica y economista por la Universidad Nacional de Asunción. Cuenta con más de 25 años de experiencia ejecutiva en multinacionales de consumo en diversos países de la región. Se desempeña como director del Club de Ideas, un espacio de debate sobre políticas públicas y economía en Asunción.

—Queremos un panorama de cara a la reunión de presidentes del Mercosur que se está desarrollando en estos momentos. Y no sé si podríamos llamarlo cierta 'influencia' del éxito económico de Paraguay en las ideas del presidente Milei respecto de regulación, baja de impuestos. ¿Cómo se ve desde la economía paraguaya esta reunión del Mercosur y la relación, siempre tensa, entre Argentina y Brasil, que se está desarrollando en estos momentos, que los tienen a ustedes allí en el medio?

—El Paraguay, como el Uruguay, son dos países tapones, geopolíticamente hablando, entre lo que era Portugal y España. Paraguay es un país muy abierto, Uruguay también. Argentina y Brasil son más proteccionistas. Entiendo que los temas serán la transferencia de la presidencia pro tempore de Paraguay a Uruguay; el tema con Japón, que es una alianza económica; revisarán el tema de la Unión Europea. Hay conflictos entre Lula, que tiene su problema con el Banco Master y la elección en octubre, y Milei, que tiene su problema con Adorni y los problemas también que todavía no desaparecen, como vendedor de criptomonedas.

Como le dije una vez a María O'Donnell, ya no existen presidentes: existen vendedores. Excepto Lula y Orsi, que mantienen todavía la jerarquía de la investidura. Pero hoy, dentro de la instancia del Mercosur, con estos problemas que acabo de citar, no sé si hay muchas expectativas. Porque esta unión aduanera, que no es ni más ni menos que algo imperfecto, todavía incompleto, la usan los países mayoritarios, como en una sociedad anónima, como elemento de su diplomacia parlamentaria, buscando un consenso, una hegemonía consensual a favor de Brasil, siempre. Un país tremendamente proteccionista.

Intenten vender un litro de leche a San Pablo. Yo enseño en Brasil. Es imposible. Con el ICMS y con el IVA, que te lo diferencian y te lo trancan. Es decir, nosotros tenemos serios problemas dentro del Mercosur para vender mercadería. Si bien el impuesto a la importación es cero, los impuestos, como el IVA, en Brasil se llama ICMS y PIS/COFINS, te lo trancan todo. Entonces, también va a haber problemas con respecto al ingreso de Venezuela.

Estuve anotando aquí: Argentina pide entrar en el Tratado Transpacífico. Argentina, que se corta sola, negocia una exención tarifaria de 1.600 productos estadounidenses para la Argentina. Y Lula le dice: "Che, ¿por qué te cortás solo?". Le dice a Milei, que encima ni le atiende el teléfono. Estoy haciendo una metáfora. Entonces, no veo yo que haya un animus societatis. Lula ni vino.

Argentina solicitó un tratado transpacífico: "Es uno de los acuerdos de libre comercio más grande del mundo"

—En ese sentido, no solamente Argentina pidió entrar al Transpacífico, también pidió entrar al Transpacífico Uruguay. Y, al mismo tiempo, está la discusión de que Brasil quiere sumar a Japón para, de alguna manera, equilibrar, reducir o quitar la importancia del Tratado Transpacífico. ¿Y Paraguay qué opinión tiene respecto al Tratado Transpacífico?

—La expectativa que tenemos con Japón específicamente es una cuestión. Con respecto al Transpacífico, nosotros tenemos un comercio muy fluido con toda la costa. Tenemos acá una ruta bioceánica, prácticamente, que desde Asunción va hasta Iquique y tenemos mucho tránsito de ida y de vuelta. Vendemos mucha carne; vendemos carne hasta Taiwán, que es nuestro aliado. En realidad, nosotros somos un país, desde los fenicios, muy comerciante, libremercadista. No producimos tampoco gran cosa; importamos mucho. Hasta autos usados traemos de Japón, lo cual es una vergüenza.

Entonces, no es que vaya a cambiar nada excepcionalmente para el Paraguay con respecto al tema del Pacífico. Con respecto a donde estamos vedados, pero es una veda mentirosa, es nuestra no relación con China. Estamos medio presos de Estados Unidos y Taiwán.

Estados Unidos hace con nosotros lo que nos hacen ellos mismos. Ellos tienen una fluida relación con China; no obstante, a nosotros medio que nos prohíben tenerla. Aun así, nosotros importamos todo de China. Somos los mayores importadores de mercadería electrónica e informática que entra al Brasil triangulada desde Ciudad del Este. Entonces, como se dice en Brasil, es mucho papo furado. Hay muchas mentiras, hay mucho cinismo. No hay gran cosa que vaya a cambiar.

Y con respecto a Europa, ahí sí. Ahí sí creo que vamos a pelearnos todos. Sobre todo Lula con Milei. Porque se tienen que repartir, en la reunión de hoy y mañana aquí en Asunción, las cuotas para exportar a la Unión Europea sin tarifas. Y ahí creo que puede haber un poco de brigas, porque cada uno va a querer llevar su paquete.

Paraguay y Uruguay dicen que debe haber isonomía. O sea, todos por igual. Si vamos a vender 100 kilos de carne, un cuarto para cada uno: un cuarto para Uruguay, un cuarto para Argentina, un cuarto para Paraguay y un cuarto para Brasil. Y Brasil dice: "No. Conforme al peso específico de cada país". Y la Unión Europea dice: "Yo solo compro carne de quienes no deforestan y no mantienen a sus empleados como esclavos".

Nafta: cada hogar con auto gastó $155.500 más por mes desde que empezó la guerra en Medio Oriente

Y en Paraguay hay esclavitud. Entiendo que en la Argentina debe haber también. En Brasil, ni hablar. Y deforestación, a full. Somos deforestadores, los brasileños, a full. No sé cómo es en la Argentina. Los paraguayos somos campeones en el Chaco. Estamos destrozando todo. No sé cómo va a terminar la cosa con la Unión Europea. Yo viajo mucho a Europa. En fin, el año pasado fui dos veces. He visto publicidad en las televisiones. Decían: "Ahora sí". Decían: "La manteca que viene de Francia tiene estos requerimientos de embalaje", etcétera. Ellos mismos se pusieron un montón de normas que nosotros no vamos a poder cumplir. Vamos a ver cómo termina la cuestión con la Unión Europea.

—Usted mencionó una ruta directa desde Asunción a Iquique, con la salida hacia Asia a través del Pacífico. ¿Qué importancia tiene la nueva privatización de la hidrovía en el caso de la Argentina? ¿Cómo modifica, si modifica en algo, la licitación de la hidrovía y las nuevas características que va a tener?

—Paraguay creo que tiene la segunda flota de ríos después de la del Mississippi, en Estados Unidos. Entiendo que Paraguay tiene dos salidas. Y el norte de Brasil, el oeste, Mato Grosso del Sur, el estado que más crece en el Brasil y uno de los que más crece all over the world en materia de agronegocios, que es Mato Grosso del Sur, que está acá al lado de Paraguay, cerca del Pantanal. Tiene vía directa. Ahora se está haciendo una ruta por el Gran Chaco paraguayo, que le llaman la ruta bioceánica, que conecta directo a Chile, Antofagasta e Iquique.

Es una opción para ir más rápido y evitar el estrecho de Magallanes, que es la hidrovía: salir por el Paraná, Paraguay-Paraná, Río de la Plata, y bajar allá al estrecho de Magallanes. La gente está haciendo la relación beneficio-costo de ir directo en camiones, inclusive soja brasileña... Sería Pedro Juan Caballero-Ponta Porã, que es Mato Grosso del Sur.

De allí venimos hasta Asunción, todo asfaltado. Se cruza aquí a Clorinda. Hay puentes, hay dos o tres puentes. O poder elegir los puentes para cruzar Pilcomayo.  Te vas cerca de Formosa y te vas directo a Iquique. Hay camiones, kilómetros de camiones, que llevan carne paraguaya hacia Asia. Y kilómetros de camiones que traen autos del mercado secundario de Asia hacia el Paraguay. Y otras mercaderías más. No soy experto en comercio exterior. No me dediqué a eso. Ya me dejé hace mucho tiempo.

Pero entiendo que son opciones que los empresarios están haciendo. Y ahora la hidrovía va a mejorar. Creo que ustedes han contratado o han privatizado a los argentinos.  Pero trabajamos muy bien con los argentinos también. En Paraguay no hay ningún problema.

O sea, no tenemos ningún problema con los argentinos ni con los chilenos. Los paraguayos somos muy de comercio libre. Va a haber opciones, va a haber opciones. El único problema es que Milei no tiene un mango y tiene que hacer una ruta todavía en la vía bioceánica, allá por el Chaco, que se llama Pozo Hondo, hacia otra ciudad de Argentina. Yo viajo mucho al Uruguay, voy a Punta del Este, y las rutas argentinas están destrozadas.

 

RM/ML