Los directores de "El partido", analizaron qué se juega en la semifinal contra Inglaterra
Juan Cabral y Santiago Franco reflexionan sobre el peso histórico del nuevo cruce entre Argentina e Inglaterra. "No es solamente un juego", sostienen, y aseguran que el duelo de 1986 "resignificó la guerra" y se convirtió en un enfrentamiento "infinito".
"¿Es solo un partido?" La pregunta abre el documental El partido y también atraviesa esta conversación con sus directores, Juan Cabral y Santiago Franco. A horas de una nueva semifinal entre Argentina e Inglaterra, ambos sostienen que el cruce excede ampliamente lo deportivo: "En el fútbol está la mochila de todo ese conflicto geopolítico", dice Cabral, mientras Franco afirma que el duelo de México 86 "era más que un partido" y que, cuarenta años después, sigue resignificando cada nuevo enfrentamiento entre ambas selecciones. "Muchos compañeros de los jugadores, por ejemplo de Ruggeri y otros tantos, tenían amigos de inferiores que fueron a la guerra y combatieron. Algunos no volvieron", recuerdan en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Santiago Franco es director y guionista de cine formado en la Universidad del Cine, que ha consolidado una carrera versátil que conecta la realización publicitaria, los videos musicales y el cine documental. Ha dirigido comerciales y videoclips en América Latina y Europa. Además, realizó minidocumentales para eSport protagonizados por reconocidos futbolistas. Su trabajo abarca múltiples géneros, lo que demuestra su versatilidad, dominio tanto en la narrativa como en la publicidad.
Juan Cabral es director, guionista y creativo reconocido por su exitosa trayectoria en publicidad. Ha dirigido premiados largometrajes como Dos en Uno (2019) y Risa y la cabina del viento (2016). Fue galardonado con dos premios Grand Prix en los Cannes Lions en 2017. La Fundación Konex lo distinguió con el Premio Konex de Platino en la categoría Publicidad.
Ambos invitados son los autores del documental El Partido, obra que reconstruye el histórico y mítico enfrentamiento entre las selecciones de Argentina e Inglaterra en el Mundial de México de 1986, basada en el libro del periodista Andrés Burgo. La obra tiene una duración exacta de 91 minutos, emulando el tiempo real de juego. Reúne por primera vez a los futbolistas de ambas selecciones, como Jorge Valdano y Gary Lineker, para sentarlos frente a una pantalla y filmar sus reacciones y recuerdos contradictorios de aquella tarde en el Estadio Azteca. Al fin, fue seleccionado oficialmente para su estreno mundial en la sección Cannes Première del Festival de Cine de Cannes de 2026.
Tanto el director técnico argentino como jugadores de Inglaterra dicen que es solo un partido. ¿Es solo un partido?
Santiago Franco: esa es una de las preguntas que se formulan en el documental. Es algo que tratamos de ahondar. Creemos que, sin duda, el evento del 86 era más que un partido. De hecho, nosotros empezamos la película basándonos en la premisa de que este es el partido más icónico de la historia. Para estar a la altura de esa premisa, el documental precisaba exceder lo futbolístico, lo deportivo y, quizás, embarcarse en una investigación que tenga que ver con el contexto histórico y cómo es que ambos equipos llegan a ese momento, en ese cuarto de final del 22 de junio del 86. Hoy en día,la perspectiva es diferente. Han pasado 40 años porque, de hecho, este año se cumple el 40 aniversario de ese partido. Es motivo por el cual hicimos este documental. Pero, sin duda, esa es una de las tesis a analizar en la película y creo que queda en la memoria de todos determinar cuál es la respuesta a esa pregunta.
¿Aquel fue un partido?
Juan Cabral: Te digo algo. En realidad, lo que dijo Bilardo, lo que repitió un poco Scaloni inconscientemente, no dice "solo un partido". Dice: "Solo fútbol y punto". Entonces yo me pregunto: ¿qué es el fútbol? Habría que definir qué es el fútbol, y punto, para entender ese concepto. Y el fútbol, es un lugar donde volcamos un montón de emociones. No es solamente un juego. A veces hablamos con Santi, no sé de quién es la frase, que es "lo más importante de lo menos importante es el fútbol". Pero ahí también están las banderas en un Mundial, está la nación, la idiosincrasia a flor de piel. Entonces, para mí, cuando Scaloni y Bilardo dicen eso, dicen "solo fútbol", hay un subtítulo.
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¿Es la misma frase Bilardo que Scaloni? ¿O, en el caso de Scaloni, dijo concretamente "partido"?
Juan Cabral: Lo que los dos dicen seguro es "y punto". Pero yo creo que dice: "Es fútbol, es un partido de fútbol". En realidad no lo decía Bilardo, lo dijo Maradona: "Es solo fútbol y punto". Así arranca medio la película, casi. Y Scaloni, para mí, desde un inconsciente, dice algo como: "Es un partido de fútbol y punto", dice. Y nosotros nos mandamos el clip el fin de semana, y venimos laburando en esto hace dos años, obviamente.
Hace un año le digo a Santi: "Che, busquemos, preguntémosle a la máquina". Viste que uno le pregunta a la máquina: "¿Cuáles son las chances de que nos volvamos a cruzar?". La respuesta fue: 3 % de posibilidades. Hoy la respuesta es: 100 % de posibilidades. O sea, la semana pasada era 95. Una semana antes, 80. Y creo que hay algo como planetario que plantea la película, de estas dos naciones que se van cruzando desde lo futbolístico, en el 66, en el 86, en el 2026. Hay algo ahí que está resonando. En el medio hubo dos encuentros, en el 98 y el 2002, medio extraños, que jugamos con otro color de camiseta en uno de esos.
Y, por otro lado, está la tragedia de las Invasiones Inglesas, están las Malvinas. Son dos naciones enmarañadas en algo muy complejo. Ellos nos trajeron el fútbol. Lo inventaron, lo traen acá; nosotros tenemos a Maradona, a Messi. Nuestros clubes de fútbol son todos ingleses: Boca Juniors, River Plate, Newell's Old Boys. Hay algo ahí extraño también que nos une. La película termina con un poema de Borges, que por ahí es el más inglés de los argentinos. Es bellísimo. Es realmente para llorar.
Ahora que las salas están explotadas, entradas agotadas. Estamos sumando un montón de salas en todo el país porque hay mucho deseo de verla. Y es muy lindo para toda una generación que no entiende, por ahí, todo lo que hay atrás, que es esa carga, que en ese partido del Azteca entraron con una mochila enorme. Viste, "solo fútbol y punto". Pero, en el fútbol está la mochila de todo ese conflicto geopolítico que, por ahí, Maradona, con ese truco de magia, le encuentra un gris al reglamento y después, encima, hace una cosa bellísima.
Y los dos goles están como unidos. La película se mete ahí. Y se mete desde un lugar, para mí, hiper lindo, porque también se mete en Queen, Freddie Mercury con la camiseta argentina al lado de Maradona, que presenta en Vélez un año antes de Malvinas. Eso sucedió. Y nosotros nos desmusicalizamos con la música de Virus el momento que Bilardo asume como director técnico. Y Virus, que por ahí también es la banda más inglesa, pero hiper argentina también. El sonido de Virus viene como de ahí.
Y yo creo que hoy uno se encuentra, 40 años después, con dos equipos que se conocen un montón: Enzo Fernández, Mac Allister, Dibu, en Inglaterra. Ayer la mamá de Mac Allister decía: "Yo, cuando cantan 'el que no salta es un inglés', me quedo sentada porque mi nieto nació en Inglaterra", que es el hijo de Mac Allister. Y hay algo ahí que está pasando, que hace que sea solo fútbol. Es verdad, está ese pasado potente, doloroso, majestuoso por lo que hizo Maradona, por ahí. Pero hoy llega desde otro lugar. Es solo fútbol y mañana va a ser otro partido. Y Messi va a escribir, ojalá con su mejor pluma, algo nuevo, que no tiene nada que ver con lo que pasó antes. Pero es un partido infinito.
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Santiago, vos dijiste que en el 86 el clima era distinto...
SF: La realidad es que muchos de los jugadores que salieron a la cancha en el 86 estuvieron muy cerca de ir a la guerra. Eso no se puede separar. Muchos compañeros de los jugadores, por ejemplo de Ruggeri y otros tantos, tenían amigos de inferiores que fueron a la guerra y combatieron. Algunos no volvieron. O sea, son historias que están muy encriptadas dentro de la cabeza de estos jugadores que entraron. La verdad es que es muy difícil desarmar eso y descontextualizar. Sin embargo, sabemos que quizá la presión que existía mediáticamente era algo más externo a la concentración de Argentina. Ellos trataban de separarse.
A nosotros también nos interesaba muchísimo, antes de poder hablar con los jugadores, entender cómo es que un jugador setea su cabeza para entrar a la cancha. Y la verdad es que el partido, más allá de toda esta presión y todo este contexto histórico y mediático que había... Hay que entender que en México salían titulares diarios diciendo: "No se pierdan la revancha de Malvinas". Ese tono tenía la previa del partido. Ellos salen a la cancha y ambos equipos juegan un partido en el cual no se mataron, que era una posibilidad. Bilardo, particularmente, y también Bobby Robson del otro lado, intentaron generar un clima, por lo menos interno, en el cual separaron un poco el contexto diplomático, político, y trataron de ir a jugar un juego.
Pero el partido no se mató. Lo mágico sucede y parece que está presente. De alguna manera, lo que la película explora son todas esas interconexiones que se generan, más allá del contexto histórico, también de cositas personales que van sucediendo. Como, por ejemplo, anécdotas que tienen que ver con las cábalas de Bilardo, cosas que conocemos, y detalles muy hermosos que hacen que este partido particularmente rebalse lo estrictamente futbolístico. Parece como si la historia de ambas naciones se hubiese unido en ese punto específico, en el tiempo y el espacio, ahí en el Azteca.
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Mi perspectiva es que hoy todavía es más que en el 86, y es una perspectiva habiendo sido testigo del 82, obviamente, también. Me parece que el partido del 86 resignificó y se convirtió en una especie de batalla que cada vez que se enfrenten, y mucho más con un Messi como heredero de Maradona; la repetición lo hace aún más significativo, me parece. Si no hubiera pasado nada en el 86, no hubiera estado el triunfo argentino, Maradona no hubiera hecho ese gol, esos dos goles tan llamativos en cualquiera de los sentidos, probablemente hoy no estaríamos viendo este partido con la misma dimensión. O sea, hay una dimensión épica que le dio ese partido del 86.
JC: Lo épico puede ser, pero algo cambió. Ayer miraba al cantante de Oasis, Liam Gallagher, que contra México tuiteaba bastante y decía: "Si no ganamos, no toco más en México". Lo picanteaba bastante a los mexicanos. Él es de Manchester y muy fanático del Manchester City, donde estuvo el Kun Agüero. Lo adora, lo adoraba a Maradona y dice: "Quiero ganar, pero los quiero". El tipo es el más malo de todos los rocanroleros que hay, el cantante de Oasis, y los argentinos le responden: "A nosotros también nos pasa esto". Y hay como una buena onda, con mucho respeto. Entonces, no es que digo "no tiene la épica"; tiene esa épica pero con otro condimento, como que algo cambió.
Claro, la historia rima, no se repite.
JC: Claro, es como algo cíclico. Y lo que te digo, también nosotros lo vemos como estas dos naciones que se buscan. Si ves el documental, es implacable contra Thatcher y Galtieri. Si hay un ranking de guerras, es de las más ridículas que hay, porque no tenía sentido esa guerra, por lo menos resolver ese conflicto de ese modo. No se meteahí, pero se planta ahí como lo estúpido, desde el absurdo de la guerra.
Y te habla de la belleza del juego y cómo desde el campo de juego hay algo encriptado en el partido ese. Hay algo incluso en esa injusticia de Maradona, o en esa viveza, o en ese potrero con que, junto con la belleza del gol, creo que si hubiera sido un solo gol con la mano, sería otra la historia. Pero se genera algo ahí donde hay cierto respeto de los ingleses hacia Maradona. Yo viví 10 años en Inglaterra y vas a un pub y te hablan de Maradona con cariño, te dicen: "Perdón lo de la guerra", como si ellos fueran culpables, los ciudadanos.
Y acá yo creo que entre estos jugadores que están en la Premier League, donde toman mate —el mate está muy usado ahora en Europa, no solo por Messi en España, sino también por los jugadores que están en la Premier League—, hay otro vínculo, de abajo para arriba. Y antes fue de arriba para abajo ese odio. Y algo ahí que me parece interesante. Yo creo que Scaloni, que es un tipo hiperhumano, un tipo sensible de campo, realmente es bueno en bajar la espuma y enfocar. Siempre va a haber alguien diciendo alguna estupidez, o algún hincha que dice alguna barbaridad, pero creo que la mayoría de esas cosas están dentro de lo folclórico que es el fútbol. Bueno, en el fútbol también te tenés que bancar una puteada, una gastada, por ahí un gol con la mano, por ahí una decisión de VAR que sea incorrecta por más que la tecnología dice que es perfecta... Siempre hay un gris en los juegos.
SF: Lo que no hay duda es que es un clásico. Eso para mí es como también una importancia y la imponencia que tiene el partido en sí mismo. Creo que la diferencia con el 86 era justamente la cercanía con esa herida tan potente.
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En el 86, Inglaterra era una potencia mucho mayor que la que es hoy. O sea, Inglaterra conservaba todavía un aura inclusive por el triunfo en la guerra de Malvinas. Era una especie de faro de la nueva derecha mundial, era la que comenzaba procesos que luego continuaba Estados Unidos. Era parte de la Unión Europea, actor principal de la Unión Europea. En la escala de Producto Bruto, como economía mundial, estaba muy por arriba de lo que está hoy, es pasada por India, por ejemplo.
Argentina venía de situaciones de fragilidad absoluta. Si la relación de peso geopolítico de Inglaterra y de Argentina no es la misma, cuando uno cruza y va a lo deportivo... y ahí les pregunto a ustedes. Yo no sé nada de fútbol, pero entiendo que la Argentina hoy acumula una cantidad de campeonatos mundiales y subcampeonatos mundiales que, hasta el 86, le había quedado lo del 78. Y, si no entiendo nada más, creo que en la guerra de Malvinas habíamos perdido, no habíamos llegado ni a cuartos de final. Entonces, hay, si querés, una relación de fuerzas distinta.
Comparto que los ingleses hoy no tienen ninguna relación de beligerancia. No representa lo que representa para nosotros Malvinas, lo que también hace posible hoy imaginar que Argentina pueda recuperar Malvinas en algún momento en las próximas décadas, algo que en el 86 era inimaginable. Otra cosa: el sur hoy tiene una importancia geopolítica. En la guerra de Malvinas había venido Kissinger y, para bajarle el copete a los militares argentinos, le puso un mapamundi y dijo: «Miren, el hemisferio norte, 70% es tierra, 30% es agua; y el hemisferio sur, solo agua, 70% es agua, 30% es tierra. Nunca nada importante en la historia de la humanidad sucedió en el hemisferio sur». ¿Cómo se atreven?, sería el planteo. Hoy no es esa la situación. Hay una situación distinta.
Pero bueno, cada uno lo tamiza desde su propia perspectiva. Yo no puedo dejar de verlo geopolíticamente y me parece que no es solo un partido, y que, como vos decís, fútbol no es solo fútbol. Es un partido significante de muchas otras cosas. Y, bueno, va a depender también si se recrea esto, en cuál es el resultado que obtenga Argentina mañana y si se llegara a repetir un partido épico. Porque más allá de la época, ese partido fue épico en particular. Quiero decir, podrían haberse enfrentado otras veces... ¿Hubo otro partido posterior después del 86?
JC: Si, y todos tuvieron algo, un condimento. Hubo anteriores que nosotros lo hablamos, el de Rattín, que obviamente todo el mundo recuerda, y este fin de semana pasó a otro plano. En la película hay un capítulo que se llama Animals, que es como le llamaban a los jugadores argentinos porque estuvo ese foul. No existían las tarjetas amarillas y rojas, se inventaron a partir de eso. Cuando lo echa, no se entiende, y el partido se traba durante 8 minutos, y él se va medio frustrado y aprieta la bandera inglesa, y hay todo un escándalo. Y en el documental nosotros le mostramos a los jugadores... Está Shilton viendo eso y se acuerda de chiquito y lo cuenta. Y trata de entender, por qué hay algo entre Argentina e Inglaterra...
Y después hubo partidos entre Argentina e Inglaterra.
JC: Hay uno muy importante que también lo revisitamos, que es uno del 81, pero posteriores...
¿Posteriores?
JC: Posteriores, sí, del 81. Del 66 pasa al 81.
Posterior al de Maradona
JC: El mundial 98 y el de 2002.
SF: Exacto. 98 por octavos de final, que Argentina gana y pasa por penales. Bastante épico ese partido también. Una expulsión de Beckham en su momento, y después en el 2002, que en ambos partidos hay dos penales dudosos que le cobran a Inglaterra. Dudosos, por no decir que no fueron penales. El primero ganó Argentina, y el segundo lo ganó Inglaterra.
¿Pasó el mismo clima que hoy en esos partidos?
SF: Sí, de hecho, el del 98, son casi un poquito más que una década después, entonces estaba muy presente. Y para los ingleses fue muy potente. Parece que hubo también muchas peleas en el contexto previo al partido en Francia. Esperemos que eso no suceda mañana, que podamos tener un partido hermoso, que sí que tiene la épica que todos conocemos pero que no tenga ese cariz.
JC: Ojalá que no. O sea, Inglaterra creo que trabajó bastante. Lineker nos explicaba como que de bajar lo que se llama el hooliganism, viste, los hooligans. Como que eso ya medio que no está, es algo de lo que tienen cierta vergüenza. Y eso fue mermando en el 98, 2002 ya casi nada, y espero que ahora.
Esos partidos posteriores al del 86, no quedaron grabados en la mente colectiva...
JC: El del 86 es superlativo. Por eso hicimos un documental que se llama El Partido, porque es como el más icónico, no hay otro. Pero es como si eso fuera un Aleph de Borges, donde todo se repite.
Si volviera a suceder algo así, también volvería a ser icónico. Yo creo que hay algo propio del partido que resignifica la guerra. Si el partido se convierte en algo épico... Están en este momento en cines compitiendo con un clásico, el clásico de las guerras, para decir de alguna manera. Es una forma de Troya ese partido.
SF: Nosotros presentamos en una sala en Cannes que tiene capacidad para mil personas el cine. Y de esas mil personas, habría 50 argentinos. Mucha gente no sabía por ahí qué había... El cine tembló, la gente aplaudía durante y al final no paraban. El partido lo vas viendo y vas a entender, y te va explicando cómo llegas a ese momento. Ese momento donde Maradona decide hacer ese gesto técnico con la mano, y el otro, que es como una locura. Y reuniendo a los dos equipos, pasa algo de terapia colectiva de esto que vos decís. Toda esa carga política y geopolítica en esta mochila invisible que tenían estos 22 tipos que entraban en el campo de juego. Como dice Santi, se esperaba que sea el Coliseo Romano, que se maten. Y no, fue una clase de juego. Lineker dice: «Todos esperan que nos matemos, hicimos lo que podemos hacer, que es jugar». Y es muchísimo.
Hay algo que no quiero spoilear al final de la película, que sucede muy lindo, que es el encuentro de los dos equipos filmados a cinco cámaras. Pasa algo realmente poético. Pero creo que esa especie de catarsis que fue el 86 para ambas naciones nos permite encontrarnos repitiendo ese partido cargado de más épica o menos épica, pero sabiendo que por ahí no va a ser ese. Yo no espero que Messi mañana se pase más jugadores; me parece que él tiene que hacer lo que tiene que hacer él. Y yo estoy casi con más ganas de que gane Messi, que es por lo que siento que es épico el doble bicampeonato para él. Y los ingleses deben estar con Bellingham y está lo otro... de esa tragedia que fue Malvinas, nos regaló esta unión que es que nos vamos a sanar heridas de todos lados, porque ellos también perdieron. Y hay algo ahí encriptado que, en serio, ahí está el poema este de Borges que por ahí lo recordás, que lo lee Valdano en castellano a Lineker.
Una recomendación: inviten al general Balza. Tiene 92 años, está lúcido y agudo como nunca. Él estuvo allí. Él te podría decir que también lucharon en la guerra con fair play. Él te podría hacer una comparación de eso que ustedes dicen, que bueno, que finalmente el partido no fue una guerra, o fue una buena guerra puesto en términos de que había ciertas normas que se respetaban.
RM
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