Camino a 2027

Marangoni: "Hoy en Argentina como en la Francia de 1789 hay gente esta dispuestas a soportar todo con tal de no volver al antiguo régimen"

El politólogo y consultor analizó el resultado de las elecciones en Brasil, la polarización regional y los desafíos del peronismo frente a Javier Milei. Además, planteó qué condiciones podrían definir la próxima elección presidencial argentina y la necesidad de construir una nueva narrativa política.

Gustavo Marangoni Foto: Cedoc

El resultado de las elecciones en Brasil abrió un nuevo escenario político en América Latina, marcado por el avance de las fuerzas de derecha, el desgaste de los oficialismos y una creciente tendencia a la polarización. El fenómeno vuelve a poner la mirada sobre la Argentina y sobre las elecciones de 2027, en un contexto donde todavía resulta difícil anticipar cómo evolucionará la economía y qué impacto tendrán los cambios sociales y políticos de los próximos meses. Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), conversó con Gustavo Marangoni, politólogo, docente universitario y consultor político, para analizar las claves del escenario regional y sus posibles efectos sobre la política argentina.

Marangoni advirtió que, más allá de las tendencias que puedan observarse en Brasil, Chile, Ecuador o Perú, todavía es demasiado pronto para dar por escrito el resultado de las próximas elecciones argentinas. En ese marco, destacó el peso que tendrán la economía, la polarización y la capacidad de la oposición para construir una alternativa que pueda disputar el poder al gobierno de Javier Milei, al tiempo que planteó el desafío del peronismo para abandonar las narrativas del pasado y construir una propuesta capaz de interpretar las transformaciones de la matriz productiva y de la sociedad argentina.

Gustavo Marangoni es politólogo, docente universitario y consultor político, licenciado en Ciencia Política por la Universidad del Salvador y magíster en Relaciones Internacionales por FLACSO. Fue vicepresidente y posteriormente presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires entre 2011 y 2015. Es socio fundador y director de la firma de opinión pública MIR Asociados, donde elabora informes de coyuntura y encuestas electorales.

Muy buenos días, Gustavo. Tengo mucho interés en volver a tomar contacto con vos a partir del resultado de las elecciones en Brasil, en el que aparecen varias vertientes. Una, el corrimiento general a la derecha, pero al mismo tiempo que pierden los oficialismos. Y, al mismo tiempo, otro elemento más que parece ser un invariable: que el que es el favorito en las encuestas después pierde. ¿Qué encontrás vos del resultado de las elecciones en Brasil que sea extrapolable para más allá de Brasil? Y para tratar de entender el futuro electoral argentino en 2027?

Hola, Jorge. Buenos días. Muchas gracias por llamar. Bueno, el perro puede tener pulgas y piojos, ¿no? Y en este caso tiene las dos cosas. Tiene el componente, como bien mencionás vos, de la ola de la derecha, de un continente que ha girado, ya prácticamente ha mutado del rojo o del rosa al azul de una manera muy contundente, y todo indica que va a ser muy difícil para Lula poder revertir este resultafo. Entonces, es evidente que hay una cultura predominante hacia la derecha que se impone y que parece ser la corriente de los tiempos. Pero también es cierto, y esto ha sido muy mencionado en los últimos días, que de las últimas 20 o 21 elecciones que hubo en América Latina, o en América Central y América Latina, desde 2020, desde la pandemia hasta acá, en el 90% los oficialismos de turno perdieron. Entonces, habrá que ver. Inclusive están aquellos que también juegan con que Brasil anticipa a la inversa el fenómeno político de Argentina. Es decir, que si en Brasil gana la derecha, en la elección siguiente en la Argentina ganan el centroizquierda o el peronismo, y a la inversa. Y ponen el hecho de cómo cada presidente ha convivido con el otro. Yo no sé si es un predictor de lo que va a suceder el año que viene, porque la situación en general global es frágil y la de la Argentina es más frágil todavía. Si me permitís, yo te diría el caso español, ahora con el fallecimiento de Mari Carmen Abascal. Pedro Sánchez hace ocho años que viene con mucha destreza política, soportando embates del Partido Popular y de Vox. Y un hecho absolutamente inesperado. Y hasta uno diría, más allá de la cuestión o la dimensión personal, pequeño o mínimo, que es el desalojo de una mujer de 87 años, generó un cataclismo político, termina sacando de la cancha. Si esto sucede en España y que nos confirma aquella vieja teoría del efecto mariposa, de que el aleteo de una mariposa en el Pacífico puede generar un tornado en Nueva York, bueno, no sabemos si en la Argentina, en este año que nos separa de las elecciones, puede haber algún tipo de episodio pequeño que se convierta en un catalizador de una expresión en las urnas inesperada. Por lo tanto, yo ni a favor ni en contra me manifestaría, en el sentido de que las elecciones del 2027 en la Argentina están escritas. Lo que sí me parece que va a ser muy difícil de obviar para el año que viene es el fuerte antagonismo y la polarización. Porque hay algo que me parece que está por arriba de todos estos fenómenos, independientemente de oposición o de oficialismo. Este parece ser un baile de dos, no de tres. En Brasil son dos, en Chile son dos, en Ecuador, en Perú, en todos lados. Se presenta de manera binaria. Por lo menos en términos de grandes agrupaciones. No quiero decir que sean necesariamente dos los candidatos, pero la polarización, y esto me parece que para la Argentina el año que viene se va a dar, va a ser como una suerte de plebiscito entre el gobierno y los que están en contra del gobierno. El desafío de los que están en contra del gobierno es ver si pueden sintetizar en una candidatura la mayor cantidad de votos.

Por qué Milei está tan obsesionado con suspender las PASO

Gustavo, ¿no sería lo mismo la polarización si se presentara, como vos decís, la posibilidad de que un hecho pequeño, el efecto mariposa, el destello de la mariposa, desencadenara algún destape de una olla a presión? Ahora, de producirse ese hecho desencadenante, obviamente sería en contra del gobierno y no a favor del gobierno. Si no, habría expectativa del gobierno de que encontrara un caso como el de España o el caso de los estudiantes enfermos, que sea catalizador de algo a favor del gobierno, porque el oficialismo siempre es el que padece este tipo de situaciones. De hecho, en el caso de España está en el final de un gobierno, porque Pedro Sánchez adelantó el llamado a elecciones, pero igual tenía elecciones el año próximo; y en el caso de Francia también hay elecciones en un momento de final de un ciclo político como es el actual en Francia. Si es el oficialismo el que ofrece la posibilidad de sufrir un aleteo de la mariposa, si se produjera eso, obviamente no es lo mismo el candidato del otro lado que sea uno que sea el otro. ¿No? Creo que si hubiera un aleteo de la mariposa que generara una discusión, sería sobre la política económica la que estaría en juego. ¿Cómo cambiaría el mejor candidato competitivo de Milei en un balotaje si en el 2027 la economía se mantuviese así, sin muchos cambios, con un poco más, un poco menos, pero resistiendo, o si hubiese un aleteo de la mariposa y hubiese una percepción de que la economía está muy mal?

Coincido con tu apreciación respecto a que, de darse ese episodio, perjudicaría al oficialismo en la Argentina y también agregaría lo siguiente: muchas veces los analistas miramos o buscamos dónde hay luz, no donde necesariamente le suceden las cosas, como el chiste que dice que uno busca las llaves donde hay luz y no donde las perdió. Estamos muy expectantes de el riesgo país o lo que pueda suceder con el dólar, y ahí vuelvo al episodio, al efecto mariposa. Lo que puede terminar desencadenando, por ejemplo, la crisis sobre los ingresos, sobre el empleo, puede ser un caso testimonial que por algún elemento genera mucha repercusión, mucha empatía, mucha sensibilidad, y entonces ahí sí genera el clima que puede poner en entredicho al gobierno. Planteado esto, me parece que para que lo capitalice el peronismo, que yo creo que va a llegar unido a la elección del 2027, la unidad es una condición necesaria, no suficiente. Si el peronismo llega unido alrededor de los sospechosos de siempre y con el aroma de antiguo régimen que todavía conserva, hay que ver si puede capitalizar eso. Por eso hay que mirar el desempeño que tenga Miriam Bregman, que en distintas encuestas de opinión figura con un porcentaje de votos que, por supuesto, para otras fuerzas puede parecer menor, entre el 8 y el 10%, pero que para la izquierda sería muy importante y, desde el punto de vista sistémico, tendría mucha relevancia. ¿Por qué? Porque un desempeño relevante de esta fuerza política podría mantener polarizada a la sociedad, pero a la vez mantener dividida la oposición, favoreciendo las expectativas del gobierno de procurar el triunfo en primera vuelta. Entonces, creo que lo que hay que mirar. ¿Podrá el peronismo...? No solo unirse, porque hoy hay mucha obsesión en unirse y, por supuesto, yo creo que eso se va a dar por una cuestión de cálculo político y de saber que no hay ninguna posibilidad de triunfo desunido. Pero si eso es alrededor de las biografías o de las narrativas ya gastadas en la última gestión de Alberto Fernández y solamente caracterizado con un fuerte tono opositor a Milei, es probable que no tenga el poder suficiente como para conmover una parte del electorado que, está probablemente tan cansada de aquella experiencia como de  que esta actual que está en curso. 

A ver, Gustavo, los dos candidatos del peronismo que podrían competir en una interna, haya PASO o sea una primaria exclusivamente del peronismo, son claramente Kicillof y Sergio Massa. El tema es económico y las discusiones económicas del año próximo: los dos tienen, están atravesados por la economía. Los dos fueron ministros de Economía. O sea, Kicillof al fin de los últimos dos años del gobierno de Cristina; Sergio Massa, el año y medio último del gobierno de Alberto Fernández. Con distintas, podríamos decir, recuerdos, huellas, ventajas y desventajas en cada uno de los casos. ¿Cómo afecta a las chances de uno u otro que la economía se mantenga igual o que empeore y que haya un aleteo de la mariposa? ¿Un aleteo de la mariposa beneficiaría, por ejemplo, a Sergio Massa, que la gente se olvidaría o, en la comparación, la inflación final de Sergio Massa de 8% mensual pase a ser un recuerdo secundario frente a algo peor? ¿Cómo imaginás que sería un FODA para cada uno de los dos frente a una posibilidad de empeoramiento de la economía?

A ver, Javier Milei hizo el desafío más frontal, más directo y más profundo al peronismo a lo largo de toda su historia. Dijo: “La justicia social es un robo”. Yo creo que ni la Revolución Libertadora se animó a tanto. Pero además dijo eso y ganó las elecciones con esa bandera. Tuvo la posibilidad de concentrar la prosa y hacerlo, y convertirlo en un artefacto político muy eficaz. El peronismo, más allá de quien encarne la candidatura y, sobre todo, si fueran, como bien señalás vos, dos exministros de Economía, tendrá que decir por qué la justicia social no es un robo. ¿Qué es la justicia social en el siglo XXI? Si los candidatos del peronismo sostienen que la justicia social es volver a la sociedad salarial del siglo XX, están prometiendo un imposible. Entonces, ¿de qué manera pueden encontrar un artefacto político discursivo equivalente, con posibilidad de ser comprendido por esa sociedad que hoy se siente castigada por esta política económica y lo sientan como alternativa? Por supuesto que la persona de quien lo encarne no es menor, pero también, de alguna manera, la propuesta tiene que tener un halo novedoso. Y creo que hasta aquí no se ha logrado. Lo que no quiere decir que no haya tiempo, porque justamente todavía falta un año para la elección y se pueden dar procesos que favorezcan a que pueda surgir esa narrativa. Pero me parece que hasta aquí no lo escuchamos. Sabemos, por supuesto, las críticas que se hacen a un sistema que está destruyendo empleos calificados y reemplazándolos por empleos informales. Sabemos lo castigado que está el sector industrial, la industria, el comercio; sabemos que la actividad no se recupera de manera sustantiva y no lo va a hacer el año siguiente. Vamos a decirlo en términos de Milei: el arco todavía está lejos para que el gobierno pueda hacer goles y prometer una sociedad que recupere un camino de crecimiento con inclusión. Ahora, eso no necesariamente puede ser aprovechable si el que está en la vereda de enfrente, encarnando la propuesta, sigue teniendo... Por eso yo mencionaba el término del antiguo régimen, que se lo tomé prestado a Tocqueville. El antiguo régimen en la revolución, Tocqueville se preguntaba por qué los franceses, después de la revolución, habían soportado tantas cosas. Habían soportado la guerra civil, el terror, Robespierre, etcétera. Decía: porque estaban dispuestos a todo menos a volver al antiguo régimen. Bueno, yo creo que muchos que no aprueban la gestión de Javier Milei todavía entienden que regresar al antiguo régimen, es decir, a lo que el peronismo en su versión de Alberto Fernández y quizás en los últimos años de Cristina tenía para ofrecerle a la sociedad.

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A ver, conversando con vos, que promueve la asociación libre, hay una diferencia entre Axel Kicillof y Sergio Massa, que es que Axel Kicillof nunca fue candidato a presidente, Sergio Massa ya lo fue tres veces. Y hay otra diferencia aún más, que es que si Kicillof no fuera candidato a presidente, y o lo fuera y perdiese, bueno, no tiene una estructura política detrás y probablemente pasará, pensaría en un proceso de letanía y progresivo de significación política. Mientras que Massa, al tener un partido propio, ya ha pasado un momento de ostracismo y se logra mantener porque tiene un partido propio. Es decir, a Massa no se le acabaría la carrera política presidencial si no fuera candidato o si no ganase en estas elecciones. Y probablemente, en el caso de Kicillof, la necesidad de serlo en esta sea mucho mayor para poder mantener su protagonismo. ¿Queda la posibilidad entonces de un Sergio Massa, Sherpa de otro candidato que todavía no haya surgido, que pueda competirle a Kicillof y eventualmente ganarle una interna y pueda ser más adecuado para el momento de 2027, que no haya que explicar las viejas canciones del peronismo, para decirlo de alguna manera?

Aceptando tu invitación a las asociaciones libres, yo diría que la identidad común entre Sergio Massa y Axel Kicillof es que los dos son políticos de AMBA. Quizás tomo esta idea de Sherpa, este aporte que hacés vos, y diría: bueno, quizás una de las características más estructurales que trascienden el gobierno de Javier Milei, porque de hecho él las acelera, pero nacieron antes, es que hay un desplazamiento de la economía argentina de AMBA hacia la cordillera, hacia el interior, etcétera. Y probablemente un candidato que interprete esta nueva realidad y que, de alguna manera, proponga algún tipo de industrialización, pero conjugando razonablemente este proceso de mayor valor agregado con las características extractivas, digamos, de la economía de la Ruta 40, sea una síntesis que el peronismo pudiese ofrecer si encontrara un candidato creíble que la pueda llevar adelante. Entonces, el tema de la dificultad de los nativos de la provincia de Buenos Aires para llegar a la Casa de Gobierno trasciende el hecho de una maldición. No es algo que solamente suceda porque hay una suerte de, no sé, de estigma sobre el sillón de Dardo Rocha. Creo que se da por una serie de elementos geográficos y ahora económicos que están desplazando los sectores más dinámicos de la economía, y creo que de ambas todavía eso no se termina de procesar. Entonces, me parece muy interesante manejar la posibilidad de que, a lo mejor, el peronismo requiera de la construcción de alguien que pueda interpretar estos movimientos de las capas tectónicas de nuestra matriz productiva y ponerlas en un discurso político para las elecciones del 2027.

Bueno, de hecho, siguiendo en este proceso de asociación libre conjunta, Menem apareció con la revolución productiva. Si viniese alguien de la Ruta 40, como decís vos, que planteara una revolución productiva a partir de los minerales, del petróleo, de aquellos elementos que trascienden a la Pampa Húmeda y le encontrara una vuelta productiva, el problema que hasta ahora tenemos es que todos estos incluso generan reducción de empleo. Es paradójico porque la suma total de los empleos generados en la Ruta 40, si bien en el caso de Neuquén en particular son mayores, pero en el total son peores porque lo que pierde Chubut, por ejemplo, lo que pierde en otras provincias de la Ruta 40, es mayor que lo que crean las nuevas actividades, ¿no?

Exacto. Por eso habría que ver cómo, si es posible, se puede construir un puente entre los que generan dólares pero no generan empleos y los que generan empleos pero consumen dólares. Hay que hacer como una construcción política que, por supuesto, siempre es más fácil hacerla en el papel o en una charla más amable y más productiva en términos intelectuales, pero que no necesariamente sea fácil en la construcción del armado de poder. ¿Por qué? Porque primero los actores políticos son los que están, no los que a nosotros a lo mejor nos gustaría que estuviesen. Y segundo, porque también hay una cuestión de aquellos que tengan el óleo sagrado de Samuel, del que hablaba Perón, ¿no? La capacidad de concentrar de una manera carismática y de una manera comunicativa, sobre todo en esta época, y vuelvo al concepto que expresaba anteriormente, con una gran concentración de la prosa. Porque si hay algo que distingue, que caracteriza a este gobierno, es la capacidad de sintetizar y de utilizar argumentos que no necesariamente son sólidos desde el punto de vista intelectual, generalmente no lo son, pero que suelen ser muy efectistas y, por lo tanto, sirven mucho para el combate cotidiano. Y creo que todavía ese fenómeno no es del todo advertido o asimilado por la oposición en general y por el peronismo en particular, que es quien mejor lo tendría que interpretar, porque cada político que trasciende en su época lo hace porque es el que mejor se lleva con la tecnología predominante. Perón se llevó muy bien con la radio y eso le hizo llevar una distancia adicional a los políticos conservadores de esa época; Alfonsín, con la televisión; Milei, con las redes sociales. Bueno, de qué manera todo esto que nosotros estamos conversando puede ser traducido por un candidato que, además de tener los vínculos de empatía necesarios que tiene que tener alguien en una competencia electoral, tenga también la forma de comunicarlos de acuerdo a los imperativos de la época. 

Gustavo, me encanta siempre hacer la asociación libre con vos. Me dice la producción acá que tenés una agenda complicada y que no tenemos que quitarte más tiempo, pero queda abierta y planteada para continuar esta asociación libre de acá a algunas semanas. Te mandamos un fuerte abrazo.

Gracias, Jorge. Fuerte abrazo.

LMM