HISTORIA ARGENTINA / NOVEDAD EDITORIAL

Más allá de San Martín y Belgrano: protagonistas de la historia que quedaron fuera de los manuales

El historiador Adrián Pignatelli presenta su nuevo libro, "Temerarios, idealistas y aventureros", una obra que rescata a los héroes sin prensa de la historia nacional. El autor explora la vida de aquellos hombres y mujeres que lo arriesgaron todo por un país que sabían que no iban a llegar a ver.

Adrián Pignatelli Foto: Imagen Web

¿Quiénes construyen verdaderamente la historia de una nación? A menudo, los manuales escolares centran su mirada en los grandes próceres de bronce, dejando en la sombra a cientos de figuras clave que operaron desde los márgenes del poder. En su nuevo libro, el historiador Adrián Pignatelli propone un fascinante cambio de enfoque: rescatar a la "gente común" y a aquellos personajes extraordinarios que carecieron de la cobertura mediática de un San Martín o un Belgrano.

Clasificados bajo tres categorías que revelan tanto su psicología como su impronta, en "Temerarios, idealistas y aventureros", el autor reúne relatos que van desde diputados de la Independencia cuyas viudas terminaron trabajando como planchadoras, hasta militares napoleónicos que marcharon a cargas suicidas o mujeres pioneras que desafiaron el mandato social en medio de campos de batalla.

En esta charla con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Pignatelli analiza la pasión, la falta de aversión al riesgo y el desinterés de estos protagonistas que, movidos por ideales y ambiciones, se jugaron la vida por un futuro que sabían que no habrían de disfrutar.

Adrián Pignatelli es periodista, productor de medios y escritor especializado en divulgación histórica. Se desempeñó como productor en Radio Mitre y Radio 10, además de ser jefe de producción de ciclos periodísticos. También dirigió equipos de investigación en Telefe y escribe columnas sobre historia argentina en Infobae. A lo largo de su carrera literaria ha publicado varios libros que abordan la política, el espionaje, las intrigas y el lado menos conocido de la historia de la Argentina. Su última obra es "Temerarios, idealistas y aventureros". El libro narra el "lado B" del primer siglo de historia de la Argentina a través de personajes fascinantes que fueron olvidados por los manuales escolares.

—Y aquí tenemos el libro de Adrián. Una joyita. Me hizo recordar a aquellos historiadores que dicen que la verdadera historia no se cuenta por los actores de los que supuestamente señalan los agentes del poder, sino por la gente común; las grandes colecciones de historia sobre qué pasaba con la gente común en cada uno de los momentos claves, como en la Revolución Francesa. Aquí Adrián elige personajes que no son tan conocidos para la mayoría de la historia en tres categorías: los temerarios, los idealistas y los aventureros. Primero hay una ontología psicológica, para decirlo de alguna manera, porque usted, Adrián, primero clasifica tres tipos de categorías. Primero, ¿por qué temerarios, idealistas y aventureros?

—¿Qué tal, Jorge? Gracias por la invitación. Es una decisión totalmente arbitraria para tratar de hacer encajar a esos personajes que usted bien definió, tal vez no como "clase B" de la historia argentina, pero sí aquellos que tuvieron un papel preponderante y no tuvieron tanta prensa como los San Martín, los Moreno o los Belgrano, sin desmerecerlos a ellos, por supuesto. Entonces me propuse clasificarlos de alguna forma. Temerarios, porque hay infinidad de historias donde hubo gente que hasta se hizo matar. Gente que dirigió la sesión del Congreso donde se declaró la Independencia; el hombre era un abogado que fue elegido... Por ejemplo, una persona que en 1869, cuando fue el primer censo, su viuda fue censada como planchadora. La viuda de un diputado que fue dos veces gobernador interino de San Juan se ganaba la vida como planchadora. Temerario, Mariano Necochea o Bouchard, por ejemplo. Mariano Necochea, un granadero que se la jugó entera en la Campaña de los Andes, en la Campaña del Perú especialmente, donde fue herido infinidad de veces y no midió el peligro. Aventureros: el Perito Moreno, Luis Piedrabuena o los mismos genoveses que en su momento declararon la República de la Boca y fundaron el primer cuerpo de bomberos voluntarios del país. Gente que pensaba más allá, porque más allá del color que puede significar el haber creado el cuerpo de bomberos de La Boca, había todo un drama y todo un sustrato sobre el problema de la inmigración y el shock demográfico que supuso en un país que no estaba preparado para recibir tanta cantidad de gente. Usé de nuevo esta clasificación totalmente arbitraria y más de uno puede calificar para dos o para las tres categorías, pero ese fue el motivo.

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—¿Y qué tienen en común las tres categorías? Como usted dice, alguno de estos o varios podrían clasificar en más de una. ¿Qué encuentra usted de hilo conductor en todos estos personajes que son extraordinarios, que están fuera de la campana de Gauss, para decir que integran esa parte en la que, en los extremos, un psicólogo diría que "no son normales"?

—Que lucharon por un país que no iban a ver. Que se la jugaron, cada uno desde su punto de vista y de su papel; que se la jugaron por cosas que sabían que tal vez no iban a ver el resultado en forma inmediata.

—O sea, mucho amor.

—Mucho amor, mucha pasión, mucho desinterés y también, obviamente, ambición.

—Eso. Recuerdo alguna definición sobre la Madre Teresa —y dicho con enorme respeto— de que en realidad también tenía una cuota de egoísmo porque sentía enorme placer haciendo lo que hacía. Podríamos decir que en cada una de estas personas no sé si la palabra correcta es que había narcisismo, pero sí un disfrute en esa entrega de lo que, a lo mejor, para personas normales nos parece una autoexigencia no placentera, porque ¿ellos podían sentir placer en eso?

—Por eso creo que sentían pasión y, como usted bien dijo, los movían distintos motivos. Por ejemplo, Federico de Brandsen. Brandsen era la mal llamada "mano de obra desocupada napoleónica". Cuando cae Napoleón, muchos oficiales napoleónicos no tienen cabida en Europa y ven dónde hay guerra en el mundo. Vienen para el Río de la Plata en búsqueda de aventuras, en búsqueda de decir: "Che, vamos a ver qué es lo que pasa". Brandsen se integra al ejército y en la guerra con el Brasil se hace matar, porque Alvear le ordena una carga que él dijo que iba a ser suicida. Alvear lo acicatea y le dice: "Seguramente si hubiese estado acá Napoleón, usted no le hubiese hecho la contra, ¿no?". Brandsen se colgó todas sus medallas que se había ganado durante toda su campaña y fue a una carga suicida en la batalla de Ituzaingó, en febrero de 1827, donde muere. Gente que se la jugó.

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—A ver, otra característica escuchándolo sobre los tres —de los temerarios, idealistas y aventureros—, y aclaremos y compartamos que temerario no quiere decir valiente: el valiente es el que mide el riesgo; temerario es aquel que no mide el riesgo. Idealista, evidentemente, es aquel que sabe que persigue un purismo inalcanzable. Y aventurero es aquel que sabe que se entrega a la fortuna. En los tres casos hay en común que, en todos estos personajes que hicieron la historia de la Argentina —como deben ser los que hicieron las historias de los distintos países—, claramente no hay aversión al riesgo.

—No hay aversión al riesgo, no hay audacia. Usted fíjese: idealista, Elvira Rawson de Dellepiane. Elvira Rawson de Dellepiane estudió para maestra y quiso ser médica. Imposible: la familia le saca el apoyo porque para ir a la universidad había que pagar y era inconcebible que una mujer tocase cuerpos extraños. Ella se emplea como maestra y con ese dinero quiere ingresar a la universidad. En la universidad le dicen: "No tiene título de bachiller". "Pero soy maestra". "Tiene que hacer el bachillerato". Hizo el bachillerato. Estando en segundo año de Medicina estalla la Revolución del Parque, en julio de 1890. Junto con otros practicantes se van al medio de la batalla en Plaza Lavalle e instalan un hospital de campaña para atender heridos de ambos bandos. Se transforma en uno de los principales pilares del movimiento feminista en la Argentina cuando la mujer obviamente no tenía ninguna cabida y cuando que una mujer trabajase era inconcebible.

—Lo felicito, Adrián, porque me parece que, independientemente de ser un libro de historia, lo que usted hace es un libro que inspira. Así que lo voy a disfrutar con mucha alegría.

—Le agradezco mucho, Jorge, la invitación. Y bueno, espero que le guste la lectura.

—Así será. Felicitaciones nuevamente.