Ricardo Delgado: "Hoy Argentina tendría que crecer al 9% para que el ratio deuda-producto no crezca"
El presidente de Analytica Consultora analizó el plan financiero presentado por Luis Caputo hasta 2027 y advirtió que "vivir con lo nuestro" exige una velocidad de crecimiento hoy imposible para el país. Además, alertó sobre el impacto del endeudamiento en los hogares: "La mora tardía es una piedra en el camino para recuperar el consumo".
Tras la presentación del plan financiero del Ministerio de Economía para cubrir las necesidades del Tesoro hasta 2027 bajo la premisa de "vivir con lo nuestro", el debate sobre la sostenibilidad del esquema oficial y la falta de crecimiento se reavivó de cara al año electoral.
Para analizar la viabilidad de esta estrategia, la acumulación de reservas en el Banco Central y el preocupante impacto del endeudamiento familiar en el consumo, Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), dialogó con el economista Ricardo Delgado, quien explica con aritmética básica los severos límites que enfrenta la macroeconomía argentina.
Ricardo Delgado es un economista egresado de la Universidad de Buenos Aires, especializado en macroeconomía, finanzas y desarrollo productivo. Fundó en 2008 y preside Analytica Consultora, firma de análisis económico que asesora a corporaciones, pymes y gobiernos. Se desempeñó previamente como director de la consultora económica Ecolatina entre los años 2000 y 2008. También trabajó como consultor externo para organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Buenos días, Ricardo. Un gusto volver a hablar con usted. Ayer el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó el plan de las necesidades financieras cubiertas hasta 2027. "Volver a los mercados internacionales es una opción y no un objetivo", marcó. Y el planteo es vivir con lo nuestro. Que recuerda aquella vieja frase de Aldo Ferrer, de una escuela económica distinta. ¿Es sostenible a lo largo del tiempo un esquema así o inevitablemente el objetivo tendría que ser en 2028 volver al mercado voluntario, ya con un riesgo país distinto, a tasas de lo que hoy le exige el mercado del 9%, por ejemplo?
Buen día, Jorge. Bueno, me parece que el gobierno, al presentar esta suerte de programa financiero —después podemos desgranarlo en alguno de sus detalles—, ha intentado dar una señal, en particular para el año que viene, que siempre un año electoral supone desafíos para el financiamiento del sector público. Y yo creo que en ese sentido es un buen primer paso. Efectivamente, como usted bien lo reseña, no hay en principio —si bien no se cierra—, no hay posibilidad o, digamos, vocación de volver a los mercados voluntarios de deuda a nivel internacional. El gobierno va a insistir en principio con las colocaciones en moneda extranjera en el mercado local. Hasta ahora viene colocando, ya colocó 4000 millones de dólares, y se plantea seguir con ese objetivo. Además, busca el apoyo de organismos internacionales: el Fondo Monetario Internacional y organismos multilaterales de crédito como el BID y el Banco Mundial. Y también algo vinculado con la venta de activos de las privatizaciones por casi 800 millones de dólares. Ese es un poco el menú que se presentó, en un resumen muy sintético que presentó el equipo económico y el ministro Caputo ayer. E insisto, creo que es un paso inicial importante, pero claramente el año próximo es un año electoral, siempre los desafíos de la dolarización de portafolios están a la orden del día y, bueno, habrá que ver cómo se llega en ese momento.
Casualmente, esto dejó afuera al Banco Central, se planteaba exclusivamente el Tesoro, donde por ejemplo está el swap con China. Si bien Santiago Bausil ratificó que busca renovar el swap por 3 años más, ¿hasta qué punto una cosa es la solidez del Tesoro y otra la del Banco Central frente a eso que usted plantea de las posibilidades de que en cualquier año electoral, además, haya un paso de pesos al dólar o una corrida hacia el dólar?
Sí, efectivamente plantea que el Banco Central va a continuar con su política de acumulación de reservas, política que inició recién este año. Recordemos, Jorge, que el año pasado, a mi juicio, uno de los grandes errores de diagnóstico fue no haber acumulado reservas, no haber comprado dólares en el Banco Central. Eso generó la situación que tuvimos en el segundo semestre del año, en particular en las previas a las elecciones de septiembre y de octubre del 2025. Bueno, este año el Banco Central ya viene acumulando más de 10.000 millones de dólares, o comprando más de 10.000 millones de dólares en el mercado. Se busca continuar con esa política y yo creo que eso es macroprudencialmente eficiente. Ahora bien, me parece que de vuelta la dolarización de carteras de las personas humanas, de todos nosotros, es quizá el gran desafío que tiene el gobierno en una economía, además, que crece poco y que hace cada vez más difícil generar superávits primarios para pagar los intereses de deuda. Lo que se plantea es refinanciar el capital y pagar con el superávit primario —con el exceso de pesos que tiene el gobierno en relación a sus gastos—, comprar dólares y con eso pagar los intereses. Es lo que hace cualquiera en sus administraciones, incluso personales. Ahora, eso está muy bien en tanto y en cuanto la economía vuelva a generar condiciones para crecer, porque va a ser muy difícil. Incluso lo dijo en algún momento, no ayer, pero en algún momento lo dejó traslucir el ministro de Economía: que el ajuste del gasto público se vuelve cada día más complejo de ejecutar y que en consecuencia la economía tiene que volver a crecer para recaudar más.
Bueno, casualmente ahí iba mi pregunta. Al mismo tiempo, lo que vemos es que el aumento de la deuda de las familias, que equivale casi en tamaño a los pagos que tiene que hacer la Argentina o el Tesoro de su deuda externa, dificulta la posibilidad del regreso al consumo y el crecimiento, siendo un problema también para la economía en su conjunto. Se triplicó el nivel de mora de 7 millones de argentinos.
Efectivamente, hoy hay más de 5.300.000 argentinos en lo que se considera como mora tardía. Mora tardía es aquella mora que supera los 90 días de impago o de no pago. Y eso es evidentemente una piedra en el camino de la recuperación del consumo, que es, como usted sabe, Jorge, el principal motor, el principal driver de corto plazo para que la economía vuelva a crecer. Siempre vale la pena marcar que la recuperación en V corta que tuvo la economía argentina en la segunda mitad del 2024, el primer año de gestión de Javier Milei, tuvo que ver mucho con la recuperación de los salarios por la baja de la inflación, pero también por la vuelta del crédito. Exactamente. Entonces va a ser muy difícil recuperar el crédito y aquí hay una enorme cantidad de dificultades, no solamente en los bancos, sino también en las fintech, en las tarjetas de consumo que en las provincias son muy habituales, en las casas de electrodomésticos. Todo esto va a ser muy difícil de mover si no se resuelve. Hay algunas señales en ese sentido, como el Banco Nación anunciando en estos días algún programa, importante porque es el principal banco del sistema. Pero me parece que va a haber que tomar alguna medida un poco más estructural en esa dirección para recuperar velocidad de crecimiento y volver a generar condiciones para que se recaude más y el superávit primario finalmente se llegue a cumplir.
¿Es correcto trasladar, Ricardo, el axioma clásico del endeudamiento de un país de que Japón no tiene problema de deber el 200% de su producto bruto porque tiene una tasa de interés menor que el crecimiento? Si uno paga el 1% de tasa y su producto bruto crece el 2%, cada año debe un poco menos sobre el total de su producto. ¿Es correcto trasladarlo a la economía de las familias, y que si una persona paga una tasa de interés mensual del 3% y el aumento de sus salarios es del 1%, aun pagando los intereses cada vez debe más?
Y sí, definitivamente es matemática elemental, aritmética básica. Efectivamente, yo creo que el punto central —y usted lo planteaba hace un ratito— es que la Argentina hoy tiene en los mercados voluntarios de deuda una tasa en frente, una tasa del orden del 9% o algo parecido a eso, con lo cual, para que el ratio, la relación entre deuda y producto no crezca, la Argentina tendría que crecer más del 9%, algo absolutamente imposible. Bueno, eso mismo pasa en las familias. El gobierno, además, ha hecho del ancla salarial una política de orden macroeconómico; o sea, hay una suerte de evitar deslizamientos por el lado de los salarios formales, de aquellos que tienen la capacidad de poder negociar salarios en paritarias en sus convenios colectivos, y eso también, obviamente, dificulta la capacidad de recuperar ingreso disponible. El cual, además, vale la pena decir —con esto termino, Jorge—, está hoy bastante más desafiado porque el peso de los servicios, tanto públicos como privados, en el ingreso familiar es mucho más significativo en términos porcentuales de lo que era hace tres o cuatro años atrás.
Corolario: ¿cómo imagina el escenario electoral de 2027 si el consumo de los argentinos no se recupera, si el salario es un ancla para la inflación, si finalmente no vamos a llegar en 2027 a lo que fue —permítame la comparación un poco científica— al fin de la convertibilidad, a 1998 o 1999, con una especie de fatiga de los materiales en lugar de en diez años, en cuatro?
Sí, a ver, las comparaciones llevan inevitablemente a esos momentos. Lo primero que hay que decir es que hay estabilidad financiera como la había, por lo menos en términos de equilibrio financiero en esos años. Claramente el nivel de desempleo de esos tiempos era sensiblemente superior; estábamos en desempleo de dos dígitos, del orden del 15% o 16%, y eso lo hacía realmente diferente, y sin planes sociales, sin programas de sustentación que hoy existen, y la tasa de desempleo no es esa. Yo creo que ahí hay una condición doble que hace mejor esta llegada a las elecciones para el oficialismo. Primera cuestión. Y al final del camino, yo creo que las consideraciones económicas personales definen la elección. En tanto en cuanto —y yo creo que por eso también el gobierno apura en términos de señal política este programa financiero para el 2027— eso se logre estabilizar, las chances del gobierno se mantienen, teniendo en cuenta además que la oposición hasta ahora no ha presentado una alternativa que sea considerada viable para la economía de las familias. El gobierno me parece que llega con algunas condiciones, no diría muy competitivas, pero en condiciones de dar pelea.
Muy claro, Ricardo, como siempre. Muchísimas gracias. Le agradecemos su tiempo, le mandamos un saludo y lo volveremos a consultar muy a menudo. Muy gentil.
Muchas gracias. Que tenga buen día.
MEG/ff