Bloqueo económico

Un especialista caribeño explica la situación actual de Cuba

El sociólogo dominicano Juan Miguel Pérez analizó el presente de la isla y sostuvo que Cuba atraviesa una coyuntura marcada por el aislamiento y la presión externa. “Es un régimen de excepción”, afirmó.

Juan Miguel Pérez, analista sociopolítico y profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, analizó la situación económica, política y social en Cuba Foto: AFP

Juan Miguel Pérez, analista sociopolítico y profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, aseguró que Cuba no puede ser evaluada “con la misma categoría que cualquier otro país del mundo” debido a seis décadas de bloqueo y condicionamientos externos. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), planteó que la isla atraviesa "una economía en guerra”, y remarcó que el bloqueo de combustible y otros suministros golpea con la vida cotidiana.

Juan Miguel Pérez es analista sociopolítico y sociólogo de República Dominicana. Es egresado del Instituto de Estudios Políticos de París y doctor por la Universidad de Columbia. Además, es profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.  

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Tengo entendido que, independientemente de toda su formación académica, hay un lazo emocional muy grande, a través de su padre, con Cuba. Así que me gustaría que nos hiciera un análisis en los dos términos de lo que hoy está pasando en Cuba. 

Cuba no es solamente importante para mí y mi familia. Los pueblos de América Latina vivieron y han vivido desde 1959, año del triunfo de la revolución cubana, una relación muy especial con Cuba. Primero porque desató, en un momento muy crucial de la historia del subcontinente, todo un estallido de esperanza ante las diferentes dictaduras que se expandían en todo el territorio latinoamericano, y eso generó una primera revolución con muchas esperanzas detrás. Incluso República Dominicana vivió el impacto de las ondas eh sísmicas de esa revolución cuando, después de la dictadura de (Rafael Leónidas) Trujillo, ese gran dictador que incluso tuvo un vínculo estrecho con (Juan Domingo) Perón en algún momento, pues lo que se quería era seguir la ruta de Cuba.

Nosotros padecimos en República Dominicana esa ruta, que lamentablemente fue intervenida e interrumpida por una ocupación militar norteamericana en 1965, con el desembarco de 42.000 marines, cuando República Dominicana buscaba sus primeros aires democráticos después de la dictadura de Trujillo. Y luego entonces vino también, en los años 70, una especie de Plan Cóndor en el Caribe, en el cual cerca de 4.000 dominicanos fueron selectivamente eliminados por órdenes de la Agencia Central de Inteligencia y la ejecución de los militares dominicanos aliados a esas agencias internacionales.

Desde entonces, Cuba ha sido refugio y exilio, pero también Cuba ha sido asistencia. La revolución cubana ha sido muy generosa en el plano de lo educativo, en el plano de las becas. Una gran parte de los intelectuales dominicanos de hoy fueron formados en las en las universidades cubanas. Cuba creó una Escuela Latinoamericana de Medicina que ha sido icónica dentro de la historia de las ciencias médicas en el continente, igual con las asistencias técnicas en el deporte, en la educación, en la ciencia, y en una serie de de renglones de la vida ordinaria que hace que uno reaccione ante la embestida que está padeciendo eh la isla y el pueblo cubano en específico, porque mucho le debemos a esa generosidad que hoy, lamentablemente, quisiera uno tener más recursos.

Ahora se añade el bloqueo naval, pero el bloqueo económico que ha padecido Cuba durante 60 y tantos años es muy fuerte. Incluso implica que no pueda comercializar con terceros. Hay una penalidad muy fuerte de la ley Herm Burton que hace que incluso las mayores penalidades norteamericanas para entidades financieras extranacionales, como el Banco Paribas o la Sociedad General en Francia, por ejemplo, hayan sido multadas con sumas astronómicas, sencillamente por acoger una cuenta de un consulado cubano o incluso por enviarle divisas al propio consulado.

Entonces, es una situación muy difícil. La situación está política, militarmente y socialmente complicada, porque la carestía de alimentos, de insumos, de combustible, de medicina, está golpeando de una manera mucho más drástica de lo que ya era severamente la vida de los cubanos todos los días.

Si no hubiese intervenido Estados Unidos con 45,000 marines en República Dominicana en 1965, ¿República Dominicana sería otra Cuba?

No necesariamente, porque habría que tener otro Fidel Castro y eso es un poco irrepetible dentro de lo que son los concursos de las historias rebeldes, de las historias de excepción en un continente tan cercano a los Estados Unidos. No sabríamos si habríamos existido. Lo que sí marcó fue un escarmiento. Cuba inició un proceso desde el cual los Estados Unidos iniciaron castigos muy fuertes y se aseguraron de que no hubiera otra Cuba. Por eso se da un golpe de Estado al primer gobierno democrático en nuestro país después de la dictadura en el año 1963, un presidente sencillamente liberal, pero que no perseguía a los comunistas y eso no era del agrado de la Agencia Central de Inteligencia y sus acápites nacionales en República Dominicana.

Luego, cuando hay un contragolpe a ese golpe por las fuerzas democráticas, entonces intervienen y luego instauran a un presidente títere en un país intervenido por ellos militarmente y le hacen el encargo de desmontar el proceso revolucionario que tenía en curso esa república liberal, progresista, democrática. Es decir, que no era comunista como tal, pero todo lo que se acercara a eso, que no respondiera exactamente a los designios del gobierno de los Estados Unidos en ese momento de Lindon B. Johnson, pues caía mal e iba a ser severamente castigado. Desde entonces nosotros tenemos un sistema político aparentemente estable en el plano político, pero con vínculos umbilicales y subordinados a Washington.

Usted decía que había que haber tenido un Fidel Castro y esas son circunstancias que se combinan en una persona en momentos muy especiales. Su mirada es casi antihegeliana, la idea que es el hombre, el agente del cambio, y no la historia la que hace el cuerpo, usa el cuerpo de un hombre para producir el cambio. Entonces, ¿el problema de hoy de Cuba es que no tiene un Fidel Castro?

No. Lo que pasa es que las poblaciones de orígenes humildes, las poblaciones subalternas, como le llamaríamos en las ciencias sociales, son poblaciones que requieren de una figura concreta para poder liderar los procesos. Es una especie de amparo, de cobijo. Son poblaciones que, así como necesitan, por ejemplo, la religión para poder buscar cierta esperanza dentro de las incertidumbres y vicisitudes que viven ya desde el punto de vista antropológico, necesitan tener un Cristo de palo pegado en la pared para ver por lo menos una imagen simbólica de la esperanza, asimismo que un equipo de béisbol o de basquetbol necesita un líder en la cancha. Esos son procesos que no llegan sin cabeza. En este caso fue una cabeza muy excepcional, con un carisma que generó un proceso muy atractivo en ese momento para no solamente Cuba, sino muchos pueblos del mundo y muchos movimientos sociales y políticos del mundo.

Entonces, hoy en día, por supuesto, ese liderazgo no está, pero esas ideas no dejan de estar. Y aquí lo importante es cómo esas ideas en Cuba han creado un proceso político que resiste a pesar de 60 años, a pesar de estar prácticamente aislado del otro mundo, de todo el mundo. Esa es la mística desde la cual se fundó, a través de la educación popular, una idea, y esa idea fue creándose en acciones. Fidel Castro no es el único, ha habido muchos liderazgos en Cuba. El primero es José Martí. Cuando Fidel Castro atacó el cuartel Moncada en el proceso que se le siguió por la dictadura de Batista y fue el primer intento de la revolución cubana o del proceso revolucionario cubano, él decía: "El autor intelectual de esta gesta es José Martín".

Cuba tiene una historia muy amplia, de larga data de procesos revolucionarios. Recordemos que Cuba tuvo dos guerras de independencia en el siglo XIX y luego, cuando estaba a punto de conseguir su independencia de España en el año 1895, fue escamoteada por una intervención norteamericana y desde ahí se le llamó la república tutelada, que luego en 1959 finalmente eh logra una independencia del poder norteamericano. Nosotros siempre hemos vivido tutelados del gobierno y las órdenes de Washington. Vivir en un país así no es fácil.

Me impresiona su visión metafísica respecto de la importancia de la gente sobre los hechos. Podríamos decir entonces que el problema actual de Estados Unidos es que tiene un Donald Trump. Es el artífice del proceso de cambio, sea para lo bueno o sea para lo malo.

En Estados Unidos usted tiene unas características muy específicas que hicieron a Trump. De hecho, hay un un artículo muy interesante de un gran cronista norteamericano llamado Robert Frank, que decía: "Donald Trump se mudó a la Casa Blanca y los liberales lo pusieron ahí". Es decir, cuando el Partido Demócrata dejó de ser ese partido que protegía a las clases populares, a los blue collar, como le llaman a todos esos sectores demográficos y socioeconómicos obreros, pues esas personas se sienten en el desamparo y en la angustia de no tener un seguro de salud y de no tener cómo cubrir los fines de mes para poder garantizar un mínimo.

Entonces, se refugian dentro de ese liderazgo que le crea enemigos o adversarios al lado de la casa. Es decir, que busca una responsabilidad directa de su infortunio dentro de una imagen específica. En este caso, la venta que ha hecho Trump en su oferta política son los inmigrantes, por ejemplo, y son las élites del partido demócrata. Todos esos elementos dentro de lo que es esa vulnerabilidad del ser en una situación de pobreza, de miseria, de abandono, de marginalidad, necesariamente recurre a los elementos que pueden traerle más cobijo, más amparo. Y eso es lo que ha hecho, lamentablemente, el discurso de Trump.

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Ahí se vuelve hegeliano, porque ahí es el actor hecho por la historia, por la gente. ¿Fidel no fue también hecho por esa gente y el punto es que hoy esa gente no está pidiendo lo mismo que pidiera en 1959 en Cuba?

Lo que pasa es que evidentemente uno no puede ver desvinculado de los intereses. A Cuba no se la puede analizar con la misma categoría que uno puede analizar cualquier otro país del mundo, porque es un régimen de excepción. Es un régimen que, lamentablemente, no tiene la misma posibilidad de desarrollarse económicamente ni socialmente que los otros países. La migración cubana por razones políticas, pero también económicas, porque el fenómeno migratorio es universal, es mucho mayor en Cuba que en República Dominicana. Hay muchos más cubanos en el mundo repartido que dominicanos y, además, esos cubanos vienen de una formación intelectual, académica y escolar mucho más instruida que los dominicanos. Es decir, que tienen posiciones en las artes, en las industrias, en la ciencia y en la academia con mucho mayor poder que los dominicanos.

Sin embargo, Cuba hoy recibe apenas dos mil millones de dólar de remesas, cuando los dominicanos reciben 12.000 millones de dólares. Y eso entra neto, entra en la economía de una manera que supera lo que es la inversión extranjera total en República Dominicana del turismo y las zonas francas. Eso es prácticamente un 60% del presupuesto del Estado dominicano. Esa migración la hacen presupuestos exiguos, porque un inmigrante siempre es un inmigrante en condiciones muy humildes y envía ese dinero para acá directamente. ¿Para qué? Para poder eh cubrir las necesidades básicas de su familia, pagar las facturas, pagar el tratamiento médico, pagar la universidad de la niña que dejó ese hombre en territorio dominicano. Pero Cuba no puede acceder a eso.

Cuba no puede acceder a tener negocios con ningún país, ninguna empresa del mundo, sin entrar en un castigo fuerte. Tiene que constantemente estar inventando cómo comprar una computadora aquí, una computadora allá, porque no puede ni siquiera aprovechar la economía de escala que puede generar contratos tradicionales con tal compañía de equipos electrodomésticos o computarizados para las ciencias médicas, los hospitales cubanos, los insumos necesarios para vacunas, etcétera.

Entonces, es un régimen de excepción lo que uno puede pensar en Cuba, no solamente en el plano económico, en el plano de su relacionamiento internacional, sino incluso en su propia Constitución política, porque Cuba es una economía en guerra. Y cuando digo economía, no me estoy refiriendo únicamente a la parte material, la economía de la administración de la casa. Es decir, es muy difícil poder tener una vida pública como la tienen otros países cuando tú tienes una amenaza eh de transgresión, de agresión a tu soberanía, a la Constitución propia de tus derechos eh como Estado libre independiente, cuando tú tienes los Estados Unidos a 90 millas.

Es muy diferente a República Dominicana, que lo tiene todo. Y aun así hay los mismos apagones, quizás ahora en menor medida que lo que está pasando en Cuba, pero aquí también hay apagones en República Dominicana, que hay una situación crítica en ese sentido. Entonces, eh son elementos que necesariamente hay que ponderar a la luz de una diferenciación en las categorías de análisis.

 

TV/ff