Números en rojo y tensiones provinciales

La otra cara de la economía con consumo en picada, sangría laboral y el insólito conflicto limítrofe por la minería

Los últimos indicadores consolidados de abril exponen un derrumbe generalizado en supermercados, shoppings y mayoristas, mientras marzo sumó la pérdida de 11.000 empleos registrados.

Consumo Foto: Noticias Argentinas

A pesar de los relatos oficiales y los intentos por encontrar brotes verdes en la macroeconomía, los datos duros de la realidad imponen su propio peso. La combinación de una recesión persistente con la siempre vigente creatividad del delirio político argentino nos ofrece una foto compleja: por un lado, una economía real que cruje; por el otro, disputas insólitas que rozan el ridículo.

 

Los números de la recesión: consumo en caída y destrucción de empleo

Si miramos las últimas estadísticas oficiales disponibles —que aunque correspondan a meses anteriores, siguen siendo el termómetro más reciente de la calle—, el panorama del consumo es francamente malo. En abril, las ventas en supermercados registraron una caída del 4%, mientras que en los mayoristas la baja fue del 5%. El golpe más duro lo sintieron los shoppings, con un desplome del 6%. Son números que reflejan de manera lineal el derrumbe del poder adquisitivo de los argentinos.

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Este freno en la actividad comercial tiene un correlato directo y doloroso en el mercado laboral. Los datos consolidados de marzo pasado confirmaron la pérdida de 11.000 puestos de trabajo registrado y formal. No estamos hablando de empleo informal o cuentapropismo; estamos hablando de la destrucción de empleo en blanco, el corazón del sistema productivo.

En medio de este escenario contractivo, la única gran noticia económica —y de un impacto estructural histórico— proviene del sector energético. Se ha confirmado un dato bisagra para la matriz productiva del país: Argentina ya está exportando más petróleo que productos derivados del campo.

El avance de Vaca Muerta y las inversiones en infraestructura energética están empezando a dar vuelta la tónica histórica de nuestra balanza comercial. Es una excelente noticia que demuestra que, cuando las reglas de juego son claras, los sectores estratégicos responden de inmediato.

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El delirio de La Rioja: Quintela y una insólita disputa fronteriza

Ahora bien, la contracara de este potencial de desarrollo es, como de costumbre, la política vernácula. En este caso, de la mano del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, un personaje bastante insólito que nos tiene acostumbrados a declaraciones y medidas fuera de toda lógica.

Resulta que, al calor del éxito minero y energético que está viviendo la vecina provincia de San Juan —impulsado en gran medida por las expectativas del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones)—, a Quintela se le ocurrió una idea delirante: disputarle los límites geográficos a San Juan. Los límites entre ambas provincias fueron legitimados y sellados en un acuerdo bilateral en el año 1968. Sin embargo, casi seis décadas después, el gobernador riojano pretende reclamar un corrimiento de la frontera, presumiblemente para intentar manotear una porción de los recursos naturales y las inversiones mineras que hoy benefician a los sanjuaninos.

Es una muestra perfecta del delirio político argentino de todos los días.

MEG/fl